jueves, 26 de febrero de 2026

CONMOVEDORA HISTORIA DE UN PERRO FIEL HASTA LA MUERTE (

 Sábado, 31 de octubre de 2015

CONMOVEDORA HISTORIA DE UN PERRO FIEL HASTA LA MUERTE (1)

"UN AMIGO QUE RECORDARE SIEMPRE"--Bobby noble perro

"A su hermano el hombre olvida, 

pero lo acompaña un perro.»

       Un Amigo 

que Recordaré Siempre

     Por Albert Payson Terhune

          Enero de 1942

DIECISIETE AÑOS hace que murió, y aún me parece verlo. Hablo de Bobby, aquel perro de pastor escocés, hijo de mi famoso Bruce. Cinco meses tenía solamente cuando, después de haberlos observado muy bien a él y a sus siete hermanos, elegí a ese cachorro de pelaje blanco y castaño rojizo para que fuese mi perro de ayuda y mi compañero y mi amigo. Prometía ser, como en efecto lo fué, de buena estatura y mejor estampa. De lo acertado de mi elección por lo que respecta a su inteligencia y otras cualidades, es prueba sobrada que aun ahora, al cabo de tanto tiempo de haberlo perdido, ocupe Bobby en mis recuerdos un puesto que no alcanzaron a merecer muchas personas.
Desde el principio dió señales de poseer el mejor cerebro que, hasta donde llega a saberlo mi ya larga experiencia, se haya albergado nunca en un cráneo canino. Le encantaba, en realidad puede decirse que le enorgullecía, demostrar sus habilidades. Siendo cachorro, le enseñé a subir las escaleras que iban de la planta baja al segundo piso. Tan notable proeza debió de parecerle haberlo aprendido, que durante varias semanas estuvo haciéndolo varias veces al día, sobre todo si llegaban visitas en presencia de las cuales pudiera lucirse. Otro tanto ocurrió con cada nueva cosa que fué aprendiendo.
Lo primero que veía por la mañana al abrir los ojos era a Bobby. Sentado en frente de mi cama, estábase quietecito,mudo, aguardando pacientemente el momento en que yo despertara. ¡Y qué alegría la suya al verme despierto! Por unos dos minutos, brincaba como loco, batía la cola, alborotaba a más y mejor.
Luego, pasada esa explosión de contento, guardaba silencio; y silencioso seguía de allí en adelante, a tal extremo, que nadie hubiera dicho que había perro en la casa.
En cierta ocasión me siguió hasta un
a habitación del último piso en la cual entraba yo sólo muy de cuando en cuando. Señalándole una de las cuatro sillas que teníamos allí, le mandé que se subiera a ella. Así lo hizo inmediatamente. No menos de dos años pasaron antes que volviera por allí en compañía de Bobby. Deteniéndome en la puerta, le dije, sin hacer seña alguna: «¡A tu silla!» Por breves instantes quedóse perplejo, recorriendo con la mirada las cuatro sillas. En seguida, seguro ya de lo que hacía, fué a subirse de un salto a la misma silla donde había estado la primera vez.
Bastó que me acompañara a dar un paseo por la carretera para que, sin necesidad de que lo llamase, viniera corriendo a mi lado en cuanto asomaba un automóvil, y no se apartara de mí hasta que el coche, y con él el peligro,estuvieran lejos.
Con todo, cuando tenía diez meses, un automóvil que cruzaba a toda velocidad frente a nuestra casa le dió un revolcón, del cual salió con dos fracturas en una de las patas delanteras. Saltando en las tres que le quedaron sanas, corrió hacia mí, con la serena confianza del que está seguro que su amo sabe y puede remediarlo todo. Después de haberla tenido enyesada por varias semanas, la pata le quedó como si nada hubiera sucedido. Pero, quién sabe por qué
, no había forma de lograr que la apoyara en el suelo.
El caso era fastidioso, pues faltando solamente dos días para el concurso en que debía exhibir a Bobby por primera vez, presentarme allí con él cojeando equivalía a que me lo excluyeran d
esde luego.
No habiendo tiempo que perder, decidí valerme de un ardid, que consistió en vendarle fuertemente la mano izquierda, por ver si de este modo lo decidía a utilizar la que ya estaba sana. Al hallarse así, trató en un principio de andar sosteniéndose únicamente en las de atrás, a estilo de canguro. Al rato, empero, cámbió de parecer. Y como puesto a valerse de las patas delanteras optara por apoyar en el suelo la que se hallaba libre de vendas, vino entonces a caer en la cuenta de que podía usarla sin la menor dificultad. Andando muy gallardamente en todas cuatro llegó al concurso de donde salió con dos cintas y una copa.
En punto a olfato, mi perro competía con cualquier sabueso. Muchas fueron las veces que husmeó certeramente mis pasos, lo mismo en un camino que en calles muy transitadas. Sólo en una ocasión no pudo dar conmigo, y fué cierto día en que salió de casa cuando yo estaba' ya casi de vuelta de mi paseo vespertino. Así y todo, se me presentó como a los dos minutos de haber yo regresado, y lo hizo trayéndome la cartera que se me había caído del bolsillo durante el paseo.
A poco de esto me dió por enseñarle a traer los periódicos que el repartidor dejaba por las mañanas en la puerta del. jardín, distante unos doscientos metros de la de la casa. ¡Mala ocurrencia fué aquella mía! Porque, aprendida la lección, Bobby no se conformó con traerme mis periódicos. Nada menos que veintitrés hallé a la mañana siguiente; los mismos que él había ido recogiendo conforme los iba dejando el repartidor en las quintas de dos kilómetros a la redonda. Hecho el daño por el perro, no le quedó al amo otro remedio que repararlo. Y ahí fué el pasarme mi buena hora alisando lo mejor que supe esos periódicos, clasificándolos y yendo en seguida a devolvérselos a sus dueños, a la mayoría de los cuales no les había hecho maldita la gracia la travesura de Bobby.
Pero él era así, ¡pobrecillo! ¿Qué había uno de hacerle? Ni ¿cómo enojarse con él cuando su deseo de complacer al amo lo llevaba demasiado lejos? Así sucedió cuando, por haberle celebrado mi mujer que le hubiese traído un pañuelo, por cierto muy fino, que encontró en la carretera, dió en presentársenos con todo cuanto hallaba tirado por ahí. De este modo, y hasta que yo le puse tatequieto, lo vimos ir llegando sucesivamente con, un manubrio viejo de automóvil; un paraguas cuyo puño había sido empuñadura de sable chino; un pollo
que, por el olor, proclamaba a la legua estar más para enterrarlo que para la olla; una rata a la cual dejaron las ruedas de un camión convertida en oblea, y algunas otras «cosillas» más.
Una de las manías de Bobby era auxiliar a su amo viniese o no a cuento. La primera vez que me vió echarme a nadar, lanzóse en pos de mí, me agarró lo mejor que pudo, y empezó a llevarme hacia la orilla. Temeroso de que, si lo rechazaba, entendiese que no hay que salvar a una persona que se esté ahogando, me resigné a dejarme remolcar en aquella forma, bastante incómoda, y hasta dolorosa. Pero, eso sí, desde entonces, tuve buen cuidado de encerrarlo en casa siempre que salía con intenciones de ir a nadar.
Había en el cariño de ese perrazo algo que rayaba en intuición.
A las horas de comida, permanecía tendido en su sitio, sin quitarme los ojos de encima. Todo era, sin embargo, que, al tener amigos a mi mesa, se me ocurriese beber unas copas, para que, a la segunda o tercera, se levantara Bobby y tomara la puerta. No poco era lo que esto les daba que reír a quienes estaban al tanto del porqué de ello. Y no se crea, valga la aclaración, que el perro procediera así porque el vino hubiese empezado a subírseme a la cabeza. Lo que tal vez sucedía era que Bobby, con percepción más sutil que la de los seres humanos, echaba de ver que el alcohol había comenzado a producir en mí cierto cambio que ninguno de los allí presentes, ni yo mismo, alcanzábamos a advertir. Al decirle: «¡Bobby! ¡aquí!», volvía al momento al comedor, se me acercaba, gachas las orejas, con la cola entre las piernas, como avergonzado. Pero, en cuanto creía que no lo estaba observando, íbase de nuevo; y no aparecía más, a menos que lo llamara, y aun
así, para escaparse apenas hallaba ocasión.

Bobby enloqueció poco antes de cumplir los ocho años. Un veterinario dijo que tenía meningitis. Otro declaró que estaba rabioso y había que matarlo cuanto antes. No hice tal. Dos días con sus noches permanecí con él en mi despacho, tratando de aliviarlo. Aun en lo más fuerte de sus accesos, se mostraba, dócil y obediente, como siempre lo había sido conmigo. Qué hubiera hecho él si llega a presentarse allí otra persona, es cosa que no,sé. Aquellas cuarenta y ocho horas fueron realmente un suplicio. Pero, antes de resignarme a perder al que tan leal y cariñoso sabía ser conmigo, debía agotar cuantos medios estuvieran a mi alcance para salvarlo.
Remedios, cuidados, todo fué inútil. Al volver de su último acceso, ya moribundo, aun halló fuerzas para levantarse del rincón donde estaba echado y venir, tambaleándose, hasta mí. Apoyó el hocico en mi mano. Luego, lo mismo que lo había hecho tantas veces, se tendió a mi lado, con la cabeza sobre mis pies. Así murió. ¡Pobre Bobby! Corazón sencillo y leal; ser en el que había a un mismo tiempo algo de sublime y de cómico; amigo y compañero incomparable... Lo recordaré siempre; se fué, pero sigue viviendo en mis recuerdos, como si no hiciera ya años que dejó de existir.

ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES *TORREY* 18-19

 ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES

 POR R. A. TORREY     

NEW YORK CHICAGO TORONTO

LONDON AND EDINBURGH

1907

ANÉCDOTAS E ILUSTRACIONES *TORREY* 18-19

El ladrón más vil de Minneapolis

 Estaba predicando una calurosa noche de verano en Minneapolis. La sala estaba abarrotada, casi todos hombres. Habían abierto las ventanas de las vitrinas para que entrara un poco de aire fresco. "Cuando hice la invitación, un hombre se levantó junto a una de esas ventanas, cerca de una puerta. En cuanto pronuncié la bendición, salió disparado por la puerta, sin esperar a la reunión posterior.

 Me olvidé por completo de la reunión posterior y solo vi a ese hombre. Hasta el día de hoy no sé qué pasó con la reunión posterior.

 Lo alcancé justo cuando estaba a punto de bajar las escaleras. Le puse la mano en el hombro y le dije: "Amigo mío, esta noche te levantaste para decir que querías convertirte en cristiano". "Sí". "¿Por qué no te quedaste a la reunión posterior?" "Es inútil." "Dios te ama", dije.

"No sabes con quién estás hablando", respondió. "Soy el ladrón más vil de Minneapolis".

"Bueno", dije, "si eres el ladrón más vil de Minneapolis, puedo demostrar que Dios te ama", y abrí mi Biblia en Romanos 5:8: "Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros". "Ahora", dije, "si eres el ladrón más vil de Minneapolis, ciertamente eres un pecador, y este versículo dice que Dios ama a los pecadores".

 Esto conmovió al hombre y me acompañó en silencio a mi oficina. "Salí de la cárcel", dijo, "hoy, y esta noche salí con tres compañeros para cometer uno de los robos más audaces que se hayan cometido en Minneapolis".

“Mañana por la mañana habría tenido un montón de dinero o una bala en el cuerpo.

Pasé por la esquina y oí su reunión al aire libre. Un escocés hablaba. Soy escocés y mi madre era escocesa. Cuando escuché esa lengua escocesa, me hizo pensar en mi madre. La otra noche en la cárcel soñé con mi madre. Soñé que venía a mí y me suplicaba que abandonara la mala vida que llevaba. Cuando escuché a ese escocés hablar, todo volvió a mí. Me detuve y escuché, y mis compañeros intentaron jalarme, pero no quise ir. Me maldijeron, pero aun así me quedé. Cuando repartiste tu invitación para la reunión en el salón, te seguí y escuché tu sermón.”

 Le expliqué el camino de la vida y él aceptó al Salvador. Nos arrodillamos uno junto al otro para orar. Ofreció la oración más maravillosa que jamás haya escuchado en mi vida, y salió de mi oficina regocijándose al saber que sus pecados habían sido perdonados. Poco antes, era el ladrón más vil de Minneapolis, pero ahora un feliz hijo de Dios.

 

martes, 24 de febrero de 2026

SATANÁS Y DE LOS ESPÍRITUS MALIGNOS *PRIEST* 1-8

 EL ANTIUNIVERSALISTA, O HISTORIA DE LOS ÁNGELES CAÍDOS DE LAS ESCRITURAS

PRUEBAS DE LA EXISTENCIA DE SATANÁS Y DE LOS ESPÍRITUS MALIGNOS,

Y MUCHOS OTROS ASUNTOS CURIOSOS RELACIONADOS CON ELLO.

BY JOSIAH PRIEST,

HOR OF THE MILLENIUM, AMERICAN ANTIQUITIES, ETC.

ADORNADO CON DOCE GRABADOS

ALBANY

1839

SATANÁS Y DE LOS ESPÍRITUS MALIGNOS *PRIEST* 1-8

PREFACIO

Ningún tema que haya sido tan debatido desde la creación del hombre ha atraído la atención de todos como la religión, ya sea entre naciones paganas o cristianas.

 Sin embargo, es perfectamente natural que así sea, pues pretende involucrar los intereses del hombre, tanto en relación con el tiempo como con la eternidad, tal como se admite universalmente.

 En todas las épocas y en todas las circunstancias, la religión, ya sea transmitida de padres a hijos por tradición o por inspiración divina, como en el caso de las Sagradas Escrituras, ha presentado dos seres que se muestran como opuestos entre sí en sus naturalezas y objetivos.

 Estos dos seres son conocidos, o se habla de ellos, con los términos JEHOVÁ y Satanás; el bien y el mal, en países judíos y cristianos; mientras que en otras partes de la tierra son igualmente reconocidos, si no llamados así, difiriendo solo como difieren los idiomas, pero transmitiendo las mismas ideas.

JEHOVÁ es representado como infinitamente bueno, y con innumerables huestes de seres espirituales, o ángeles de carácter sobrenatural, que actúan en su providencia universal, entre las obras de sus manos; no solo en este, sino en todos los mundos, como agentes, ejerciendo una influencia benigna y protectora; mientras que el otro, es decir, Satanás, también es mostrado teniendo bajo su supervisión huestes de espíritus, o ángeles, de carácter sobrenatural, pero de naturaleza malévola, que actúan en forma de ruina moral y física, en la medida de su poder, en oposición a Dios.

Estos dos seres son reconocidos por todas las religiones, en todos los países y en todas las épocas, bajo diversos nombres, ideas y atributos; y probablemente habrían permanecido así en oposición, un tiempo más —incluso hasta el fin del mundo— si no hubiera surgido la secta religiosa Universalista, quienes, al parecer, están decididos a que uno de estos seres ya no exista, vetando el juicio de todas las épocas pasadas, e incluso la inspiración.

Este, el más importante de todos los temas, a saber, la religión, tanto por tradición desde la más remota antigüedad como por la Biblia, ha presentado siempre sus sanciones, como existentes o teniendo lugar en otro mundo, o después de la muerte; y ha calificado esas sanciones, al condenar a los malos, que pasan de esta vida con esa característica, a un estado de indecible dolor; mientras que, por el contrario, los buenos, manteniendo esa característica cuando cambian de mundo, entran en un estado de extasiado e incesante felicidad, un rasgo de la jurisprudencia en el gobierno de Dios, aparentemente muy adecuado para restringir los actos y el comportamiento perjudicial entre sus súbditos, en la medida en que la coerción amenazante pueda tener tal efecto; y asimismo para fomentar la práctica de la virtud.

Pero en estos últimos días, del gran mar de opiniones religiosas, ha surgido una secta, los universalistas, que niegan no solo la existencia de este único Satanás y sus cómplices o espíritus malignos asociados, sino también la totalidad de las sanciones penales de este gran tema, la religión, como impuestas o existentes después de esta vida, a pesar de que las Escrituras parecen estar en su contra —cuyo texto reconocen—, cuya influencia, no negaremos, es muy grande y permea a todos los estratos sociales, a todas las comunidades cristianas, mucho más de lo que comúnmente se supone, y se ejerce contra las doctrinas de las sectas ortodoxas y, como creemos, contra la Biblia misma.

 Por lo tanto, el objetivo de este trabajo es examinar la Biblia en relación con las afirmaciones de ambas partes sobre la verdad.

 Desde la infancia hemos oído hablar de la existencia del diablo, o Satanás, en libros, la Biblia, en oraciones, sermones y conversaciones sobre religión, como si no cabiera duda alguna al respecto, y también de los espíritus malignos. Sin embargo, nunca hemos encontrado ningún intento de examinar este aspecto de la teología, como sí lo hemos hecho con el resto: la existencia de un Dios, la existencia de un infierno, un día del juicio, etc.

 Por lo tanto, nos hemos propuesto dar nuestra opinión sobre esta creencia: la existencia de Satanás y los espíritus malignos.

Al abordar el tema, nos hemos visto obligados a abordar muchas curiosidades relacionadas con nuestro tema principal; sin embargo, hemos procurado evitar debatir temas controvertidos con ninguna de las órdenes ortodoxas, esforzándonos por mantener todos los grandes y principales rasgos de su fe; mientras combatimos únicamente las doctrinas de los universalistas, quienes, en nuestra opinión, pervierten todo el diseño de las Escrituras con sus dogmas.

 El camino que hemos seguido en este trabajo ha sido evitar la prolijidad, con el objetivo de proporcionar argumentos fáciles y concisos contra los sentimientos universalistas, para uso de la nueva generación y de aquellos que apenas saben qué creer, al no haber reflexionado mucho sobre el asunto; creyendo que hemos hecho todo lo posible en este trabajo para contrarrestar la influencia de esos principios, esperamos apoyo y patrocinio, por lo tanto.

No dudamos en expresar nuestra convicción de que hemos presentado información muy curiosa sobre diversos temas curiosos, dignos de la atención del lector, que sin duda están calculados para inducir a la reflexión y suscitar conversación, y llevar a los hombres a leer la Biblia, que, en realidad, contiene información más útil y maravillosa que todos los libros de la humanidad juntos.

La naturaleza de los temas que hemos tratado en esta obra es, necesariamente, la de los que se denominan terribles; pero, por ello, esperamos que no sea rechazada, recordando que está escrito por San Pablo (2 Corintios 5:11): «Conociendo el TERROR del Señor, persuadirás a los hombres»."Knowing the TERROR of the Lord, we persuade men."

 Con este propósito, por lo tanto, es decir, persuadir a los hombres a leer la Biblia y a examinarla con mayor fervor, para despertar la atención de los hombres hacia los temas que hemos tratado y para frenar, según nuestra capacidad, las opiniones universalistas, en su desbordamiento del país, la lanzamos a flote en el mar de la opinión pública, solicitando el favor de una amplia •difusión de la obra, y de que sea leída y comparada a fondo con las Escrituras. Con respecto a estos objetivos, expresamos, al menos, los mejores deseos del AUTOR,

lunes, 23 de febrero de 2026

JOHN CALVIN *JAMES S. CANDLISH*1-4

 LA SUCESIÓN EVANGÉLICA

EDINBURGH

1883

JOHN CALVIN *JAMES S. CANDLISH*1-4

En todo sentido, valiosas contribuciones a un volumen valiosísimo, que muestra una erudición profunda en cada página y rebosa reverencia en cada frase.

Es un libro eminentemente saludable de leer, pues estimula el pensamiento y fortalece la fe, exhibiendo las alturas de sublimidad que la vida humana, inspirada y santificada por la verdad del Evangelio, puede alcanzar, y presentando ante una generación que necesita que se le recuerde el heroísmo cristiano, numerosos y hermosos ejemplos de devoción inquebrantable y valentía intrépida. —Daily Revieiw.

"Los temas son manifiestamente interesantes, y los conferenciantes se encuentran entre los hombres más competentes de la Iglesia Libre de Escocia. El Dr. Rainy abre el curso con gran vigor y elocuencia. El libro es un digno homenaje a un excelente ciclo de conferencias. —Literary World.

 No podemos sino considerar este volumen como una contribución sumamente valiosa a un género literario que cada día se hace más popular, y que está diseñado no solo para difundir el conocimiento, sino también para fomentar perspectivas más amplias y simpatías más amplias. —Scottish Review.

NOTA PRELIMINAR.

El objetivo principal de estas conferencias es, como indica el título, exhibir la esencia del Principio Evangélico, rastrear su manifestación, desarrollo y vicisitudes en diversas épocas de la Iglesia y de la historia humana; e ilustrar su poder rector y moldeador sobre diversos tipos de carácter nacional, intelectual y espiritual. Una tercera serie del mismo curso se impartirá el próximo invierno.

1 de febrero de 1883.

JOHN CALVIN

By James S. Candlish,

El nombre de Juan Calvino se ha convertido en un nombre familiar en la historia, tanto en boca de amigos como de enemigos; no solo, ni siquiera principalmente, como los de Lutero, Zwinglio, Knox y otros del mismo ilustre grupo de reformadores, por representar los principios de la Reforma, sino en conexión con ciertas perspectivas particulares de teología y política eclesiástica, con las que se ha asociado inseparablemente.

El reformador ginebrino ha llegado a ser considerado generalmente simplemente como el heredero teológico de Agustín y maestro de los teólogos de Dorset y Westminster, en lugar de ser también el amigo de Melanchton, el pacificador de las iglesias suizas y el consejero de Eduardo VI y los reformadores ingleses. Sin embargo, si bien ambos aspectos tienen su justificación, el último es quizás el más característico y verdaderamente histórico.

 Es notable que las ideas sobre doctrina y vida eclesiástica que el término calvinista sugiere con mayor facilidad al oído moderno sean aquellas en las que Calvino no difirió de los demás reformadores y, por lo tanto, no indican los rasgos más distintivos del hombre y de su obra. Que su nombre se haya asociado tan ampliamente con lo que era realmente común a casi todos los reformadores es un tributo inconsciente rendido por épocas posteriores a la grandeza del hombre, incluso entre un grupo de hombres tan eminentes como los reformadores del siglo XVI; y se debe en parte a la capacidad intelectual con la que actuó como expositor y defensor de estos principios comunes, y en parte a la rigurosa coherencia con la que los llevó a la práctica de forma positiva y práctica.

EL PECADO Y LA SALVACIÓN *FRANKS* i-ix

 LAS DOCTRINAS DEL NUEVO TESTAMENTO SOBRE EL HOMBRE, EL PECADO Y LA SALVACIÓN

R. S. FRANKS,

NEW YORK

1909

EL PECADO Y LA SALVACIÓN *FRANKS* i-ix

PREFACIO

Las líneas principales sobre las que se ha escrito este breve tratado son las siguientes: — 1. La descripción de las doctrinas del Nuevo Testamento sobre el Hombre, el Pecado y la Salvación se basa en una declaración de las doctrinas correspondientes del Antiguo Testamento y de escritos judíos posteriores. Las concepciones del Nuevo Testamento están tan arraigadas en este pensamiento previo que no son claramente inteligibles sin su conocimiento. 2. El hilo conductor que se sigue en toda la presentación es la historia de la doctrina de la salvación. Sin una doctrina de la salvación, la religión no puede existir.

Sin embargo, es posible tener una doctrina de la salvación al margen de la idea del pecado, como ocurre en la religión hebrea primitiva.

Y una doctrina de la salvación del pecado puede existir con poca o ninguna doctrina explícita del pecado, como ocurre con muchos escritores del Nuevo Testamento. Una doctrina del hombre se encuentra aún menos desarrollada explícitamente. 3. Se dedica especial atención a la cuestión de la salvación futura o escatológica. Esto corresponde a la importancia que la idea de la salvación futura posee en la historia misma de la doctrina. Es al pasar por la etapa escatológica que la idea de la salvación se espiritualiza. 4. La estructura seguida en la presentación de la doctrina del Antiguo Testamento se basa en los principios generalmente aceptados de la crítica del Antiguo Testamento. Para la estructura de la literatura judía posterior, he seguido el artículo "Escatología" de Charles en la "Encyclopsedia Biblica", al que expreso mi profunda gratitud. En cuanto al Nuevo Testamento, la estructura se basa en los siguientes principios:

(a) La enseñanza de Jesús se aborda primero con base en los Evangelios Sinópticos. (d) A esto le sigue una visión de la doctrina del cristianismo judío primitivo, fundada en los discursos de Pedro en los Hechos. (c) A continuación, sigue la doctrina de Pablo, basada en aquellas epístolas que ahora se consideran ampliamente como suyas. Se dejan de lado las Epístolas Pastorales, por ser demasiado inciertamente paulinas. (d) A continuación, se presenta la doctrina de los escritos restantes del Nuevo Testamento, excepto el Evangelio y las Epístolas de Juan, pero incluyendo las Epístolas Pastorales. Estos escritos se consideran representativos del cristianismo común de la Iglesia primitiva contemporánea y posterior a Pablo, y que en parte preservan las líneas del cristianismo judío primitivo, en parte muestran la influencia del paulinismo y en parte desarrollan nuevas líneas propias. (e) Por último, se aborda la doctrina del Evangelio y las Epístolas de Juan, lo que representa la reafirmación de la enseñanza de Jesús a la luz de todo el desarrollo posterior de la doctrina, completando así la historia.

 R. S. Franks.

PECADO Y SALVACION * NELSON*1-7

 PECADO Y SALVACION

HENRY NELSON

NEW YORK

1881

A AQUEL QUE SE LLAMA JESÚS, PORQUE ÉL SALVARÁ A SU PUEBLO DE SUS PECADOS, ESTE TRATADO ESTÁ REVERENTEMENTE ESCRITO.

PECADO Y SALVACION * NELSON*1-7

INTRODUCTORIA.

 La salvación que nos ofrece Jesucristo tiene su importancia en una verdadera comprensión de aquello de lo que necesitamos ser salvos.

El estudio del pecado es, sin duda, un estudio doloroso; sin embargo, atrae y fija la mente con un interés extraño.

Es un estudio difícil.

 Es un estudio desconcertante.

 Contiene preguntas que nunca han sido respondidas, y que no podemos esperar responder.

Los intentos de responder algunas de estas preguntas han sumido a mentes realmente grandes en una lamentable perplejidad.

 ¿Es esta una buena razón para descuidar el tema?

 ¿Para abandonar el estudio?

 Allí yace un lago que tiene lugares tan profundos que nunca han sido sondeados. Sería precipitado decir que nunca podrán serlo; Sin embargo, aun admitiendo que esos lugares son prácticamente insondables, y que no vale la pena dedicar más tiempo a sondearlos,

¿No hay aún mucho que aprender sobre este lago mediante la observación cuidadosa y el estudio diligente?

 ¿No sería mejor que quienes viven en sus orillas, y a veces reman y navegan sobre su superficie, adquieran la mayor comprensión posible sobre él?

domingo, 22 de febrero de 2026

VINO UNA EXTRAÑA-

 Domingo, 3 de abril de 2016

MAGNIFICOS VISITANTES - VINO UNA EXTRAÑA-

MAGNIFICOS VISITANTES
Ann Wedgeworth
 CAPITULO DOS
VINO UNA EXTRAÑA - TRECE A LA MESA
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Trece a la mesa

La mujer sobriamente vestida que llamó a la puerta de nuestro hogar en Newberg, Oregón,alrededor de las 10:30 una mañana, era totalmente extraña para mí.
Me sentía tan débil y enferma que apenas podía permanecer de pie, y me agarré de la puerta para sostenerme. Todo lo que capté de lo que ella dijo fue la palabra oración.
Supuse que había venido a pedir ayuda, y como mi esposo estaba ausente, celebrando reuniones evangelísticas en otra ciudad, aun cuando me sentía enferma y mareada, consideré que no debía despedirla.
La invité a entrar y me postré débilmente sobre mis rodillas al lado del sofá, mientras ella se quitaba un pañuelo mojado de su cabello empapado por la lluvia y dejaba su abrigo a un lado.
Al comenzar a preguntarle sobre su necesidad, ella dijo: — No vine para pedir oración. El Padre me ha enviado a ministrarte a ti, hija querida. El me ha enviado a ti a causa de tu aflicción y tu gran necesidad; llamaste con todo tu corazón y pediste en fe.
Al, decir eso me levantó en sus brazos, me acostó en el sofá, me tapó y me dijo: — Cuando clamaste a El en la noche, tu Padre celestial escuchó tu oración. Duerme ahora, hija mía, porque El cuida de ti.
Maravillada le dije: — Oh, gracias. Pero, ¿Cómo vino acá?
Como el cuervo vuela, así vine a ti — fue su extraña respuesta —. A causa del clamor de tu corazón en tu gran necesidad.
Me preguntó si podría usar el baño para lavarse. Cuando regresó, parecía una persona casi diferente. No había ni una muestra de haber estado en la lluvia; su abundante cabello castaño rojizo estaba hermosamente peinado, con trenzas suavemente enrolladas sobre la cabeza. Había un indescriptible resplandor sobre su brillante rostro, aunque era un rostro simple, de agradable aspecto.
Esto es lo último que recuerdo, porque yo, que no había podido dormir por varias noches, me dormí prontamente. Sólo Dios sabe cuánto lo necesitaba.
Habíamos pastoreado iglesias en los estados de California, Michigan y Iowa desde que nos casamos, pero sólo recientemente habíamos venido a Oregón, mi estado natal. El pastor de la Asamblea de Dios de Newberg me había pedido ayuda en la escuela dominical, en la obra entre la juventud y en la obra de visitación de casa en casa, de acuerdo a mis posibilidades de tiempo. Mi esposo estaba celebrando cultos en iglesias de los alrededores mientras esperaba una oportunidad de pastorear alguna iglesia.
Cuando fue llamado para las reuniones de avivamiento que estaba dando ahora, vaciló en dejarme sola. Después del nacimiento de nuestro nuevo hijo, el octavo, mi fuerza física no había retornado en plenitud. Sin embargo, no quise obstaculizar su ministerio. Le aseguré que podría arreglármelas de alguna forma, porque todos los niños habían sido enseñados a hacer su parte y eran magníficos para ayudarme.
Ese mismo lunes por la mañana, después de una noche de insomnio, me había quedado dormida a la hora que debíamos habernos levantado, y se me pasó la hora. Los niños y yo nos desayunamos a la carrera, pero dedicamos algún tiempo al devocional de la mañana. Durante toda nuestra vida matrimonial habíamos tratado siempre de tener una lectura de la Biblia y unos minutos de oración con todos los niños reunidos, inmediatamente después del desayuno.
Los dos niños mayores, Loren, estudiante de primer año de secundaria, y Delta, que estaba en el octavo año de primaria, lavaban los platos por lo general; pero esa mañana los había despedido para la escuela con mucha prisa. Delta se dio cuenta de mi situación y quería ayudarme, pero pensé que ella, no debía faltar otra vez a la escuela.
Los niños siempre ordenaban sus cuartos y hacían sus camas, pero esta lluviosa mañana todo estaba revuelto porque nos había faltado tiempo. Quedamos en que después de clases todos ayudarían en poner todo en orden.
Cuando se cerró la puerta después de salir el último niño, me sentí tan agotada, que me' pareció que no podría llegar al final del día. El montón de platos sucios, las camas sin hacer, la casa desordenada, y una gran cantidad de ropa para lavar, me abrumaban.
Me desplomé sobre el sofá, con la esperanza de descansar lo suficiente como para recuperar fuerzas para bañar a los dos pequeños, pero había sido interrumpida por la mujer que llamó a la puerta.
Tres horas más tarde, cuando desperté fortalecida, me quedé mirando con aturdida incredulidad mi transformada casa. Todos los juguetes y pertenencias de los niños habían sido recogidos, . y los pisos estaban limpios. Mi bebé de tres meses, recién bañado, dormía en su cuna. La mesa del comedor estaba extendida al máximo, cubierta con mi mejor mantelería, y puesta con mi mejor vajilla, con puestos para 13 personas; además de la silla alta para nuestra hija de 16 meses.
El aspecto de la cocina era aun más sorprendente. El montón de platos usados había sido lavado y colocado en su lugar. La niña, que por lo general no estaba quieta ni por un momento, estaba limpia y tranquilamente sentada en una silla cerca de la mesa, jugando con una cuchara. ¡Ella jamás había hecho esto! Había un bizcocho recién hecho, una gran fuente de ensalada, y otra comida preparada sobre la mesa de la cocina.
Y todavía eso no era lo más asombroso. El canasto de lavado del bebé y un cesto lleno de lavado de la familia, además de la ropa de todas las camas que había sido cambiada el sábado, había sido lavado, secado, planchado'y colocado en su lugar. Mi visitante estaba justamente en el proceso de guardar la tabla de planchar.
Yo miraba llena de incredulidad. De ningún modo mi máquina de lavar era capaz de procesar las varias tandas de toda esa carga en tres horas. Yo no tenía secadora, y estaba lloviendo. ¿Cómo había secado ella toda esa ropa?
Mis tres canastos de ropa para planchar que comúnmente yo hacía a ratos en dos días y que a menudo los niños me ayudaban a terminar, cuando llegaban de la escuela, ella los había hecho sin ayuda alguna. Descubrí más tarde que la; ropa de cada niño había sido doblada y colocada en el cajón correspondiente y que todas las camas habían sido hechas.
Cuando le expresé mi agradecimiento y mi admiración por la transformación de la casa, le pregunté: — ¿Cómo pudo hacer tanto en tan corto tiempo?
No es por mi fuerza, sino por la capacitación de Dios — dijo ella.
Le pregunté dónde vivía, dónde había pasado la noche, y otras preguntas, tratando de descubrir quién era y de dónde había venido, pero sus respuestas eran extrañas e imposibles de comprender.
Finalmente le pregunté: —¿Por qué hay tanta comida preparada y por qué la mesa del comedor está puesta? Por lo general comemos en la cocina cuando mi esposo está de viaje, y además, no somos tantos en la familia.
Su respuesta me dejó casi sin habla: — Oh, hija mía, pronto tendrás invitados.
Di un gran suspiro. —Trece personas a la mesa?
Sí — repitió ella — trece personas a la mesa.
Hablamos durante un rato en la cocina. Recuerdo muy bien la extraña sensación de reverencia que experimenté mientras ella me ministraba dulcemente con palabras de fe. Me sentía totalmente confundida respecto a todo el asunto. ¡Y todavía lo estóy!, Sin embargo, sé que sus palabras nunca se borrarán de mi memoria.
Cuando los niños regresaron de la escuela, cada uno echó una mirada a mi visita y se acercó a mí. Yo pude notar que estaban extrañados. Varios de los más pequeños susurraron: ¿Quién es ella, mamá? Ella tiene algo extraño, luce tan diferente.
Un poco antes yo le había preguntado su nombre con el fin de presentarla a mi familia. Ella me respondió: —Sencillamente di que soy una amiga, o una hija de Dios que vino causa de tu oracion. __asi les dije a los niños_Esta es una maravillosa dama que Dios envió para ayudarme hoy. Como ustedes ven, mamita oró durante la noche pidiendo ayuda, y Dios envió a esta maravillosa amiga.
Cuando mi esposo regresó, inesperadamente, poco después que los niños regresaron a casa, había cinco personas más con él. Alguien había fallecido en la iglesia, y las reuniones habían sido suspendidas por algunos días. Ya que mi esposo había dejado nuestro automóvil para mi uso, el pastor, su esposa, su hija, y otra pareja habían viajado para traerlo a casa. El regresaría posteriormente para continuar las reuniones.
Nuestra visita estaba a punto de partir cuando mi esposo entró a la cocina. Yo se la presenté a él, como lo había hecho con los niños. El dijo con dulzura: — Esto es maravilloso. Así es Jesús_
A las cinco, cuando estábamos sentados alrededor de la mesa para comer, con nuestros seis hijos mayores, nosotros dos y las cinco visitas, había trece personas a la mesa, además de la pequeña en la silla alta y el bebé en su cuna.
Nuestra visita desapareció para entonces, y descubrimos que todos los utensilios de cocinar habían sido lavados.
¿Qué podría yo haber hecho, en mi débil condición, en mi desordenada casa, sin la ayuda de esta admirable visitante? Me habría sentido desconcertada hasta las lágrimas. Mi esposo y mi familia se habrían sentido avergonzados, porque normalmente manteníamos nuestras tareas domésticas al día. Los invitados no se habrían sentido bienvenidos ni cómodos. Bajo tales circunstancias, no sé qué habría podido prepararles a ellos para comer. Cualquier mujer que haya estado desconcertada por un apuro similar, puede apreciar mi inmensa gratitud a  Dios por la ayuda de esta maravillosa visitante.
No podíamos comprender lo que nuestros ojos habían visto. Nunca habíamos oído de una visitación tal. Aunque sabíamos que era total mente imposible para ser humano alguno hacer todo lo que se había hecho en tan corto tiempo, en nuestra curiosidad e incredulidad naturales consultamos a amigos y vecinos, y aun a la policía de nuestro pequeño pueblo, acerca de la extraña. Nadie había oído hablar de tal persona, ni nadie nos podía dar pista alguna de su identidad
Nuestra única explicación es que ella era un ángel ministrador "enviado para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación" (Hebreos 1:14).
Nunca he podido hablar de esta experiencia sin deshacerme en lágrimas ante la inefable misericordia y la tierna benevolencia de mi Padre celestial en enviarme ayuda en mi extrema necesidad. Ha sido algo tan sagrado para mí, que no lo he compartido muy a menudo por temor que otros pudieran burlarse con incredulidad.    

 Yo afirmo, delante de Dios que es mi Juez, que esto sucedió tal como lo he relatado. Por días yo había estado sin ánimo ni fuerzas; había orado durante las noche-~—pidiendo fuerzas para seguir adelante; y Dios, que vive para siempre contestó mi oración. 
¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios, e inescrutables sus caminos!" (Romanos 11:33).
Hay un versículo que debía ser reexaminado cuidadosamente, porque a menudo es leído superficialmente sin mucha meditación: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles" (Hebreos 132).


sábado, 21 de febrero de 2026

UN DISCURSO A LOS JUDÍOS *WILKES* 1-7

 JESÚS EL MESÍAS DIVINO:

 UN DISCURSO A LOS JUDÍOS.

 POR HENRY WILKES,

MONTREAL

1851

UN DISCURSO A LOS JUDÍOS *WILKES* 1-7

El contenido del siguiente Discurso fue predicado en la Iglesia de Sión el 27 de julio pasado. Se encuentra ahora escrito e impreso a petición de varios amigos que consideran que su difusión podría ser útil. Que su anhelo se haga realidad con la bendición de Dios

 CALLE DE. BLEURY, DICIEMBRE DE 1851.

JESÚS, EL DIVINO MESÍAS.

A LOS HIJOS DE ISRAEL

“Porque eres un pueblo santo para el Señor tu Dios; el Señor tu Dios te ha elegido para ser un pueblo especial para él, más que todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra. El Señor no puso su amor en ustedes ni los escogió por ser más numerosos que cualquier otro pueblo (pues eran el más pequeño de todos los pueblos). Sino porque el Señor los amó y porque cumplió el juramento que hizo a sus padres, el Señor los sacó con mano poderosa y los rescató de la casa de servidumbre, de la mano de Faraón, rey de Egipto. Conoce, pues, que el Señor tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia con los que lo aman y cumplen sus mandamientos hasta mil generaciones; y que da el pago en persona a los que lo odian, destruyéndolos; no será negligente con el que lo odia, sino que lo hará. Guarda, pues, los mandamientos, estatutos y decretos que yo te mando hoy que cumplas.”— Deuteronomio

Este hermoso pasaje, tan expresivo del amor divino, tan ilustrativo de la soberanía divina y tan imponente como declaración de la fidelidad de Dios, tanto en advertencias como en promesas, fue dirigido a los hijos de Jacob por su gran legislador, Moisés. Este libro contiene otros registros de bendiciones y maldiciones, que se han cumplido notablemente en la historia de este maravilloso pueblo. De hecho, sus terribles conminaciones están ahora en proceso de cumplimiento, como lo han estado durante los últimos dieciocho siglos.

 Su larga dispersión entre todas las naciones gentiles y las dolorosas calamidades a las que han estado expuestos concuerdan exactamente con las predicciones de sus propias Escrituras, leídas en la sinagoga cada sábado.

Y esta lamentable situación continuará de una forma u otra hasta que los hijos de Abraham reciban al Mesías, de quien “la Ley, los Salmos y los Profetas” dan tan abundante testimonio.

 Es nuestra ferviente oración que el Señor, el Espíritu, quite el velo que cubre sus corazones al leer a Moisés y a los profetas.

Que Jehová recuerde su pacto y tenga misericordia de Israel, para que sean salvos.

 No me disculpo por dirigir un discurso a judíos y cristianos en relación con los judíos, pues son objeto del más profundo interés para todo discípulo recto de Cristo. «Son amados por causa de los padres»,*—«deudores de ellos somos»,+“ quienes son israelitas; a quienes pertenece la adopción, la gloria, los pactos, la promulgación de la ley, el culto a Dios y las promesas; cuyos son los patriarcas, y de quienes, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas (Dios Supremo) bendito por los siglos». Anhelamos su salvación.

Creemos que las esperanzas de la iglesia y del mundo están ligadas a esa salvación.

No puede haber una reunión en Sión de la plenitud de los gentiles hasta que los judíos sean introducidos; y «Dios es capaz de injertarlos de nuevo».

 Siempre ha habido un remanente, según la elección de la gracia, que ha mostrado verdadera fe en Jesús de Nazaret; de este remanente, es el deber evidente de las iglesias buscar el crecimiento, un deber que se puede cumplir con esperanza, ya que las promesas de Dios son plenas y abundantes.

No es mi propósito en este momento construir un argumento elaborado o crítico, ni entrar en mucha controversia; sino más bien, con un estilo sencillo y sin afectación, en primer lugar, indagar en las Escrituras judías, un reconocido referente.

¿Qué Mesías habría de ser? En segundo lugar, para demostrar que Jesús de Nazaret era en realidad todo lo que Moisés y los profetas describieron, y, finalmente, para plantear diversas consideraciones que incitaran a la recepción de este glorioso Mesías.

Tal vez sea apropiado simplemente señalar desde el principio que, en materia de controversia entre judíos y cristianos, los primeros se han valido en gran medida, en los últimos tiempos,  de los comentaristas racionalistas alemanes, de modo que a muchos textos que los escritores judíos más antiguos atribuían al Mesías ahora se les niega un lugar en esa categoría.

Las interpretaciones de la escuela racionalista han sido sometidas a un análisis riguroso por parte de otros comentaristas alemanes igualmente eruditos, y mucho más lógicos y devotos, y a pesar de todo, se ha demostrado que son completamente erróneas.

* Romans xi. 28. - Romans xv. 27. - Romans ix, 4, 5.

Esta escuela infiel rechaza por no ser mesiánica gran parte de los Salmos y Profecías en los que se predice a ese distinguido personaje, desespiritualiza los cánticos y predicciones inspirados y se burla con desprecio de los milagros del Antiguo Testamento.

 Pero siendo obvio que //al creer// tales principios de interpretación reducirían al bendito Jehová mismo a un mito poético y privarían de valor a las Sagradas Escrituras como norma de fe y moral, han sido desenmascarados con éxito y denunciados como igualmente falsos y maliciosos. Sería desviarme de mi propósito ahora adentrarme en estas investigaciones; además, el trabajo ha sido realizado con éxito por otros, y se ha establecido la sustancial exactitud de los santos oráculos, tal como los poseemos.

En este discurso utilizaremos revelaciones y descripciones proféticas que los escritores cristianos más eruditos, tanto de la época moderna como de la antigua, reconocen como referentes al Mesías, y que fueron, en su mayoría, reconocidos como tales por los escritores de los antiguos tárgumes judíos, sin preocuparnos por las perversiones de un mal llamado racionalismo