miércoles, 29 de noviembre de 2023

LA BÚSQUEDA FINAL Rick Joyner 1997

 LA BÚSQUEDA FINAL

Rick Joyner

1997

Si puedes regocijarte en lo que el Cielo está registrando acerca de tu vida, ciertamente eres bendito. Los hombres ven como por un vidrio oscuro, por lo que sus historias estarán siempre nubladas, y algunas veces completamente equivocadas.»

«¿Cómo fue que tantos otros líderes te estimaran tanto?», pregunté, absorbiendo con dificultad todavía lo que estaba oyendo.

«Muy pocos, incluso muy pocos cristianos, tienen el verdadero don de discernimiento. Sin este don es imposible discernir la verdad con precisión en aquellos tanto del presente como del pasado. Incluso con este don es difícil. Hasta que no hayas estado aquí y mientras

no hayas sido "desnudado", juzgarás a los otros a través de prejuicios distorsionados, sean positivos o negativos. Por eso se nos advierte que no juzguemos antes de tiempo. Hasta que hayamos estado aquí, realmente no podemos saber qué está en el corazón de los demás, sea que estén desempeñando buenas o malas obras. Ha habido buenas motivaciones aun en los hombres peores, y malas motivaciones hasta en los mejores.

Tan solo aquí pueden los hombres ser juzgados tanto por sus obras como por su intenciones.»

«Cuando regrese a la tierra, ¿podré discernir la historia con mayor precisión debido a que he estado aquí?» «Estás aquí porque has orado al Señor para que Él te juzgue severamente, te corrija inmisericordemente, de manera que puedas servirle más perfectamente.

Esta fue una de las solicitudes más sabias que jamás hayas hecho.

Los sabios se juzgan a sí mismos para no ser juzgados. Aun los más sabios piden que el Señor les juzgue, puesto que se dan cuenta que no se pueden juzgar bien a sí mismos. El haber venido aquí te dará mucha más sabiduría y discernimiento, pero en la tierra siempre

verás a través de un vidrio oscuro, por lo menos hasta cierto grado.

Tu experiencia aquí te ayudará a conocer mejor a los hombres, pero solo cuando estés aquí en forma definitiva podrás conocerlos totalmente.

Cuando te vayas de aquí estarás más impresionado por cuan poco conoces a los hombres, en lugar de por cuan bien los conoces.

Esto es igualmente cierto en relación con las historias de los

hombres.

 A mí se me ha permitido caminar contigo porque de cierta

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LA BÚSQUEDA FINAL

forma te he discipulado mediante mis escritos, y el conocer la verdad

acerca de mí te ayudará», concluyó el famoso reformador.

 Luego, una mujer a quien no conocía avanzó un paso hacia adelante.

Su belleza y su gracia eran fascinantes, pero no de una forma sensual ni seductora. «Yo fui la esposa de él en la tierra», comenzó.

«Mucho de lo que conoces acerca de su persona realmente venía de mí, por lo tanto, lo que estoy por decir no es solo acerca de él, sino de ambos. Puedes reformar la iglesia sin reformar tu propia alma.

Puedes dictar el curso de la historia, mas no hacer la voluntad del Padre, ni glorificar a su Hijo. Si te comprometes a ti mismo a realizar la historia humana, lo podrás hacer; pero será un logro pasajero que se evaporará como un puñado de humo.»

«Pero, la obra de tu esposo, o su trabajo, impactaron grandemente para el bien a cada generación que vino después de él.  Es difícil imaginar cuan oscuro hubiese estado el mundo sin él», protesté.

«Cierto, pero puedes ganar a todo el mundo y aun así perder tu propia alma. Sólo si mantienes pura tu propia alma podrás impactar al mundo para los verdaderamente eternos propósitos de Dios.

Mi esposo perdió su alma a causa mía, y solo la encontró al final de su vida porque fui llevada de la tierra a fin de que él pudiera lograr esto. Mucho de lo que hacía era más por mí que por el Señor. Yo lo presionaba, e incluso le di mucho del conocimiento que él enseñaba.

Lo usaba como una extensión de mi propio ego, porque como mujer en aquel tiempo no podía ser reconocida personalmente como una líder espiritual. Me posesioné de su vida de manera que pudiera vivir la mía a través de la suya. Al poco tiempo lo tenía haciendo de

todo para probarse a él mismo ante mí.»

«Debiste haberla amado mucho», dije, mirándolo.

 «No. Realmente

ni siquiera la amaba. Ni ella me amaba. De hecho, después de unos pocos años de matrimonio ya ni nos queríamos el uno al otro.

Pero ambos nos necesitábamos, así es que encontramos una forma de trabajar juntos. Nuestro matrimonio no era un yugo de amor sino uno de esclavitud. Mientras más exitosos llegábamos a ser, más infelices éramos. Y más empleábamos la decepción para engañar a aquellos que nos seguían. Hacia el final de nuestras vidas éramos unos vacíos desdichados. La mayor influencia que obtienes por tu

autopromoción, y tu mayor esfuerzo por retener aquella influencia,

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EL TRONO BLANCO

más oscura y cruel tornarán tu vida. Los reyes nos temían, pero nosotros temíamos a todos, desde los reyes hasta los campesinos.

No podíamos confiar en nadie porque vivíamos tal grado de decepción

con nosotros mismos que ni siquiera confiábamos el uno en el otro. Predicábamos amor y confianza porque queríamos que todos nos amaran y confiaran en nosotros, pero nosotros mismos temíamos y secretamente odiábamos a todos. Si predicas las más grandes verdades, pero no las vives, eres tan solo el más grande de los hipócritasy el alma más atormentada.»

sábado, 25 de noviembre de 2023

ÁNGELES VARONES Y FÉMINAS - EL CIELO ES TAN REAL- 33

jueves, 1 de diciembre de 2022

ÁNGELES VARONES Y FÉMINAS - EL CIELO ES TAN REAL- 33

 EL CIELO ES TAN REAL

CHOO THOMAS Parte 33

“El día de mi regreso por mi pueblo está muy cerca. Trato de salvar tantas almas como pueda, no importa lo que tome. Satanás sabe esto, y está tratando de destruir cuantas almas pueda, antes que sean salvos. La gente debe saber por qué hay tantos que están muriendo. Cada iglesia debe echar fuera al enemigo continuamente en oración. Mis iglesias han estado demasiado cómodas. Estoy muy insatisfecho con muchas de ellas.

"Quiero que todo el mundo conozca que soy un Dios temible. Amo a mis hijos, y es por eso que morí por ellos. Yo debo ser primero en la vida de cada uno. Todos necesitan arrepentirse y humillarse delante de mí. Lo que sucedió en Nueva York es un pequeño precio que pagar. Habrá destruccio­nes más grandes en todo el mundo, hasta que vuelva por mi pueblo. Ese día está más cerca de lo que muchos esperan".

Después de haber recibido esta poderosa palabra del Señor, pude entender un poco mejor por qué el Señor me mostró muchas montañas y edificios que eran consumidos por el fuego. El fuego vino del cielo y luego la nieve cayó hasta que todo el mundo fue cubierto por la nieve.

Él desea que todos se arrepientan diariamente y se purifiquen a sí mismos, para que Él pueda llevar a todos a su reino. Nuestro Señor Jesús nos ama tanto que Él no desea que ninguno se pierda. Él dijo que ninguno lo ama más a Él de lo que Él nos ama. Si yo le digo a Él: "Te amo un millón de billón de veces", Él sigue diciendo: "Yo te amo más".

LA IMPORTANCIA DE LA HUMILDAD

La humildad es muy importante para nuestro Señor. Él ejemplificó la importancia de la humildad, al humillarse a sí mismo y hacerse huma­no cuando vino a este mundo. Estoy agradecida de Él por enseñarme y mostrarme la humildad de tantas maneras.

Por ejemplo, Él me guió a una costurera que podía coser mis ves­tidos blancos. Otras personas me la habían recomendado como una mujer de gran talento, que cosía de acuerdo a especificaciones. Sin embargo, cuando cosió mis vestidos, estos simplemente no se podían usar.

Me sentí desconcertada por esto, así que fui delante de Dios en ora­ción. Él me dijo que le diera otra oportunidad, y yo le obedecí. En casi tres meses ella me hizo una chaqueta y un vestido. Compré más mate­rial y se lo llevé, pero ella no tenía tiempo para coser para mí. Así que le pedí que me lo devolviera. Yo pensé que ella no podría usar la tela blanca. Finalmente, le pedí que se encontrara conmigo en una tienda de telas, y compré algo que a ella le gustaba, y la invité a almorzar.

Tan pronto como ella accedió a coser mis vestidos blancos, comenzó a tener muchos problemas. Esto incluía problemas físicos que tanto ella como su esposo estaban experimentando. Fue un tiem­po muy ocupado para ella, pero ella no quería dejar nuestra relación. Yo realmente sentía una gran empatía hacia ella, y creo que ella sentía lo mismo por mí.

Sin embargo, no podía ponerme las cosas que ella me hacía, y sentía que no podía señalarle sus faltas. En lugar de eso, me esforcé en demostrarle amor en todo tiempo. Ahora sé que esa fue una prueba de Dios para mí.

A pesar de que había memorizado su número de teléfono, después de ella devolverme los materiales, no lo pude volver a recordar. A través de esto, creo que el Señor me estaba enseñando paciencia y humildad.

Había estado orando por humildad, y todavía lo hago, porque deseo practicar humildad hacia cada ser humano. Quiero que cada aspecto de mi ser sea como Jesús. No importa cuál sea la situación, nunca quiero juzgar a otros. En lugar de juzgar a otros, deseo amarlos y orar por ellos. Eso es lo que nuestro Señor quiere de cada uno de nosotros.

Después de haber recibido una visión, el Señor me hizo sentir un gran deseo de leer  1 Corintios 13. Desde entonces, he estado leyéndolo seis días a la semana sin fallar, pero nunca trato de memorizarlo. Creo que el Señor pone su amor en mi espíritu a través de su Palabra. El Señor también me ha hecho sentir el deseo de orar la oración del Padre Nuestro todos los días, después de mi tiempo de oración regular.

MILAGROS DE SANIDAD

El 24 de diciembre de 2001, el Señor apareció vestido con su corona y túnica de Navidad, y el 31 de diciembre, en su corona y túnica dora­das. Todo sucedió tal y como había sucedido en los días de Navidad y víspera de Año Nuevo de años anteriores. Este fue un tiempo de un gozo indescriptible, más que ninguna otra Navidad o víspera de Año Nuevo en mi vida.

Al final de este tiempo especial, el Señor me dijo: "Tú eres la mejor celebración de mi cumpleaños y Año Nuevo, y te amo, mi amada, así que  Sé feliz". Inmediatamente, desapareció.

Desde que dejé de hacer la danza de milagros, el Señor me ha dirigido a orar en el altar cada domingo en la mañana antes de comenzar la adoración.

Comencé a sentir un sonido en mi oído derecho, y le pedí al Señor que me sanara. Él me aseguró que tomaría cuidado de ello. La sanidad se dio, pero tardó un par de semanas.

El 13 de enero de 2002, mientras iba de camino para la iglesia, le dije al Señor que quería que mi oído derecho fuera sanado ese domingo en la mañana en el altar. Cada domingo cuando voy a la iglesia, lo pri­mero que hago es arrodillarme en el altar y alabar al Padre con acción de gracias. Entonces oro por los pastores de la iglesia y un avivamiento. Esa mañana en particular, al momento de haberme arrodillado, sin pensarlo, mi cara dio contra los escalones y el fuego del Espíritu Santo cayó sobre todo mi cuerpo, y me dejó sin habla.

Sin embargo, mi corazón decía: "Te amo, Señor. Ya tú sabes que te había pedido que hicieras esto por mí esta mañana". Desde esa maña­na, el ruido cesó completamente en mi oído.

Otro milagro ocurrió el siguiente domingo en la mañana. Antes de salir para la iglesia, sentí un dolor repentino en el lado izquierdo de mi cuerpo y casi no me podía mover. Le dije al Señor: No importa lo que sienta, voy a ir a la iglesia a alabarte, y espero que me sanes antes de salir de la iglesia".

Otra vez, mientras estaba arrodillada en el altar, mi cabeza dio contra los escalones, todo mi cuerpo se sintió en fuego, y comencé a llorar. Después de esto, comenzó la adoración y alabé al Señor durante todo el servicio. El dolor se me olvidó, y entonces me di cuenta que había sido sanada.

Yo había experimentado este dolor antes de conocer a mi Señor Jesús. Algunas veces tomaba dos semanas para recuperarme. Nuestro Señor Jesús recibió treinta y nueve latigazos en su cuerpo para que nosotros pudiéramos ser sanados. Cualquiera que crea verdaderamente en Él, le ame, obedezca y ponga en primer lugar en cada área de su vida, descubrirá que el Señor cuidará de él, tal como lo prometió.

Él pudo haberme sanado instantáneamente, como lo había hecho en muchas otras ocasiones, pero esta vez me estaba dando una lección de humildad en público, para que yo pudiera incluirla en este libro. A algunas personas se les hace muy difícil humillarse a sí mismos delante de Dios en el altar o en público.

Para el Señor es muy importante que sus hijos se humillen delante de Él y los demás. He experimentado la diferencia mientras alabo al Señor en mi asiento y el altar. La diferencia es que cuando me arrodillo delante del Señor en el altar, siento el fuego del Espíritu Santo caer sobre mí.

Cuando le pertenecemos completamente a nuestro Señor Jesús, no debemos preocuparnos por lo que la gente diga o piense. Lo más importante es agradar a nuestro Señor, quien murió por nosotros. Él es el Hijo del Todopoderoso Dios y experimentó grande humillación mientras estuvo colgado en la cruz por nosotros. Él se humilló a sí mismo, hasta la muerte, por nosotros.

LA IMPORTANCIA DE LA ALABANZA

En esa misma mañana, mientras levantaba mis manos y buscaba el rostro del Señor, una unción muy fuerte vino sobre mi cuerpo. Es importante que nosotros levantemos nuestras manos al Señor cuando le adoramos y alabamos. Esta es una de las maneras clave que el Señor me mostró para recibir su unción sobre mi cuerpo.

Algunas personas podrán pensar que son tan bendecidas que no necesitan alabar al Señor. Este es un pensamiento peligroso. Dios nos creó para su gloria. Él desea que todo aquel que le llama Señor le glo­rifique continuamente. A sus ojos, ninguno es demasiado importante como para no necesitar adorarlo. La presencia de Dios aparece en la iglesia para recibir la gloria de su pueblo durante los servicios de adora­ción. Esa es una de las razones por las que Jesús nos dice que el Padre busca adoradores (ver Juan 4:23).

MARCAS DE SALVACIóN

El Señor me recordó escribir sobre aquellos que dicen ser salvos, pero nunca van a la iglesia ni comparten con otros cristianos. Algunas per­sonas piensan que el bautismo en las aguas es lo que los salva. El Señor me dijo que los únicos que son verdaderamente salvos son aquellos que viven de acuerdo a sus mandamientos y caminan en el Espíritu Santo.

Todo aquel que crea en Él, debe amarlo con todo su corazón y tener comunión con otros cristianos. Dios también espera que se con­greguen y den sus diezmos y ofrendas. Aquellos que no pueden asistir a la iglesia deben dar sus diezmos y ofrendas a la iglesia local o cualquier otra iglesia cristiana. Aquellos que trabajan los domingos, pero desean ir a la iglesia, deben buscar la manera de hacerlo. Jesús me dijo: "Todo aquel que sea salvo debe compartir mi Palabra y adorarme con otros, como uno solo. Quienes no pueden ir a la iglesia, deben orar por los pastores, las iglesias y la salvación de los perdidos".

JESÚS Y LOS NIÑOS

Aún cuando los niños están en una temprana edad, el Espíritu de Dios busca salvarlos. Cualquier padre que conoce la Palabra de Dios y no la enseña a sus niños ni los lleva a la iglesia, son culpables de grave pecado.

Aquellas mujeres que han tenido abortos o las madres cuyos niños murieron antes de la edad de siete años, necesitan saber que estos niños están con el Señor Jesús en su reino. No importa si los padres de los niños son creyentes o no, ellos están con Jesús. Todo padre o madre que vaya al reino de los cielos podrá ver a cualquier niño que haya perdido. Escribo todas estas cosas porque el Señor quiere que así lo haga.

ORDENADA POR DIOS

La mañana del 4 de abril de 2002, después de haber orado en la presen­cia de Dios, el Señor me dijo estas palabras: "Te ordeno': Al instante un fuerte poder vino sobre todo mi ser, y un gran ruido salió de mi boca. El ruido emanaba de mi estómago y sonaba muy fuerte.

Ambas manos se extendieron hacia la dirección donde el Señor esta­ba parado. Esto duró por unos momentos, entonces mis manos se posa­ron sobre mi pecho. En unos momentos, el poder salió de mi cuerpo.

El Señor me había dicho que me había ordenado para el ministerio. Entonces dijo: "Es tiempo de que todas mis promesas para ti comiencen a cumplirse". El Señor me había ordenado en muchas ocasiones. Este mismo día, después de haber orado por segunda vez, otra gran descarga de poder vino sobre mí y entró en mi cuerpo. Mis manos temblaban muy rápidamente, y luego de un rato comenzaron a aplaudir muy fuer­te. Este temblor y aplaudir de mis manos duró por espacio de cuarenta minutos.

ACERCA DE LOS ÁNGELES EN EL CIELO

Tuve experiencias con dos ángeles diferentes, un varón y una fémina. Hace alrededor de dos años, al estacionar mi auto en un centro comer­cial, vi un hombre joven que venía directamente hacia mí, como si me conociera. Él se paró frente a mí. Le pregunté qué deseaba y me dijo que necesitaba una ayuda económica. Le dije que él era joven y de buena presencia, y le pregunté por qué no buscaba un trabajo. Él me dijo que venía de Canadá y le era muy difícil encontrar trabajo. Le pregunté si sabía acerca de Jesús, y me contestó afirmativamente. Así que le dije que yo asistía a la Iglesia Para Todas las Naciones, y lo invi­té a asistir para que alguien lo ayudara a conseguir un trabajo. Él me dijo que conocía mucho acerca de nuestra iglesia. Le hablé de Jesús, lo abracé y oré por Él. Le di algún dinero, y le dije que se asegurara de ir a nuestra iglesia. Nunca más lo volví a ver.

Él estuvo en mi mente por mucho tiempo y todavía lo recuerdo.

 Más tarde, el Señor me dijo que Él era un ángel. Él me dijo que muchas personas interactúan con individuos y aun los maltratan, sin darse cuenta que son ángeles.

Me encontré con una joven mujer hace alrededor de seis meses durante el servicio de adoración, al estar sentada en el altar alabando al Señor en su presencia. Yo estaba bajo una profunda unción, cuan­do alguien me tocó en el hombro. Abrí mis ojos, y esta joven mujer estaba sentada a mi izquierda con su cara inclinada, mirándome con una sonrisa tan tierna, como si me conociera. La toqué en su hombro. Regularmente nadie me toca o me habla durante la adoración. Cuando la adoración terminó, busqué a la joven, pero no pude encontrarla.

Después del servicio, al salir al vestíbulo, vi a esta joven mujer que se parecía mucho a ella. Me le acerqué y pregunté si ella me había toca­do mientras estaba adorando en el culto. Ella me dijo que no, así que le pregunté si deseaba el manuscrito de ¡El cielo es tan real.; y lo recibió con alegría. Desde ese momento, tuve un sentimiento especial por ella.

Su nombre es Julie. El siguiente fin de semana, llegó a la iglesia y se sentó al lado mío. Nunca antes la había visto, hasta el día que le di el manuscrito. Yo voy al servicio de las 9:00 A.M. y ella viene al de las 11:00 A.M. Ella me espera fielmente en el vestíbulo cuando salgo del santuario. Vive a una hora y media de la iglesia, y viene a esta iglesia porque ama los mensajes del pastor. Es una madre soltera con tres niños

 Un par de meses más tarde, me dijo que yo era su ángel. Le pregun­té por qué, y ella me respondió que tres días antes de haberme cono­cido, ella se sentía muy triste, y estaba orando y llorando, pidiéndole a Dios que le enviara un ángel.  Al cabo de tres días, me conoció y yo le di el manuscrito. Me dijo que ese fue el día más feliz para ella, y que, desde que me conoció, se siente muy feliz y tiene que verme cada fin de semana para sentirse satisfecha.

 Después de decirme acerca del ángel, me di cuenta de que la mujer joven que tocó mi hombro era un ángel que me guió a Julie. Nunca había visto una sonrisa tan tierna.

 El Señor me dijo que ella era un ángel para dirigirme a Julie, porque Julie necesitaba ayuda.

El Señor también me dijo que Julie es una hija muy especial para Él. Me doy cuenta que Julie verdaderamente ama al Señor más que a nada ni a nadie en este mundo. Ella es una hermana muy bendecida. Yo la amo.

martes, 21 de noviembre de 2023

“MI CORAZÓN INQUIETO “ 174-176

 “MI CORAZÓN INQUIETO “

POR VIENTO SOLLOZANTE

Primer Libro

174    Nl' CORAZÓN INQUIETO
Trinidad Nube de Nieve, nuestro tercer hijo, nació un domingo del mes de enero. ¡ Cómo nos gozamos viendo que estaba sano y que era normal, a pesar de que no pesó más que dos kilos, setecientos   trein ta gramos.
Pocos minutos después de su nacimiento noté una sensación en mi pierna y la espalda dejó de dolerme. Estaba muerta de hambre y media hora después del nacimiento del bebé me trajeron la cena. Comí sin cesar durante los primeros días, mientras descansaba en el hospital. Mi vista era normal y no podía acordarme de haberme encontrado jamás tan fuerte.
El médico dijo que estaba mejor, pero no quiso decir que yo estaba bien hasta no haber realizado algunos análisis.
Cuando salí del hospital parecía como si nada saciase mi apetito, llegando a comer seis veces al día durante las dos semanas siguientes. Al cabo de un mes regresé al médico para que viese cómo andaba de salud. Nube de Nieve era pequeño, pero tenía una salud estupenda. Mis últimos análisis de sangre no mostraban nada malo, solamente un poco de tensión baja y azúcar. Las extrañas y malformadas células que habían aparecido en todos los análisis durante los últimos seis meses habían desaparecido.
El médico sonrió y dijo: "No sé lo que ha sucedido. Ha estado usted muy enferma, sin que yo lograse averiguar cuál era el motivo y no sé por qué está usted bien ahora. Quiero que le hagan a usted un análisis de sangre cada seis meses, pero por lo que veo ahora, vivirá usted y podrá ver a sus nietos."
Continuaron realizándome los análisis de sangre, pero el problema no volvió a aparecer nunca más. El médico no logró tampoco averiguar qué era lo que había causado el problema o por qué había desaparecido. Yo no tenía respuesta para las dos primeras preguntas, pero estaba segura de que la oración había sido la respuesta a la última.
Ahora que sabía lo frágil que era la vida, ésta resultó mucho más dulce.
MI CORAZÓN INQUIETO 175
NUBE DE NIEVE
ojalá la vida te brinde en su camino cosas hermosas.
Puestas de sol doradas a la caída de la tarde

 Un hogar tranquilo entre los altos árboles,

 Un alma reposada, un corazón en calma.
tu vida se llene de horas felices,

De buenos libros, de colinas llenas de flores.
De amigos en los que confiar durante el año entero, 

Y que nuestro dulce Jesús te bendiga ricamente              .Pag176

CAPITULO VEINTIUNO

Estaba tan ocupada cuidando a mis tres niños pequeños que me aislé del resto del mundo y durante seis meses no hablé con nadie más que con Don y los niños
Finalmente Don me preguntó: —¿Es que no quieres ver a otras mujeres? ¿No quieres ir a visitar a algunas vecinas o algo así? ¿Es que no necesitas charlar ?
Yo me encogí de hombros y le contesté: —Estoy contenta con mi familia y mi casa, no necesito a nadie de afuera.
—Creo que te haría bien salir, ir a alguna parte y ver a alguien. Creo que mañana deberías de llevar a los niños en el coche para ir a la ciudad a comprar alimentos.
—Pero si tú siempre compras la comida y lo que necesito lo mando a pedir del catálogo. No quiero ir a la ciudad.
Tenía la sensación de que ya había perdido el argumento y que Don ya se había decidido antes de mencionar la visita a la ciudad.
—Te irá bien y no tendrás ningún problema. Ve solamente a la ciudad y lleva a Nube a la clínica para su examen médico, compra un poco de comiday luego te vienes a casa. ¿Qué podría salir mal? —razonó.
Esa noche apenas si dormí, preocupándome al pensar en todas las cosas que estaba segura de que me sucederían, como pudiesen ser ruedas pinchadas
, el perderme o chocar; esos eran algunos de los más leves problemas que esperaba.