Una
Revelacion Divina
del Infierno
Queda Muy Poco Tiempo!
por
Mary Katherine Baxter
Capítulo 16: El centro
del infierno
Otra vez, el Señor y yo fuimos al infierno.
Jesús me dijo, “Mi hija, tu naciste para este propósito, para escribir
y contar lo que te he dicho y enseñado. Pues estas cosas son fieles
y verdaderas. Yo te he llamado para decirle al mundo por medio de ti
que hay un infierno, pero yo he preparado un medio de escape. Yo no
te enseñaré todas las partes del infierno. Hay cosas escondidas que
yo no te puedo revelar. Pero te enseñaré mucho. Ahora, ven y ve, los
poderes de las tinieblas y su fin.”
Regresamos otra vez al vientre del infierno
y comenzamos a caminar hacia una pequeña apertura. Me puse a mirar por
donde estábamos entrando y encontré que estábamos en una repisa. cerca
de una celda en el centro del infierno. Nos paramos delante de una celda
en la cual estaba una hermosa mujer. Sobre la parte alta de la celda
estaban las iniciales “A.C.”
Escuché a la mujer que dijo, “Señor,
yo sabía que un día vendrías. Por favor déjame salir de este lugar de
tormento.”
Ella estaba vestida con la ropa del tiempo
antiguo y era muy hermosa. Yo sabía que había estado aqui por muchos
siglos y no podía morir. Su alma estaba en tormento. Comenzó a jalar
las barras y a llorar. Suavemente Jesús dijo, “Sea la paz.” El le habló
a ella con tristeza en su voz. “Mujer, tu sabes porqué estás aquí.”
“Si,”
dijo ella, “pero yo puedo cambiar.” Yo me acuerdo cuando dejaste salir
a los otros del Paraíso. Yo me acuerdo de tus palabras de salvación.
Ella exclamó, “Yo seré buena ahora y te serviré.” Ella apretó las barras
de la celda con sus pequeños puños y comenzó a gritar, “Déjame salir!
Déjame salir!”
Después de eso, comenzó a cambiar delante
de nuestros ojos. Su ropa se comenzó a quemar. Su carne se le cayó y
todo lo que quedo fue un esqueleto negro con agujeros quemados en vez
de ojos y un cascarón hueco por alma. Yo miré con terror mientras la
mujer anciana caía en el suelo. Toda su belleza desapareció de momento.
Se me estremeció el entendimiento al pensar que ella había estado aquí
desde antes del nacimiento de Jesús.
Jesús le dijo, “Tú sabías en la tierra
cual sería tu fin. Moisés te dio la ley y tu la escuchaste. Pero en
vez de obedecer mi ley, escogiste ser un instrumento en las manos de
satanás, una adivina y una bruja. Tu enseñaste el arte de la brujería,
amaste las tinieblas en vez de la luz, y tus obras eran malas.
Si te hubieras arrepentido de corazón,
mi Padre te hubiera perdonado. Pero ya es muy tarde,” le dijo El.
Con tristeza y gran pena en nuestros
corazones, nos apartamos de ella. Nunca terminará su dolor y sufrimiento.
Mientras nos alejábamos, sus manos delgadas trataron de alcanzarnos.
“Mi hija,” dijo el Señor, “Satanás usa muchas artimañas para destruir
hombres y mujeres buenas. El trabaja día y noche, tratando de conseguir
que la gente lo sirva.”
Si usted fracasa en escoger servir a
Dios, Ud. ha escogido servir a satanás. Escoga la vida y la verdad lo
hará libre.
Después de caminar una corta distancia,
nos paramos delante de otra celda. Escuché la voz de un hombre que llamaba,
“ ¿Quién está ahí? Quien está ahí?” Yo me pregunté la razón por la cual llamaba.
Jesús dijo, “El está ciego.”
Escuché un sonido, y miré a mi alrededor.
Delante de nosotros estaba un demonio grande con alas largas que parecían
estar rotas. El pasó sin mirarnos. Yo me paré cerca de Jesús.
Nos paramos juntos a mirar al hombre
que había hablado. El también estaba en una celda y nos daba la espalda
, el tenía la forma de un esqueleto en fuego y tenía el olor de muerte
sobre él. Daba golpes en el aire y gritaba “Ayúdenme, alguien, ayúdenme.”
Jesús dijo tiernamente, “Hombre, sea
la paz.” El hombre se volvió y dijo, “Señor, yo sabía que vendrías por
mi. Yo me arrepiento ahora. Por favor déjame salir. Yo se que fui una
persona horrible y que usé mi minusvalidad para ganancias egoístas.
Yo se que fui un brujo y que engañé a muchos para satanás. Pero Señor,
yo me arrepiento. Por favor déjame salir. Dia y ñoche soy atormentado en estas
llamas, no hay agua. El exclamó, tengo mucha sed, no me puedes dar una
poco de agua.” El hombre seguía llamando a Jesús, mientras nos alejábamos.
Yo miré hacia atrás con tristeza.
Jesús dijo, “Todos los hechiceros y obradores
de maldad tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre. Esta
es la segunda muerte.”
Llegamos a otra celda que estaba ocupada
por otro hombre. El dijo, “Señor, yo sabía que tu vendrías a soltarme.
Me he arrepentido hace mucho tiempo.” Este hombre, también era un esqueleto
lleno de llamas y gusanos.
“Oh
hombre, estás todavía lleno de mentiras y de pecado. Yo sé que tu eras
un discípulo de satanás, un mentiroso que engañaste a muchos. La verdad
nunca estaba en tu boca y la muerte fue siempre tu recompensa. Tu escuchaste
mis palabras muchas veces y te burlaste de mi salvación y mi Santo Espíritu.
Tu mentiste toda tu vida y no me escuchaste. Tu eres de tu padre el
diablo. Todos los mentirosos tendrán su parte en el lago de fuego. Tu
has blasfemado contra el Espíritu Santo.”
El hombre comenzó a maldecir y a decir
muchas cosas malas en contra del Señor. Seguimos hacia adelante. Esta
alma estaba perdida para siempre en el infierno.
Jesús dijo, “todo el que quiera puede
venir en pos de mi, y el que pierde su vida por mi causa encontrará
vida, y vida en abundancia. Pero los pecadores tienen que arrepentirse
mientras están vivos en la tierra; es muy tarde para arrepentirse cuando
llegan aquí. Muchos pecadores quieren servirle a Dios y a satanás o
se creen que tienen tiempo ilimitado para aceptar la gracia que ofrece
Dios. Los verdaderamente sabios escogerán hoy a quien servir.”
Pronto llegamos a la próxima celda de
donde salió un grito desesperado de dolor, miramos y vimos el esqueleto
de un hombre acurrucado en el suelo. Sus huesos estaban negros del fuego
y su alma por dentro era de un color gris sucio. Observé que le faltaban
partes de su cuerpo a donde subían humo y llamas. Los gusanos se arrastraban
dentro de él.
Jesús dijo, “Los pecados de este hombre
fueron muchos. El fue un asesino y tenía odio en su corazón. El no se
quería arrepentir o aún creer que yo lo perdonaría. Si solamente hubiera
venido donde mi.”
Le pregunte al Señor, “ quieres decir
que él pensó que tu no lo perdonarías de su homicidio u odio?”
“Si,”
dijo Jesús, “Si solamente hubiera creído y venido a mí, yo le hubiera
perdonado todos sus pecados, grandes y pequeños. Por el contrario, el
continuó pecando y murió pecando. Por eso es que está donde está hoy.
Le dieron muchas oportunidades para que me sirviera, para que creyera
el evangelio, pero él rehusó. Ahora es muy tarde.
La próxima celda a la cual llegamos estaba
llena de un terrible olor. Yo podía escuchar los gritos de los muertos
y sus ayes de remordimiento en todo lugar. Me sentí tan triste que estaba
casi enferma. Yo decidí que iba a hacer todo lo que pudiera para decirle
al mundo de este lugar.
La voz de una mujer dijo, “Ayúdame.”
Miré a un par de ojos reales, no las cuencas quemadas que eran señal
de haberse quemado. Yo estaba tan triste que me dió escalofrío y sentí
una gran pena y dolor por esta alma. Quería intensamente sacarla de
la celda y correr con ella. Ella dijo, “Es tan doloroso, Señor, yo haré
lo correcto ahora. Yo te conocí una vez y tu eras mi Salvador.” Sus
manos apretaron las barras de la celda. “ Porqué no quieres ser mi Salvador
ahora?” Grandes pedazos de carne en fuego caían de ella y solamente
sus huesos apretaban las barras.,“Tu
hasta me sanaste de cáncer,” dijo ella. “Tu me dijiste que me fuera
y no pecara más, no sea que me viniera algo peor. Yo traté, Señor; Tu
sabes que traté. Yo hasta traté de testificar en tu nombre. Pero Señor,
pronto aprendí que los que predican tu palabra no son populares. Yo
quería que la gente me quisiera. Lentamente regresé al mundo y la concupiscencia
de la carne me devoró. Los clubs nocturnos y las bebidas alcohólicas
se hicieron mas importante que tú. Perdí el contacto con mis amigos
cristianos y pronto me encontré siete veces peor de lo que estaba antes.
Y aunque llegué a ser amante sexual de
hombres y mujeres, no era mi intención perderme. Yo no sabía que estaba
poseída por satanás. Todavía sentía tu llamamiento en mi corazón que
me arrepintiera y fuera salva, pero no quise. Seguí pensando que todavía
tenía tiempo. Mañana regresaré a Jesús, y El me perdonará y me libertará.
Pero yo esperé demasiado tarde y ahora es demasiado tarde,” exclamó
ella.Sus ojos tristes se derramaron en fuego.
Y desapareció. Yo grite y me apoyé de Jesús. Yo pensé, “Oh Señor, cuán
fácil pude yo o uno de mis seres queridos, haber sido como ella! Por
favor pecadores, despierten antes que sea muy tarde.
Caminamos a otra celda. En esta había
otro hombre con una forma de esqueleto y un alma por dentro de color
gris suelo. Gritos de dolores agudos y remordimiento salían de este
hombre, que yo sabía que jamás los olvidaría.
Jesús dijo: “Mi hija, muchos de los que
van a leer este libro lo van a comparar con una historla de ficción
o a una película que han visto. Dirán que esto no es verdad. Pero tu
sabes que estas cosas son verdaderas. Tu sabes, que el infierno es real,
pues yo te he traído aquí muchas veces por mi Espíritu. Yo te he revelado
la verdad para que des testimonio de ella.”
Alma perdida, si no te arrepientes y
te bautizas y crees en el evangelio de Jesucristo, seguramente que éste
será tu fin.El Señor dijo, “Este hombre está aquí
debido a su rebelión. El pecado de rebelión es como el pecado de hechicería.
Es más, todos los que conocen mi Palabra y mis caminos y han escuchado
el evangelio y todavía no se arrepienten, están en rebelión contra mi.
Muchos están en el infierno hoy debido a este pecado.”
El hombre le dijo a Jesús, “Una vez pensé
en hacerte el Señor de mi vida, pero, no quería caminar por tu camino
angosto y derecho. Yo quería el camino ancho. Era mucho más fácil servir
al pecado. Yo no quería tener que ser justo. Yo amaba mis maneras pecaminosas.
Yo deseaba beber bebidas intoxicantes y hacer las cosas de este mundo
más que obedecer tus mandamientos. Pero ahora quisiera haber escuchado
a los que me enviaste. Al contrario, hice lo malo y no quise arrepentirme.”
Grandes sollozos estremecieron su cuerpo, mientras gritaba de remordimiento.
“Por años he sido atormentado en este lugar. Yo se lo que soy y se que
jamás saldré de este lugar. Soy atormentado día y noche en estas llamas
y estos gusanos. Yo lloro, pero nadie viene a ayudarme. Nadie se interesa
por mi alma aqui —nadie se interesa por mi alma.”
Se cayó al piso en un montón y continuó
llorando.
Jesús exclamó, “Mi padre, mi Padre ten
misericordia.”
Caminamos hacia otra celda. Una mujer
estaba sentada quitándose los gusanos de sus huesos. Ella comenzó a
llorar cuando vió a Jesús “Ayúdame Señor,” dijo ella. “Yo seré buena.
Por favor, déjame salir.” Ella, también se paró y apretó las barras
de la celda. Yo sentí gran pena por ella. Mientras ella lloraba, sus
sollozos estremecieron su cuerpo.
Ella dijo, “Señor, cuando yo estaba en
la tierra, yo adoré al dios de los Hindúes y muchos ídolos. Yo no creí
en el evangelio que los misioneros me predicaron, aunque lo escuché
muchas veces. Un día morí, yo clamé a mis dioses para que me salvaran
del infierno —pero no podían. Ahora, Señor, yo deseo arrepentirme.”
Jesús Le dijo, “Ya es muy tarde.”
Las llamas cubrían su forma, mientras
nosotros seguíamos hacia adelante; todavía sus gritos se sienten en
mi alma. Satanás la ha enganado.”Con tristeza en su voz, Jesús dijo, “Ven,
regresaremos mañana. Ya es hora de irnos.”