LA VERDAD DE LA BIBLIA
DEMOSTRADA MEDIANTE UNA APELACIÓN A MONUMENTOS, ESCULTURAS, GEMAS, MONEDAS Y MEDALLAS EXISTENTES.
JOHN MURRAY, F.S.A. F.L.S. F.G.S.
“RELIGION VICTORIOSA” "Grabado en una joya antigua.
LONDON:
1840
A SU MAJESTAD LA REINA,
ESTE VOLUMEN ES MUY HUMILDE DEDICADO CON SU PERMISO,
CON LA MAYOR GRACIA; POR SU SÚBDITO LEAL, Y A SU SERVICIO
EL AUTOR.
LA VERDAD DE LA BIBLIA * MURRAY* 35-37
Si pudiéramos contemplar además la metafísica de la mente inmaterial, despertada de su reposo; el juicio, la fantasía o imaginación, y sus vuelos divagantes, el ingenio, la memoria, junto con los afectos de la esperanza y el temor, la benevolencia, la veneración y todas las demás facultades del alma, enfrascadas en un conflicto mental, no existiría el ateísmo; nuestras almas se asombrarían y nos postraríamos para adorar a ese ser inefable y glorioso cuyo nombre es «Maravilloso».
Me impactó profundamente que en la estructura física y los fenómenos del ser humano se encuentre la combinación y concentración de todos los principios de las diversas ciencias que han entrado en las investigaciones del intelecto humano: mecánica y dinámica, aerostática y neumática, hidrostática, hidrodinámica e hidráulica, óptica y electricidad, con todos los refinamientos de la filosofía química.
Resulta, pues, superfluo apelar con mayor detalle al mecanismo que opera incesantemente en cada planta, un mero eslabón subordinado de la cadena; pero incluso aquí, como en los eslabones anteriores, existen innumerables pruebas de designio. Menos aún, por consiguiente, es necesario referirse a la cronometría celeste o al isocronismo de las estrellas.
La existencia de un Creador supremo e inteligente se infiere con la misma lógica y filosófica que la existencia de nuestra propia mente a partir de sus propósitos y actos.
Ninguna mente racional o reflexiva puede aceptar legítimamente otra cosa que el relato bíblico de la creación del hombre. Se puede afirmar con certeza que la naturaleza se contradice a sí misma si no existe un creador y una providencia que la supervisa
La cronometría de los cielos ha sido la misma en todas las épocas; y estos cielos reflejan esa invariabilidad y mantienen las leyes que originalmente emanaron de un creador inmutable; las citamos en particular porque sus fenómenos han sido observados y registrados desde tiempos inmemoriales. Tenemos la misma evidencia en los registros geológicos, en la estructura del ictiosaurio, el plesiosaurio, el megaterio y otros, ya que la misma hermosa y beneficiosa adaptación es suficientemente manifiesta. Infinitamente variaron las circunstancias y condiciones de la creación, e infinitamente diversas fueron las adaptaciones de los seres vivos a ellas; las mismas leyes y el mismo legislador se manifiestan en todas las sucesiones de épocas pasadas, tan cierto es que Dios en ningún período «se ha quedado sin testigos». En la gran cuestión de la formación del hombre, una de las dos posturas debe aceptarse; Cualquiera de ellas resultaría absurda si se rechaza el relato mosaico de la creación del hombre.
Consideremos el caso de un bebé: Sabemos que un recién nacido es el ser más indefenso que se pueda imaginar; requiere una alimentación específica para nutrir su cuerpo tierno y frágil, provista de su madre; su desarrollo hacia la madurez se rige por las mismas leyes y la misma secuencia que han existido desde la formación del hombre, por un poder superior a cualquier otro que las leyes de la naturaleza puedan ejercer. Sin una madre, según el razonamiento físico, un niño jamás podría haber existido. Un estado necesariamente debe haber precedido al otro. En el otro caso, supongamos que el primer ser humano fue maduro físicamente, y una palpable contradicción nos compara, sin más poder que el azar físico para fundamentar nuestras conclusiones. Basándonos en la evidencia natural, diríamos que el hombre fue un niño y la mujer tuvo una madre. Dar prioridad a cualquiera de ellas, en abstracto, implica una contradicción filosófica; pero al aceptar el relato mosaico, todo es armonía y compatibilidad.
¿Cuál de estas dos posturas es más consonante con la razón y la verdad inductiva?
—la creación del hombre, con toda la virilidad de su estatura, en un período específico por una inteligencia suprema, o, por otro lado, admitir su sucesión eterna, sin fecha de creación. La primera armoniza con la historia bíblica y la verdad inductiva, mientras que la segunda es negativa según la evidencia geológica.
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