” IMPRESIONES DE UN GUATEMALTECO EN SU VIAJE LOS AÑOS DE 1922 A 1924
“POR TIERRAS SANTAS Y POR TIERRAS PROFANAS”
POR
J. MOISÉS DELEON LETONA
(El escritor es tío abuelo del autor del blog- un huehueteco apasionado por lo de antaño.)
IMPRESIONES
DE UN GUATEMALTECO EN SU VIAJE
ALREDEDOR DEL MUNDO DURANTE LOS AÑOS
DE
1922 A 1924.”
Es el libro que a continuación leeremos y es debidamente apreciado a nivel mundial. Se encuentra en las siguientes bibliotecas
Librería del Congreso de los Estados Unidos de América
Biblioteca Teológica "Lorenzo Boturini" de la Basílica de S.M. de Guadalupe. Ciudad de México
Bibliotheca Generalis Custodiae Terrae Sanctae-Ciudad de Jerúsalen
Libro que forma parte del Patrimonio Literario de España-. -Dedicación del autor a S.M. el Rey D. Alfonso XIII-XIV.
El miércoles 3 de abril del año 2019, fue un día feliz para mí. En mis manos estaba un ejemplar original del libro que durante 7 años anhelaba tener. Conseguir un libro publicado hace 97 años, y del cual que nadie ha escuchado hablar es verdaderamente casi imposible
Sin embargo cuando un asunto se pone en las manos del Gran Dios, y él obra de acuerdo a su Soberana voluntad, nada es imposible y los milagros suceden.
Hay personas que han logrado describir sus vivencias en las páginas de un libro de tal forma que las han inmortalizado para la posteridad. Nuestro personaje es una de ellas.
José Moisés Letona (nombre que aparecen en la partida de nacimiento ) nació en 1890 en San Luis Salcajá, Quetaltenango.
Sus abuelos maternos fueron Hipolito Letona y Fernanda de León. Sus padres. El Sr.___ De León y la Sra. Teresa Letona.
Hipolito Letona y Fernanda de León son los bisabuelos de Emerita Letona Palacios, Reyna Isabel, Arcadio y de Marta López Palacios (mi señora madre. Q.E.P.D)
Moisés De León a través de sus impresiones de viaje nos participa de la vida moderna, de sus adelantos, de la civilización y la tecnología, sin olvidarnos de la sencillez de la vida, … sin que por ello perdamos la sensibilidad de poder admirar el cielo azul, los pajarillos, y por supuesto de admirar ese gran regalo del creador, la belleza esplendida de la mujer en general. Se hace evidente la admiración del autor, por el grado de justicia y progreso adquirido por el laborioso pueblo inglés, que lo ha llevado a ser una de las potencias mundiales .Años más tarde en 1942 se nacionalizaría ciudadano de los Estados Unidos.
Moisés Letona, el filósofo, el aventurero distinguido, expedicionario soñador y galante… matemático práctico, gran observador // gracias a su dominio del inglés, francés, e italiano pudo comunicarse, realizar sus investigaciones y disfrutar de museos, arte, y teatro en Paris y capitales europeas, relacionarse con eminentes personajes del Vaticano, y de Francia// en sus viajes, nos invita a soñar y conocer tierras muy lejanas. Suiza, Francia, Italia, España, Inglaterra, Egipto, Arabia, Nuestra amada Jerusalén, grandes ciudades de Estados Unidos, Cuba, México.
Hago mías las siguientes palabras de este ilustre antepasado mío y me siento profundamente satisfecho el saber que comparto la misma genética con él.
“Caminad siempre erguidos, viendo el sol. Aprovechad toda la luz del día. Elevad vuestra frente a la altura de vuestros ideales.-“(Pag 332 )
Atentamente
Un huehueteco apasionado por la historia
Huehuetenango, 28 Abril de 2019
"Vouloir c`est pouvoir.-
Where
there is a will there is a way."
"Querer
es poder."
POR TIERRAS SANTAS Y
POR TIERRAS PROFANAS
POR J. MOISÉS DELEON LETONA
Impresiones de un guatemalteco en su viaje
alrededor del mundo durante los años
de
1922 a 1924.
VINCENT PRINTING CO.
Editores
117 No. Broadway, Los Angeles, California.
Impreso en Los Angeles, California
Estados Unidos de
América.
Primavera de 1926.
CENTRO-AMERICA
MI BIEN AMADA PATRIA
(Aparece en el original la firma de Moisés de León)
POR QUE ESCRIBO ESTE LIBRO
A la vuelta de un viaje que hiciera mi señor padre por Europa, me dijo:—Cuando tú estés en aptitud de viajar, viaja_.
El que viaja renueva su espíritu. Viendo las cosas grandes, se aprende a salir de lo pequeño. En presencia de otras civilizaciones, hay un deseo de cambiar los moldes viejos. El que viaja adquiere la sana inclinación de renovarse en un sentido de mejora. La rutina, en la mayoría de los casos es perjudicial y, la vida del hombre, como todo lo que alienta en la Naturaleza, debe estar sujeta a cambios de mejora.
Las palabras de mi padre, dichas cuando yo era un muchacho, formaron en mí, con el correr de los años, como un compromiso indeclinable.
Todas mis energías se reconcentraron en crearme una situación independiente y capaz de realizar lo que fuera un consejo del autor de mis días y ya era para mí una necesidad imperiosa que debía satisfacer.
Y una mañana, inolvidable para mí, del mes de Abril de 1922, tomé pasaje en nuestros ferrocarriles del Norte y, metido en un vagón, con el alma dispuesta a recibir todas las impresiones gratas, me dirigí a Puerto Barrios. Allí me esperaba el barco que había de llevarme al cumplimiento de un deseo, alimentado y mantenido durante los mejores años de mi juventud.
Recorrí las grandes ciudades de los Estados Unidos; observé la vida febril de Nueva York, el inmenso hormiguero en que las gentes, en movimientos alucinantes, mantienen la ruda lucha por la existencia.
Pasé el Atlántico y llegué a las costas de Francia. Viví en París, recorrí las campiñas francesas, que hace poco empurpuraban la sangre de sus hijos. Fui a Suiza y bajé a la maravillosa Italia, en donde los siglos parece que mantuvieran sus más altos prestigios. En Roma resolví mi peregrinación a Tierra Santa. Llegué a Alejandría; estuve en el Cairo, y en las gloriosas tardes en que el sol prodiga la fuerza de su lumbre, hice desenvolver en mi memoria la cinta de tres mil años. Y vi correr las aguas del Nilo en horas inolvidables.
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Después, atravesé los arenales del Desierto, pasé frente a las pirámides de Egipto y en una tarde llena de luz, llegué a las tierras inmortalizadas por la gloria del cristianismo. Por los santos lugares divagué con unción de cristiano sincero y reconstruí, con un sentimiento de dulce poesía, las escenas piadosas en que la figura del NAZARENO parece vivir, a través de dos mil años, con resplandores celestes.
Mí vuelta a Europa; mi paso por Inglaterra y España y, luego, otra vez sobre el Atlántico, pasando por Cuba y el desembarco en tierras de México. Y, como final, el recorrido en sus ferrocarriles, viniendo por ese extenso país hasta llegar a la línea que marca el comienzo de mi propia tierra. ¡Con qué profunda ternura volví a contemplar la bravía majestad de nuestras selvas y el ascenso a esta Centro-América que enciende en los corazones centro-americanos los más puros cariños.
Satisfecha el ansia que hiciera nacer mi padre en mi corazón de niño, debí conformarme.
Pero he querido, como un complemento al recorrido que realizara por puntos de las cuatro grandes partes de la tierra, dejar una constancia de mis observaciones hechas de manera fugaz, de mis impresiones vertidas con la mayor sinceridad, de las reflexiones que me sugirieran los grandes panoramas del mundo físico y los grandes portentos del mundo espiritual: en esa constancia no hay que extrañar que las palabras "Guatemala," "Centro-América," "Patria," "Libertad," “América," "Raza Latina," etc. se encuentren frecuentemente, porque ellas resuenan en nuestros oídos desde la niñez, se arraigan durante nuestra juventud y se repiten muy dentro del corazón hasta que morimos
Es natural, pues, que el cerebro las consagre mediante la mano que las escribe.
Si insisto en ciertas ideas, repitiéndolas en diferentes formas, es porque las considero útiles a nuestra raza que necesita de "machacar" para salir avante.
Con un sentimiento de simpatía muy profundo, rememoro en esta ocasión los tiempos de colegio—siempre dichosos—saludando a todos los compañeros, profesores y directores, así como a las damas contemporáneas que también tenían aquellas inolvidables faenas escolares durante la Primavera de su vida.
No hay libro, por malo que sea, que no encierre algo bueno. Y a esa bondad, que necesariamente habrá en este haz de cuartillas convertido en libro, me acojo, para que el lector sea benévolo y no pretenda buscar en sus líneas alardes literarios, sino manifestaciones de sinceridad.
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Si todos mis
paisanos que dejan el nativo solar y vuelven a sus hogares vertieran en las hojas de un libro sus propias,impresiones, se formaría un acerbo interesante que, no sólo
daría la sensación de las cosas de fuera, sino sería a
la vez un estímulo para inducir a que el
centroamericano sea menos huraño y
busque en las vidas de otros pueblos, medios que se adapten a su propia
vida.
Quede la literatura para los iniciados; yo sólo puedo ofrecer las relaciones descarnadas, pero de absoluta verdad.
J. M. Deleón L.
Guatemala, Centro-América, la bella región en perpetua primavera, 1925.
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