LA MENTE DE DIOS
POR ELWIN L. HOUSE
DOCTOR EN TEOLOGÍA
. AUTOR DE «LA PSICOLOGÍA DE LA ORTODOXIA», «EL PUENTE DE LA FE» Y «LA VIDA COMO OBRA MAESTRA».
NEW YORK CHICAGO TORONTO
1917
LA MENTE DE DIOS *HOUSE* 1-13
PREFACIO
Algunas de las nuevas verdades que se presentan en este volumen son realmente sorprendentes.
Pero la adaptación de las verdades inmutables a los nuevos hábitos de pensamiento debe ser un proceso continuo.
La renovación es beneficiosa para la arquitectura, la tipografía, la vestimenta, ¿y por qué no para la religión?
Intentamos unir lo antiguo y lo nuevo para que uno sea fruto del otro.
La psicología moderna debe cristianizarse para preservar su cordura y su integridad. Cuando esto suceda, se descubrirá que la Iglesia cuenta con un nuevo aliado en los nuevos movimientos y las nuevas declaraciones de verdad.
El cristianismo es una religión que invita al pensamiento.
El Nuevo Testamento está repleto de exhortaciones a la mente:
«¡Reflexiona sobre estas cosas!»
«¡Amarás al Señor tu Dios con toda tu mente!»
La fe debe estar cimentada en el pensamiento para ser sólida. Solo mediante el pensamiento independiente se puede eliminar parte de la madera muerta del pasado y parte de la basura y los “escombros” del presente.
Y el intelecto en sí mismo es falible, y a menos que sea guiado por el Espíritu de la Verdad, puede “llamar al mal bien y al bien mal”. //puede equivocarse fácilmente, y de hecho lo hace al distinguir entre lo que es bueno y lo que es malo//
Hoy en día existe un balbuceo profano de la llamada psicología, y parte de su pensamiento y aplicación nos está arrebatando algunos de nuestros fundamentos con respecto a la divinidad y la expiación de Cristo.
Pero la Psicología Cristiana traerá mayor luz y gloria a nuestro Cristo. Creemos que, en las páginas de este libro, podemos demostrar que Jesucristo es más que un “guía”, que Él es “Rey de reyes y Señor de señores”. Porque miles han sido ayudados y muchos han llegado a Él a través de este mensaje, lo comparto con el mundo.
Como la lámpara para la corriente eléctrica; como la llama para el fuego; como el rayo de sol para el sol; como la Palabra de Dios para el Espíritu de Dios, que este libro sea la expresión viva del despertar de la búsqueda de todos los verdaderos cristianos en las profundidades y el poder de la «Mente de Dios».
E.L. HOUSE.
HOOD RIVER, OREGÓN.
JESÚS, LA MENTE CONSCIENTE DE DIOS
En el mundo de la psicología, se ha establecido que el ser humano posee una mente trinitaria: consciente, subconsciente y supraconsciente, reinos de una misma mente. No tres mentes, sino una sola con tres reinos.
La mente consciente es el reino de los sentidos; es la mente de la carne, el apetito, la razón, la voluntad, la pasión y el juicio. Es la última instancia.
A través de esta mente, los reinos subconsciente y supraconsciente deben llevar a cabo su función. Son invisibles y carecen de razón, voluntad, apetito y juicio. La grandeza de esta mente consciente se manifiesta en todas las obras del ser humano.
La mente subconsciente es el reino inferior a la consciente y explica los fenómenos de la vida que se encuentran fuera del reino consciente. Se relaciona con la mente consciente, como el ingeniero con el conductor del tren; el depósito con el grifo. Es la reserva de recursos; es el depósito de la mente consciente. Es también la mente de la intuición, la memoria perfecta, la extraordinaria capacidad y, al ser la mente que nunca duerme, el Creador la ha designado para el funcionamiento del cuerpo humano.
Toca cada célula del cuerpo y puede enviar suministros de energía y fuerza, mediante el poder de la sugestión aplicada, a cada parte del cuerpo. Funciona mejor por la noche para la sanación mental, porque la mente consciente, que se va a dormir, la deja en paz.
Si se le infunde fe, valor, esperanza y la orden de trabajar por la salud, por la noche, por parte de la mente consciente, ejecutará la orden con resultados magníficos.
Es superior a la mente consciente y más real, porque tiene la fe, el amor y el genio como sus elementos. La mente subconciente Es el yo más natural, siendo en cambio la mente consciente el yo artificial, o nuestro yo construido conscientemente.
La mente supraconsciente es la mente del espíritu.
Si existe un reino bajo la consciencia, llamado subconsciente, también existe un reino por encima de la consciencia, al que llamamos supraconsciente. Esta mente // supraconsciente// es un don divino.
En las Escrituras, Dios es llamado «Padre de los espíritus» (Hebreos 12:9), y en Jeremías 1:5 leemos: «Antes de que te formara en mi vientre, te conocí; antes de que nacieras, te santifiqué y te designé profeta para las naciones».
Este reino //esta mente// tiene la capacidad de conocer y comprender la verdad.
Aquí es donde el ser humano supera al animal
Este último //el animal, leones, tigres, venados perros, caballos, cuervos, etc…// posee una mente consciente y una subconsciente; es decir, cierta razón e intuición. Pero carece de la capacidad de responder a la verdad.
Esta mente supraconsciente distingue a un hombre de lo que está más por debajo de él y lo une a lo que está más por encima de él.
Es la mente “pneuma” (espíritu), en contraposición a la mente “psique” (alma o mente //animal// ).
Cuando un hombre renuncia a la vida, encomienda, como hizo Esteban, su mente espiritual (pneuma) a las manos de Dios.
Esta mente espiritual se relaciona con lo espiritual. Es el único punto en el que Dios, que es Espíritu, podía entrar en la vida del hombre.
Nos aferramos al gran hecho de que Dios está en lo más profundo del ser humano.
¿Cómo podemos saber que la voz que nos habla es divina, solo partiendo de la premisa de que hay algo divino en el hombre?* Para un análisis completo de este tema, véase “La psicología de la ortodoxia”, del mismo autor