BORRADOR DE FECHA lunes, 17 de septiembre de 2018
ACALLADA MI ALMA...
Sábado, 3 de febrero de 2018
-ADIOS
SORPRESA-ADIOS
Hoy viernes a eso de las 5.30 horas p.m.
estaba en el lugar donde trabajo. Camisa azul marino y chaleco rojo.
Estaba cerca de la ventana, mirando hacia afuera. En ese momento pasó
una señorita muy joven a la que he visto en la calle unas 5 o 6 veces
veces. En una ocasión ella se me quedó viendo cuando pasé cerca de ella. Nunca he intentado saludarla o hablarle. Tiene los ojos grandes y hermosos de color verde. Un rostro de muñeca. Cabello rubio y piel blanca. Hoy en la tarde, iba adelante de su amiga o hermana,
me miró y cuándo ya iba a desparecer de mi vista a escasos metro y
medio de separación entre la pared y la ventana de vidrio, levantó la
mano y dijo adíos. Apenás tuve tiempo de levantar mi mano. Creo que vió mi saludo .Quién si vió mi saludo fue la chica que iba atrás y quedóseme viendo mi rostro.
PLATO CON TEXTO HEBREO -MUSEO DEL CONDE DE PERALADA
INSCRIPCIÓN HEBREA
QUE SE LEE
EN UNO DE LOS PLATOS QUE FIGURAN EN EL MUSEO
Del
ExcMO. Sr. Conde de Peralada
Publicada en la Revista de Ciencias Históricas,
Vertida al español, anotada y ampliada
por el
dr. d. delfín donadío y puignau
Catedrático de Lengua hebrea
en esta Universidad Literaria
BARCELONA
ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO EDITORIAL «LA ACADEMIA;
6 — Ronda de la Universidad — 6
1888
Al Excmo. Sr.
D. Tomás de Rocaberti de Dameto
Conde de Paralada, Marqués de Bellpuig
y á su malogrado hermano
Excmo. Sr.
D. Antonio de Rocaberti de Dameto
Conde de Zavellá (q. s. g. h.l
dedica este humilde trabajo lingüístico -filológico dirigido d
aclarar la inscripción hebrea, que se lee en un precioso plato
que figura en el Museo de su Palacio de Peralada, en prueba
de sincero afecto y consideración^
El dia 14 de Septiembre del año ultimo en que pasé á Peralada,
provincia de Gerona, para visitar á mi particular y malogrado ami-
go, que tan relevantes pruebas de bondad, de virtud é ilustración
había dado durante su vida, el Excmo. Sr. D. Antonio de Rocaber-
ti, Conde de Zavellá (q. s. g h.), experimenté gratísima satisfacción
en registrar su rica y escogida biblioteca y admirar las múltiples be-
llezas artísticas y arqueológicas del regio y grandioso Palacio que
con su extenso parque, fuentes, jardines y parterre constituye uno
de los principales edificios de recreo, no diré del Ampurdán, sino de
nuestro Principado. Entre otros muchos y preciosos objetos arqueo-
lógicos dignos de ser descritos, adornan su rico salón comedor un
plato grande ó fuente de cerámica, que en mi humilde sentir es una
majólica, de baja calidad, por el color blanco opaco de su esmal-
te y por tener sobrepuestos los caracteres hebreos v la pintura sin
haber sufrido cocción alguna, siendo el perímetro de su concavidad
o" 78 y el de su borde ó alero i " 38. En el fondo de su anverso hay
una inscripción hebrea con signos cuadrados, v en la restante área
del círculo varios paisajes de forma elíptica y figuras bíblicas con sus
inscripciones respectivas, destacándose, entre otros, el color verde
en el fondo de sus cuadros, el amarillo á su alrededor v en lo demás
del alero, adornado con hojas de nopal, el aceitunado: en su rever-
so se lee en letra manuscrita Ancana y en cifras arábigas 1616.
Hé aquí la figura de su anverso y reverso formado con el auxilio
de la fotografía que sacó de ambos lados y me remitió el no menos
ilustrado hermano del difunto, Excmo. Sr. D. Tomás, Vizconde de
Rocaberti de Dameto. Conde de Peralada y Marqués de Bellpuig.
En la concavidad del anverso de dicha fuente, se lee la siguiente
inscripción:
La traducción que en mi sentir corresponde, después de haberla
consultado con el distinguido Catedrático de Hebreo de la Univer-
sidad Central, Dr. D. Mariano Viscasillas y con el ilustrado lin-
güista de esta Universidad, Dr. D. Ramón Manuel Garriga, es la
siguiente:
HIMNO SAGRADO (1)
i'En el día sexto fueron terminados los cielos y la tierra y todo
el ornato de ellos (2). Acabó Dios en el día séptimo la obra que se
había propuesto (3). Y descansó (4) en el día séptimo de toda su
obra que había hecho. Bendijo además Dios el día séptimo y lo
(';) Aunque la palabra ÜÍTp santo, sagrado, puede referirse á muchas cosas,
creo por el contenido de la inscripción, que es aquí el epígrafe ó fórmula de un
himno religioso destinado á la bendición del Sábado.
(2) En esta palabra, fiel expresión de la hebrea que significa literal-
mente ejército, vienen comprendidos todos los seres con que pobló Dios el cielo
y la tierra.
(3| Génesis, cap. II, v. i y 2.
(4) Descansó, es decir, cesó. Reqiiievtt, dice el doctísimo Cornelio A Lapide,
non a defatigatione sed ab opere.
santificó, porque en él había descansado de toda la obra que había
llevado á cabo al hacer la creación (i)lunes, 5 de marzo de 2018
AUN EL GORRION
84:2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
84:3 Aun el gorrión halla casa,
Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.
84:4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán. Selah
84:5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.
84:6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
Cuando la lluvia llena los estanques.
84:7 Irán de poder en poder;
Verán a Dios en Sion.
84:8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob. Selah
84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
84:10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.
84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.
84:12 Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.
jueves, 23 de agosto de 2018
CAP. II CONQUISTA DE GRANADA
CONQUISTA DE GRANADAS
WASHINGTON IRVING
CAPÍTULO II.
_Los Reyes Católicos envian á pedir el tributo al moro: lo que
éste contestó, y como quebrantó la tregua._
En el año de 1478, llegó á las puertas de Granada un caballero
español de orgulloso porte y muy noble presencia, que venia como
Embajador de los Reyes Católicos, para reclamar los atrasos del
tributo. Llamábase don Juan de Vera, y era un devoto y celoso
caballero, lleno de ardor por la fé y de lealtad por la corona. Venia
perfectamente montado y armado de todas piezas, y le seguia una
comitiva corta, pero bien apercibida.
Miraban los habitantes moros á esta pequeña, pero lucida muestra
de la nobleza castellana, con una mezcla de curiosidad y ceño, al
verla entrar por la famosa puerta de Elvira, con aquella gravedad
y señorío que distinguen á los caballeros españoles. Y mirando el
gentil continente y fuerte contestura física de don Juan, que le
hacian apto para las mas árduas empresas militares, se figuraban que
vendria para ganar renombre y fama compitiendo con los caballeros
granadinos en los torneos ó en los juegos de cañas, por los cuales
eran tan celebrados; pues en los intervalos de la guerra, solian
todavia los guerreros de las dos naciones entretenerse juntos en
estos egercicios caballerescos. Pero cuando entendieron que su venida
era para pedir el tributo tan odiado de su fogoso Monarca, dijeron
que bien era menester un caballero de tanto valor y esfuerzo como
este manifestaba, para venir con una embajada semejante.
Sentado bajo de un dosel magnífico, y rodeado de los grandes del
reino, recibió Muley Aben Hazen á don Juan de Vera en el salon de
Embajadores, uno de los mas suntuosos de la Alhambra. Expuso el
español el objeto de su mision; y habiendo concluido, le dijo el
soberbio Monarca con semblante airado y tono desdeñoso: “Id, y
decid á vuestros soberanos, que ya murieron los Reyes de Granada
que pagaban tributo á los cristianos; y que en Granada no se labra
sino alfanges y hierros de lanza contra nuestros enemigos.”[4] Con
esta respuesta, mensagera de una guerra cruel, volvió el Embajador
castellano á la presencia de su Monarca.
[4] Garibay, comp. lib. XL. cap. 29. Conde, Historia de los
árabes, p. IV. cap. 34.
En el corto espacio que permanecieron en Granada, tuvieron lugar don
Juan y sus compañeros de reconocer, como inteligentes y prácticos,
las fuerzas y situacion del moro. Notaron que estaba bien apercibido
para la guerra; que las murallas, fuertes y bien torreadas, estaban
guarnecidas de lombardas y otras piezas de artillería; que los
almacenes estaban bien provistos de municiones y pertrechos de
guerra; que habia una infantería numerosísima, y muchos escuadrones
de caballería, prontos á entrar en campaña y, capaces no solo de
hacer la guerra en la defensiva, sino de llevarla á las puertas del
enemigo. Todo esto vieron nuestros guerreros sin arredrarse, antes
se felicitaron de haber hallado un contrario tan digno de ellos; y
esta consideracion servia de estímulo á su valor. Al pasar por las
calles de Granada, cuando salian de la ciudad, miraban en derredor
de sí, é íbanseles los ojos tras de tanto objeto como excitaba su
codicia. Veian aquellos suntuosos palacios y magníficas mezquitas,
aquella Alcaycería ó mercado, tan abundante de sedas, de telas de oro
y plata, de joyas, de piedras preciosas y de una variedad inmensa de
géneros de mucho precio y lujo, traidos de los mas remotos climas, y
deseaban con impaciencia llegase la hora en que todas estas riquezas
fuesen despojos de sus soldados, y en que, postrada la media luna,
tremolase en su lugar el estandarte de la cruz.
Iba don Juan de Vera atravesando lentamente el pais con direccion á
la frontera, y no veia pueblo que no estuviese bien fortificado: toda
la vega estaba sembrada de torres, que servian de asilo á las gentes
del campo: en las montañas, todos los pasos se hallaban defendidos
con castillos, y todos los cerros tenian sus atalayas. Al pasar bajo
los muros de estas fortalezas, veíanse relumbrar desde los adarves
las lanzas y cimitarras de los moros, y el feroz centinela parecia
lanzar miradas de odio y enemistad á los cristianos. Era evidente
que de romperse la guerra con esta nacion, se seguiria una larga y
sangrienta lucha, llena de trances peligrosos y de empresas árduas;
una lucha, en fin, en que el terreno se ganaria á palmos, y con sudor
y sangre; y solo podria conservarse con suma dificultad. Pero esto
mismo inflamó el espíritu guerrero de los castellanos, y ya se les
hacia tarde que empezasen las hostilidades.
Al desafio del fogoso Monarca moro, hubieran contestado desde luego
los Reyes Católicos con el estruendo de su artillería; pero se
hallaban á la sazon empeñados en una guerra con Portugal, y ocupados
en deshacer una faccion de los grandes de su mismo reino. Asi,
pues, se permitió continuase la tregua, que por tantos años habia
subsistido entre las dos naciones; reservándose el cauto Fernando
la resistencia de los moros á pagar tributo, como un motivo fundado
para hacerles la guerra en el momento que se presentase una ocasion
favorable.
Al cabo de tres años terminó la guerra con Portugal, y quedó sosegada
en gran parte la faccion de los nobles de Castilla. Trataron entonces
Fernando é Isabel de realizar el proyecto, que desde la union de sus
dos coronas habia sido el grande objeto de su plausible ambicion, á
saber: la conquista de Granada, y la extirpacion del dominio de los
moros en España. Para este fin determinó Fernando hacer la guerra
con detenimiento y precaucion; y perseverar en ella, quitando al
enemigo, uno despues de otro, sus castillos y fortalezas, hasta
dejarle enteramente sin apoyo, para acometer entonces la capital. Á
este intento dijo el prudente Rey: “Uno á uno he de sacar los granos
á esta Granada.”
viernes, 21 de septiembre de 2018
SIN PARTIDOS POLITICOS SE PUEDEN ELEGIR ALCALDES, DIPUTADOS...
LA PARABOLA DE LA NACION JUSTA
Por ABRAHAMDEARIM
2011
COMO ELIGEN AUTORIDADES EN LA REPUBLICA DE BUENAVENTURA
AMERICA CENTRAL
CON COMITES VOLUNTARIOS Y RENOVABLES, SIN PARTIDOS
POLITICOS SE PUEDEN ELEGIR ALACALDES, DIPUTADOS...
LOGROS EN LA NACION DE BUENA
VENTURA
AL ELEGIR SERVIDORES PUBLICOS
POR ESTE PROCESO.
1.-Los ciudadanos buscan servir
y no ser servidos.
2.-Se evita campañas millonarias en
publicidad, que al final las paga el mismo pueblo con sus impuestos.
3.-No existe o permite la
propaganda en papel , carteles , poster, pegados en postes, paredes, o
letreros en los lugares públicos o privados- co el fin de evitar el
ensuciamineto de la ciudad, como también con el fin e evitar cualquier tipo de gastos en impresión de publicidad.
1.- El 1 de febrero del año 2000,
toman posesión formal de sus cargos las nuevas autoridades (Presidente de
la República, Diputados, alcaldes, gobernadores,…) por un periodo de 4 años.
2.-el 1 de Marzo del año 2000,
comienza el proceso legal de elección de autoridades que gobernarán el
país en el periodo 2004- 2008.
De esta manera se cuenta con
suficiente tiempo para actuar bien en la elección de las futuras
autoridades.
Para describir mejor este proceso daremos un ejemplo de cómo se vive este proceso
en la ciudad de playa bermeja. Esta ciudad es la capital de la provincia
llamada Costa de oro. Algunos datos de esta provincia son:
Provincia: Costa de oro. Total de Habitantes
500,000
Capital de provincia: Ciudad de
Playa bermeja. No. de
habitantes 80,000
No. de distritos, cantones, barrios
o zonas de la ciudad de Playa Bermeja:
10 distritos o zonas
(Numeradas del no. 1 al no. 12)
No. de Municipios que forman
la provincia de Costa de oro. 20 municipios
Nombre de municipio donde está
situada la ciudad de Playa Bermeja: Montecasino.
Caseríos o aldeas que
conforman el municipio de Montecasino. 7 aldeas.
1. Para
que el costo de este proceso eleccionario sea de nivel 0 gastos o de un
nivel muy ínfimo. La Municipalidad de Playa Bermeja pondrá a disposición de
cada zona de la ciudad el Salón municipal de actos públicos de forma
totalmente gratuita.
2. La
primera zona en reunirse será la zona 1 de la Ciudad de Playa Bermeja. Cuando
están reunidos los ciudadanos empadronados que residan en la zona 1
que deseen participar en este proceso general de elecciones. Se abrirá la
Asamblea participativa.
3. Los
encargados de abrir, dirigir, cerrar la asamblea , así como de registrar
lo sucedido en estas reuniones serán los miembros de una junta
electoral conformada por las siguientes personas:
a) El
presidente, el secretario y dos personas más de apoyo del comité
electoral de cada zona reunida. (El cargo de tesorero
no existe, pues no se maneja ningún fondo económico.)
b.) Un delegado del ISE (instituto Supremo Electoral) que resida en
playa Bermeja. (De profesión académica en Leyes)
7.- Los
testigos a velar por el sano desarrollo de cada reunión serán:
a) La
prensa de diferentes medios.
b) Observadores y delegados de
Universidades y de otras Instituciones afines que desee hacerlo.
c) Observadores y delegados de
Organismos e Instituciones Internacionales que deseen hacerlo como testigos de honor del proceso.
d) los mismos ciudadanos
reunidos en asamblea.
8.-Según agenda de la asamblea,
podrán presentar su expediente curricular, los aspirantes a ocupar cargos públicos.
Podrán presentarse un número de aspirantes entre 1 a 5, según lo considera la
propia asamblea y si hubiere ese número de aspirantes en cada zona.
9.-revisión de la papelería de
cada aspirante por parte del comité de elección de zona. Y comprobación
de domicilio respectivo en esa zona.
10.- presentación y exposición
de aspirantes a cargos de elección popular.
11.- si existe acuerdo en la
asamblea se procederá sin más a elegirá un solo representante de
zona para cargo de Alcalde Municipal, diputado y de aspirante a presidente si algún
ciudadano que cumpliera los requisitos para tal cargo.
12.´Si la asamblea de zona lo
aprueba la elección se realizará al término de una semana, en el mismo lugar.
13.-podrán votar los ciudadanos
residentes en esa zona, debidamente empadronados.
14.- Cada ciudadano pasa en forma
ordenada a la mesa de votación en donde de viva voz manifiesta por quien vota, elige quién
considera que es digno candidato a ocupar el puesto de
Alcalde de su ciudad, el de diputado, y si hubiere el de presidente.
O bien prodría ser el sistema de que el ciudadano pasa a una mesa a
escribir en un listado por quién votará.Siempre habra 2 o 3 testigos
que velaran que quede debidamente registrado de forma correcta el voto
emitido.
15.- Los miembros del comité
electoral de zona, y el delegado del Instituto Supremo Electoral, dejan
registro legal del proceso.
16.- El proceso electoral
es visto por la Prensa, observadores nacionales e internacionales y los mismos
ciudadanos participantes.
17.- Ese mismo dia da a conocer
públicamente los resultados de elección de la zona 1 de la ciudad de
Playa Bermeja.
EN OTRO DÍA SEGÚN CALENDARIO
18.- En el Salón municipal de la
ciudad de Playa Bermeja se reúne en asamblea pública la zona no. 2 de la
mencionada ciudad, para elegir sus propios aspirantes a cargos Públicos…
19.- Así de manera sucesiva se
reúnen las 12 zonas que forman la ciudad de Playa bermeja.
AL FINALIZAR ESTA PRIMERA FASE SE TENDRÍAN EN ESTA CIUDAD
12 REPRESENTANTES DE CADA ZONA , ENTRE QUIENES LOS VECINOS ELEGIRAN SU ALCALDE
20.- Al concluir la elección
de aspirantes a cargos públicos en cada zona de la ciudad, el resultado de esta
primera fase será el siguiente.
12 ciudadanos representantes de cada zona de la
ciudad, y que aspiran a ocupar el puesto de Alcalde Municipal.
12 ciudadanos representantes de cada zona de la
ciudad,y que aspiran a ocupar un
cargo de Diputado.
(X)
número de ciudadanos que aspiran a la presidencia de la República. (
Recuerde los requisitos)
SEGUNDA FASE DE ESTE
PROCESO ELECCIONARIO.SEGUN ESTE EJEMPLO SERÍAN 12 CANDIDATOS-
1.- presentación formal de los
representantes de zona (En este ejemplo, son 12 los representantes- 1 por cada
zona de la ciudad-)
2.-Entrevistas, foros, mesas
redondas, exposición de planes de trabajo, etc.… Con la participación activa,
general y conjunta de los 12 candidatos aspirantes al puesto de alcalde y de
diputado(s).
3.- Según agenda programada se
reúnen por turno cada zona de la ciudad de Playa Bermeja en el salón comunal
para que cada ciudadano empadronado emita su voto por el candidato de su
elección.
5.- Están presentes
observadores nacionales, internacionales, la prensa y otros medios e
Instituciones para dar fe.
6.- la junta Electoral municipal
está presente, así como el delegado municipal representante del INSTITUTO
SUPREMO ELCTORAL
7.- Se da a conocer
públicamente los resultados preliminares de elección de cada zona de la
ciudad de Playa Bermeja. (Según cada zona vaya realizando su asamblea de
votación)
8.- Al finalizar la ronda
eleccionaria de las 12 zonas, se reconoce al ciudadana electo por el
pueblo como Alcalde y diputado(s representantes de Playa Bermeja.
9.-Hay conformidad en todos, por tratarse
de elecciones transparentes, ya que los propios ciudadanos van haciendo
sus respectivas anotaciones durante el proceso, cuyos resultados son
iguales a los de los observadores e iguales a los resultados oficiales.
EL PROCESO PARA ELECCIÓN DE PRESIDENTE
DE LA REPÚBLICA ES SIMILAR AL ANTERIOR, PERO CON VARIAS FASES DE MÁS EN EL
PROCESO ELECCIONARIO, DE MANERA QUE EXISTEN RONDAS ELIMINATORIAS HASTA LLEGAR A
DEFINIR EL CANDIDATO GANADOR.
LOGROS EN LA NACION DE BUENA
VENTURA
AL ELEGIR SERVIDORES PUBLICOS
POR ESTE PROCESO.
.-Los ciudadanos buscan servir y no ser servidos.
.-Se evita campañas millonarias en
publicidad, que al final las pagas el mismo pueblo con sus impuestos.
.-Se evita ensuciar, paredes,
piedras, arboles y ambientes con propaganda política.
.- Se evitan riñas, muertes y
confrontaciones entre la población.
lunes, 30 de julio de 2018
28-31 JOSE RAMON ROJAS (El Padre Guatemala)
EL APOSTOL DE ICA
Fr. JOSE RAMON ROJAS
(El Padre Guatemala)
POR
ENRIQUE D. TOVAR y R.
LIMA
PERU
1933
Parece, empero, haber error en la enumeración que
prece-
de, si atentamente se lée lo dicho por el propio don
Lázaro en
su información de 22 de Julio de 1787, que ya hemos
citado, pues
manifiesta allí : "tengo ocho hijos, a saver: Vn
Sacerdote (hoy
Vice-Rector del Colegio Tridentino) otros tres curzando
en la
Universidad Estudios mayores, qe. pr. falta de hedad
no se
han ordenado; dos Niñas donsellas y dos chicos
estudiando
Gramática, y escriviendo. Todos criados en la
educación, a costa
de mis fatigas". En verdad, si ya Buenaventura
era sacerdote;
si había "dos chicos estudiando Gramática y
escriviendo" (José
Ramón y José Antonio); si había "dos Niñas
donsellas", ¿cuá-
les serían, pues, los otros tres varones que, en la
Universidad
cursaban estudios mayores y que por falta de edad no
se habían
ordenado aún? Y robustece el error aparente en que
incurrió
Díaz, la clásula 5a. del testamento del ya mencionado
don Igna-
cio de Urbina que, en copia certificada, recibimos de
D. Arturo
15). — "Genealogía de Fray Ramón Roxas". ya
citada.
— 28 —
Ta raceña Flores cuando estos capítulos ya iban a
imprimirse.
Dice así aquella cláusula: kk — 5. — Y ten declaro,
que es mi vo-
luntad se saquen del mismo quinto de mis bienes otros
dos mil
pesos con los quales instituyan mis Albacas una
Capellanía de
Misas Rezadas por mi intensión; y quiero (por combenir
assi)
que dho capital se imponga, cargue, y situé sobre la
Cassa mo-
rada que oy tiene, y ha nuebamente fabricado en este
Pueblo
Dn. Juan Lázaro de Rojas Vezino de el, quien lo
reconocerá, y
pagará el anuo rédito del sinco por ciento. Y por
Patrono, y
Capellán de la expresada Capellanía elijo, y nombro en
primer
lugar al Br. Dn. Josef Bentura de Rojas, en segundo, y
terzero
a sus hermanos, Dn. Miguel Josef, y Dn. Francisco
Josef, todos
hijos lexítimos de dho Dn. Juan Lázaro de Rojas, y Da.
Felipa
Orellana, y Morales, actualmte. Colegiales del
Seminario de
ía Nueba Guatemala; de suerte, que se verifique
(inmediata-
mente de mi fallecimiento) la dha fundación recayente
su dro.
en el primero de los tres hermanos, que se ordenare; y
por falta
de este, no solamente quiero recayga en los otros
nombrados,
mas también en los demás hijos legítimos, que oy
tienen, y er.
adelante tuviere el sitado Dn. Lázaro, pasando
subsesivamente
la acción alternativa, por defecto de unos en los
otros, de con-
formidad', que no salga de esta desendencia de Rojas
por la lí-
nea recta. Y en caso de agotarse dha. subsesión el
último Ca-
pellán pueda subrrogar este dro. en cualesquiera otros
Minis-
tros, que sean idóneos para el cumplimiento; y todos,
y cada
uno qiiando les toque, quiero resen la mencionada
Capellanía
sin particular dedicación de Yglesia, ni altar",
etc. Como se
vé, pues, cuando se extendió el testamento — Enero de
1782 — ,
esto es, cuando el héroe de este libro no tenía ni los
siete años
cumplidos, ya tres de sus hermanos mayores — José
Ventura,
Miguel José y Francisco José — eran "colegiales
del Seminario
de la Nueva Guatemala", y el mayor, don Ventura,
ostentaba
el título de bachiller. Nótese que Díaz no menciona al
segundo,
Miguel José. Nos afirmamos, por consiguiente, en la
creencia
de que el ya desaparecido investigador que suscribía
sus subs-
tanciosas producciones con el seudónimo de "El
Viejo Repór-
ter", no poseyó medios de información completos.
Así, pues, lo
referente a enumeración de cuantos fueron hermanos de
Rojas
— 29 —
de Jesús María, es punto que aún será necesario
completar des-
pués de una compulsa de los libros parroquiales
existentes en
cada uno de los pueblos de que fuera vecino don Juan
Lázaro.
Acerca del doctor Buenaventura de Rojas, muy pocos da-
tos hemos logrado obtener. Sabemos, por testimonio del
propio
progenitor del ilustre sacerdote, que fué
"Vice-Rector del Cole-
gio Tridentino"; se supone que en consonancia con
sus posibili-
dades económicas de eclesiástico — una de ellas la
capella-
nías que ya conocemos — ayudó a su padre en la
educación
de los hermanos menores, y en 1821 encuéntrasele en el
"claus-
tro Pleno de Doctores" de la universidad
Carolina, subscribien-
do — presididos todos por el Rector D. Antonio
Larrazábal — ,
el Acta de la Independenca, justamente al pié de la
firma de!
Rector (16).
No hay mayores noticias concernientes a los
sacerdotes,,
don Miguel y don Francisco y a las dos o tres hijas de
los Ro-
jas.
Acerca de don José María, el único vástago que hubo
des-
cendencia, hay datos abundantes, aunque
contradictorios y hasta
confusos, proporcionados por don Víctor Miguel Díaz,
don Anto-
nio S. Coll y don Luis Alberto Cabrales (17). Afirma
el perio-
dista nicaragüense señor Cabrales, que don José María
hizo es-
tudios en la Universidad de León, donde formáronse,
también,
el famoso orador sagrado Juan de la Rosa Ramírez, el
gran hu-
manista Buitrago, el filólogo y matemático Manuel
Barberena
y el célebre López de la Plata, representante a las
cortes de la
Península; y de ser ello así, es presumible que en
León obtuviera
(16). — Paga. 206 y 207 del tomo IV del "Boletín
del Archivo Genera!
cel Gobierno" (Guatemala, Enero de 1939). En esa
acta, de 22 de Septiem-
bre de 1921, certificada por e| Prosecretario de la
Universidad, don Juan Fran-
cisco de Sosa, en primer término figura la firma del
doctor don Buenaventura
Rojas, al pié, naturalmente, de la firma del Rector,
doctor don Antonio Larra-
zábal.
17). Ver: "Genealogía de fray Ramón Roxas"
por V. M. Díaz, ya ci-
tada varias veces; "Contribución biográfica:
Familiares del Padre Guatemala
en el país" por Antonio S. Coll, en "El
Imparcial" de 7 de Abril de 1934. y
"Contribuciones biográficas: Nuevos datos sobre
vida y obras del Padre Rojas ,
nota editorial de "El Imparcial" de 4 de
Abril de 1934.
el grado en Derecho, que le habilitó para el ejercicio de altos
empleos. Desempeñó hasta Noviembre de 1821, el cargo de Te-
niente de Ministros de la Caja de Rescates, de Tegucigalpa; y
por iniciativa que don Dionisio de Herrera, Secretario del A-
yuntamiento de Tegucigalpa, sometió a la Junta Consultiva de
Guatemala, fué ascendido a Contador (18). En Diciembre del
propio 1821, la Junta de Gobierno de Comayagua acusó a don
José María y otros, "vecinos de Guatemala", de hostilizar a los
partidarios del Plan de Iguala y de la adhesión de la América Cen-
tral al Imperio de México (19), y pidió la entrega de ellos para
someterlos a la justicia. Posteriormente pasó a Honduras,
en donde fué magistrado y Presidente de la Corte Suprema, y
durante la Presidencia del General Santos Guardiola —17 de
Febrero de 1856 — , Ministro de Estado. Según Cabrales, cuan-
do Soto ocupó la Presidencia, don José María volvió a Nicara-
gua, "donde se radicó hasta la muerte", ocurrida, según se su-
po, a causa "de la peste en Sesenti", junto con la de algunos de
¡sus hijos. Tuvo una hija natural, Guadalupe, niña que llevó el
apellido Anino y que al quedar huérfana de madre fué por su
padre recogida y confiada a su hermano Fray José Antonio de
Rojas, que encargóse de criar y educar a la sobrina, quien vivió
al lado del referido sacerdote "por muchos años". Contrajo ma-
trimonio, don José María de Rojas, con doña Joaquina del Ca-
mino, de ilustre familia de Honduras, aunque declaraciones del
escritor nicaragüense Cabrales, contradicen tal aserto, y afir-
man que la esposa apellidaba Matute (20).
18). — "La Anexión de Centro América a México" por Rafael Heliodoro
Valle ("Archivo Histórico Diplomático Mexicano), tomo III (México, D. F.,
193 6). Allí pp. 18 y siguientes, puede consultarse el documento N 9 XIII, subs-
cripto por el Capitán General don Gabino Gaínza.
(19). — R. H. Valle: op. y tomo cits. Pp. 36 y sigtes., contienen docu-
mentos sobre tal acusación.
20). De acuerdo con lo dicho por eí señor Coll, don José María casó
en Honduras con la señorita Joaquina del Camino, "de ilustre familia de aquel
país"; y el aserto es digno de fé, porque don Antonio S. Coll, como más ade-
lante lo veremos, es nieto político de don José María. Si nos atenemos a lo
manifestado "por el señor Cabrales, esto es, a que casó don José María Rojas
con "una señorita de apellido Matute", creemos no andar descaminados si a-
— 31 —
Del otro franciscano, Fray José Antonio, sábese que fué,
como Fray José Ramón, hijo del Colegio de Propaganda Fide
de Cristo Crucificado de Guatemala, ya que asi lo hizo constar
el Padre Guardián, Fray José Mariano Vidaurre, en un infor-
me subscrito el 7 de Enero de 1813, en el cual se indica que la
edad de Fray José Antonio era treinta y dos años — lo que nos
firmamos que hay error en lo dicho por el distinguido nicaragüense, pues, en
primer término, ignora el nombre de esa señorita Matute, y en segundo lugar,
no se advierte qut haya habido en el seno de su familia mayor preocupación
por conocer los orígenes de los Rojas de Honduras, como corolario del matri-
monio de don José María. Por su parte, don Víctor Miguel Díaz, nos ofrece esta
lista de descendientes de don José María Rojas: Da. María, quien falleció célibe;
Da. Jesús, fallecida soltera, asimismo; Da. Carmen, que recordaba haber cono-
cido, en Honduras, "cuando ella apenas tenía diez años", a su tío carnal Fray
José Ramón Rojas de Jesús María, y que casó con D. Trinidad Cobos; D. José
María, Da. Concepción, D. Manuel! y Da. Dolores, quienes, "junto con sus pa-
dres, murieron de la peste en Sesenti". El señor Cabrales, quien — que lo se-
pamos— no ha confirmado sus datos genealógicos sobre los Rojas hondure-
nos, nos informa que los descendientes de don José María y de la esposa ape-
llidada Matute, fueron varios: "Leandro Rojas Matute, quien casó en Chinan-
dega con una señorita de apellido Gasteazoro, quien no dejó descendencia, y
fué médico; y las señoritas Isabel, Juana y dos más cuyos nombres se nos esca-
pan, todas vivas con excepción de Juana", quien "casó con el licenciado César
Tijerino Navarro", tío abuelo del señor Cabrales; "y del? matrimonio nacie-
ron: César Tijerino Rojas, que ha sido diputado y jefe político y ministro di-
plomático ante el gobierno de Honduras; Laura y Elisa, que se hallan solteras;
Enriqueta, religiosa belemita ; Agustín, estudiante de medicina en Tegucigalpa
y que ha escrito un libro.... "Los crepúsculos de Sidón", y José Maris, de
quien se supo últimamente había ingresado en un seminario". Don Antonio S.
Coll revela que D. José María Rojas Morales, hermano de Fray Ramón, hubo
una hija natural, doña Guadalupe AniNo pues llevó el apellido de la madre,
al que agregó después el paterno, y llamóse Guadalupe Anino Rojas ; que la
jcven hondureña creció al amparo de su tío carnal , el Padre franciscano Fray
José Antonio, y fué madre de un niño, hijo natural del Lic. José María Martí-
nez, niño que llevó los apellidos de su madre, y fué el licenciado en derecho
don Juan Anino Rojas, que casó con Da. Trinidad Cervantes; que este matri-
monio tuvo varios hijos, y que solamente dos sobrevivían: Da. María Trinidad,
casada con el propio D. Antonio S. Coll, y D. Juan José Anino Cervantes
fallecido" hace poco, y que muchos años residió en San Francisco. California,
donde nos fué grato conocerle y donde fué Cónsul de Guatemala y de Costa
Rica. Hay, pues, tanto en Honduras, como en Guatemala, y posiblemente en
Colombia, no pocos deudos del héroe de nuestro libro.
viernes, 27 de julio de 2018
EL APOSTOL DE ICA (El Padre Guatemala--Cap.3
EL APOSTOL DE ICA
Fr. JOSE RAMON ROJAS
(El Padre Guatemala)
POR
ENRIQUE D. TOVAR y R.
LIMA
PERU
1933
Tuvo don José Antonio, como uno de los testigos de su
matrimonio con Da. María Estefanía Calvo de Lara, al R. P..
agustino Fray Enrique de Candía, natural también de Santa Fé
y condiscípulo suyo. No sería extraño que descubriérase, algu-
na vez, que Candía fué uno de los traviesos seminaristas fuga
dos para presenciar el entremés y que con José Antonio empren-
dieron marcha hacia otras tierras, en la goleta surta en la bahía
de Cartagena.
De su legítima unión hubo siete vástagos don José Anto-
nio, y murió hacia 1754, dejando viuda. Hasta el 13 de Diciem-
bre de 1786 aún vivía ésta, al lado de un hijo y una hija, ambos
solteros, y logró conocer a los nietos, hijos de otro de los hijos,
don Juan Lázaro Rojas, casado "con hija de la misma Patria"
(Guatemala), doña Felipa Morales (13).
13). — De una información escrita, acerca de sus servicios, por don Juan
Lázaro de Rojas, fechada, casi seguramente en Quezaltenango, el 22 de Julio
de 1787. Esa información la conservó inédita e) historiador guatemalteco
don
Manuel Valladares, que acopió datos para escribir la vida de Fray Ramón. La
cedió don Manuel Cobos Batres a la redacción de "El Imparcial" de
Guatema-
la, diario que publicóla en su edición de 28 de Marzo de 1934. Como se ve,
el propio don Juan Lázaro dió a saber que su esposa, doña Felipa Morale»,
fué hija de Guatemala. Esto, en nuestro concepto, desvanece la simpática
sos-
— 25 —
Fueron don Juan Lázaro y doña Felipa, guatemaltecos
ambos, los venturosos progenitores de Fray Ramón, y tuvo nues-
tro héroe la buena fortuna de conocer a su abuela paterna y de
recibir, seguramente, de la misma, todas aquellas dulces caricias
que las abuelitas suelen prodigar a los nietecitos.
Ya en prensa estos capítulos, recibimos de Guatemala,
gentilmente remitida por el notable y laborioso investigador ami
go nuestro D. Arturo Taracena F., copia certificada de la par
tida de matrimonio de los padres de Fray Ramón Rojas. Esa
partida nos proporciona varias noticias de interés. Fué en la
Rectoría de San Sebastián de Guatemala en dónde casó el día
de Navidad de 1761, don Juan Lázaro Rojas, a quien se le de-
clara en tal documento, español y natural de Guatemala. Pero
también nos sume en perplejidad, pues señala distinto apellido
a la madre de don Juan Lázaro. Doña Estefanía fué, según car-
ta escrita por el propio hijo de ella, "Calvo de Lara y Escovar",
y la partida de matrimonio la apellida "González". No nos asom-
bre, empero, tal anomalía, muy corriente cuando se hacen estu-
dios de carácter genealógico. La alteración del apellido era prác-
tica que no se repugnaba. Así también, la esposa de don Juan
Lázaro y madre de José Ramón Rojas, doña Felipa, quien apa-
rece como Morales en la partida bautismal de nuestro biogra
fiado, figura en el acta de matrimonio como "Rodríguez de Ore-
llana, Española oriunda de esta ciudad, hija legítima de D. Pe-
dro Rodríguez y de doña Francisca de Orellana". Por dicha, el
mismo acucioso señor Taracena verificó, con el auxilio del tes-
tamento de D. Ignacio de Urbina, extendido en Quezaltenango
el 28 de Enero de 1782, que doña Felipa apellidaba, además de
Rodríguez de Orellana, Morales.
He aquí el asiento que al folio 26 del libro de casamientos
de españoles que comprende los años 1750 a 1824, escribió el cu-
ra de San Sebastián, don Carlos Sunsín :
pecha que abriga el R . P. Fray Lázaro Lamadrid ("Haciendo Patria. Un
Cen
tenario Memorable", en "El Imparcial" de Guatemala, de 22 de
Julio de 1939),
de que la madre de Fray Ramón, a quien él llama doña Felipa de Orellana y
Morales, fué, probablemente, oriunda del Perú.
— 26 —
En Goath.a en veinte y sinco de Diciembre de mili setecientos se-
senta y un años, haviendo precedido las tres Amonestaciones que v previene
el .Sto. Concilio de Trento y practicadas las demás diligencias prevenidas
por Dro. y no haviendo resultado impedimto. alguno, por el Mtro. D.n Car-
los Sunsin de Herrera Cura Rector de esta Parroq.í de S. S. Sebast.n Des-
posé solemn.te. a Jn. Lázaro de Roxas Español, nat.l de esta Ciudad hijo
Lexmo. de Juan Ant. de Roxas y de Estephanía Gonzáles; con Phelipa Ro-
dríguez de Orellana Española oriunda de esta Ciudad, hija Lexma. de Dlp
Pedro Rodrigz. y d ( e D* Fran.ca de Orellana, Ambos son felig.s de esta
Parroq. fueron padrinos Manuel Ant. de Roxas, con Da. Mathitde de Mo-
rales siendo testigos el B'.r. Dn Jph María Larburu, con Phelipe de Are-
valo y p.r q.e conste lo firmo. Carlos Sunsin. Rubricado. Al mar-
gen dice: Desp. no Velados Juan Lázaro de Roaxs con D^ Phelipa de Ore-
llana de
l.as Nupc.s Se velaron en 1 3 de Feb. de 1762 a
Hacia 1766, la pareja Rojas salió de la ciudad de Guate-
mala — siete años antes del terrible terremoto llamado de Santa
Marta — , y los cónyuges estableciéronse en el pueblo de Retal-
huleu, en aquellos tiempos perteneciente a la provincia de Su-
chitepéquez, lugar en el que don Juan Lázaro ejerció justicia,
por comisión del Alcalde Mayor, durante un cuatrienio. Hacia
1770, dirigióse don Juan Lázaro, ya dedicado a la administra-
ción pública, al pueblo de Quezaltenango, donde, entre otras- co-
sas, actuó como juez del partido, en su calidad de "agente de los
corregidores", y en ocasiones posteriores "administró, asimis-
mo, el Partido por algunos meses, "con aprobación del Tribu-
nal". Ag'raciósele, en 1779, con el cargo de anotador de hipote-
cas "de estas quatro provincias", empleo que confirmósele des-
pués "por vitalicio", pero que dejábale un rendimiento insignifi-
cante; y tanto, que el 22 de Julio de 1787, él mismo escribió:
"me es de tan poco útil, que hasta la fecha creo que no me ha
rendido cuarenta pesos". A la vez que anotador de hipotecas,
desde 1782 se le confió la Subdelegación de Tierras de Suchi-
tepéquez, y en el ejercicio de este cargo puso gran esmero por
"sacar a salvo los derechos del Real Patrimonio, destruyendo los
abusos con que aquel Partido los tiene usurpados en más de un
siglo", y consiguió que "al paso de entregar algunas cantidades
de realengos vendidos, en Cajas Reales, se poblen los deciertos
perjudiciales: se aumente la agricultura y el comercio" (14).
14). — Información de don Juan Lázaro de Roja» ya citada.
— 27 —
Pues, en aquel hogar formado en Antigua y sucesivamen-
te trasladado — la suerte del funcionario público — a Retalhuleu
y Quezaltenango ; en ese hogar abatido de continuo por la po-
breza de don Juan Lázaro y su mujer, nacieron y criáronse
ocho vástagos que, en su mayoría, abrazaron la vida religiosa.
El mayor, Buenaventura, mejor dicho, José Ventura, fué
sacerdote, llegó a ser Vicerrector del Colegio Tridentino y más
tarde miembro del claustro de doctores de la Real Universidad
de San Carlos de Guatemala; Francisco, que fué también sa-
cerdote; Pilar, monja del- mismo hábito que vistiera la simpati-
quísima virgen de Lisieux, Santa Teresita del Niño Jesús; Joa-
quina, fallecida soltera; Mercedes, muerta sin dejar sucesión;
José María, que fué el único que contrajo nupcias; José Reí-
mundo, o Ramón, sacerdote recoleto, 'Venerable varón, gloria
de Guatemala y honra del Orden Seráfico" según conceptos de
José Valerio Cora, y José Antonio, franciscano. Tales son los
nombres de los ocho vástagos del venturoso matrimonio de don
Lázaro Rojas con doña Felipa, que nos ofrece el erudito investi-
gador don Víctor Miguel Díaz (15jueves, 26 de julio de 2018
FRAY RAMON ROJAS -PADRE GUATEMALA NACIÓ EN QUETZALTENANGO
EL APOSTOL DE ICA Fr. JOSE RAMON ROJAS (El Padre Guatemala) POR ENRIQUE D. TOVAR y R.
LIMA
PERU
1933 PARTE PRIMERA
Ramón en Centroamérica
(1775 - 1831)
CAPITULO I
Quezaltenango, cuna del Padre Guatemala. — Etimología de la pa-
labra Quezaltenango. — "El pueblo más famoso, rico y comer-
ciante de todo el Reino". — Características del suelo. — Sus
pobladores. — La religión franciscana y la Iglesia del Espíritu
Santo. — Deficiencias de la educación popular. — El Quezal-
tenango de nuestros días.
Durante la Colonia, fué el pueblo guatemalteco de Quezal-
tenango — hoy ciudad capital del departamento de Los Altos —
"cabezera del Corregimiento y del Curato, residencia del Corre-
gidor, y doctrina de la religión de San Francisco, que tiene un
convento con ocho frayles, un Guardián y Cura Doctrinero ( 1).
Contaba, a fines del siglo XVIII, con administrador de
correos, cuyo empleo residía en el Corregidor; una factoría de
tabacos, con factor, contador y cuatro subalternos; administra-
ción de pólvora, salitre y naipes ; una receptoría de alcabalas, sub-
delegación de" tierras y diputación consular. Además del corregi-
dor, había en Quezaltenango un batallón de milicias regladas,
a cargo de un teniente coronel, que lo era, en algunas ocasiones,
el propio Corregidor.
Los indígenas nombraban Xe-laluj al pueblo; y así lo si-
guen llamando los cakchiqueles y quichés. El término Xe, cuya
pronunciación es como la de "ge" en el alfabeto de la lengua
1). Véase en "Gazeta de Guatemala", del lunes 31 de Julio de 1797,
la "Descripción corográfica de la provincia de Quezaltenango", escrita por don
Joseph Domingo Hidalgo.
francesa, significa, en cakchiquel y quiché "debajo" o "al pié";
y lahij equivale a "diez". Dice así el presbistero don Fernando An-
tonio Dávila, quien corrige la etimología dada por el historiador
Juarros — repetidor, a su vez, de lo dicho por Fuentes 1 y Guz
mán — , según la cual Xelaluj expresaría "bajo el gobierno de
diez". , Para Dávila, "al pié de diez" es alusión a los diez cerros
que, "en distancia de media legua, enfilan del E. al S. O., hasta
las 'orillas de esta ciudad". Para el bachiller Domingo Juarros,
"bajo el gobierno de diez" aludiría a que la población de Que-
zaltenango estaba gobernada por diez capitanes. Asimismo, Dá-
vila nos informa que la voz "Quezaltenango" utilizáronla los
mexicanos y tlaxcaltecas llegados de México con Alvarado el con-
quistador, para designar el territorio, y dice que "Quetzali" era
el nombre de la hermosísima ave quetzal, que figura en el escu-
do de armas de la República de Guatemala, y que "Nango" equi-
vale a "abundante", "numeroso", "espacioso", pues los segun-
dones de Alvarado maravilláronse al contemplar la abundancia
de quetzales, de brillantísimo plumaje (2).
El doctor Jorge Luis Arrióla, en su "Pequeño Diccionario
de Voces Guatemaltecas" (Guatemala 1941), apoyado en opinio-
nes de Orozco y Berra, Antonio Peñafiel y García Elgueta, a-
firma que Quezaltenango — antes Quetzaltenango — expresaren
la muralla del quetzal". El mismo ilustrado autor, que consultó
los títulos territoriales de Quezaltenango y San Juan Ostuncal-
co, hace saber que "la primera ciudad, cuando Quezaltenango
formaba parte de la nación mame, fué Kulahá o Kulajá (gar-
ganta de agua), fundada a las faldas del volcán Xkanul, hoy
Santa María, y cuando Kulajá desapareció, formóse la ciudad
de Xelahuh o Xelajuj".
Juarros informa que Quezaltenango es "el pueblo más fa-
moso, rico y -comerciante dé todo el reino, y que hace conocidas
ventajas a muchas de sus villas y ciudades". Su suelo es, en par-
2).— "Por tierras de Guatemala Quezaltenango", por el Presbítero en-
cargado de ía Parroquia, Fernando Antonio Dávila, manuscrito de 1840, publi-
cado como folletín por "Diario de Centro-América" de Guatemala, en 1928.
te, llano; y hacia el lado sur — describe Dávila — , con dirección
al volcán Santa María, obsérvanse restos de otro volcán, ya ex-
tinguido, denominado Cerro Quemado. Las calles eran, en tiem-
pos de Dávila, angostas, tortuosas; y si se hace la salvedad del
centro del poblado, el piso era "desigual y barrancoso".
El principal comercio de la provincia, según Hidalgo (3),
"consiste en trigo y maíz, y en manufacturas de lana y algo-
dón", aun cuando otros le asignaban "patatas en abundancia,
algún frijol, duraznos, habas y las demás frutas y legumbres de
Europa". El terreno ocupado por el poblado mismo y sus aleda-
ños, es árido y pedregoso; las cadenas de cerros existentes a muy
corta distancia, y su inmediación al Pacífico, influyen para que
la atmósfera se encuentre, de ordinario, "cargada dé gruesas
nublazones y de espesas nieblas en la estación de los yelos", y
soplan allí, durante buena porción del año, los vientos meridio-
nales. Por lo que concierne a la industria textil, Juarros informa
que había en Quezaltenango "30 fabricas . de pañetes finos de
diversos colores, estameñas, sayales y cordellates en que traba-
jan 190 oficiales, y muchos telares de ropa de algodón"; y el
mismo historiador agrega que la plaza de Quezaltenango era
"la más bien proveída y de mayor comercio, después de la de
Guatemala". Por lo que concierne al clima, es seco y frío, pero
"saludable y apetecible", como lo hace constar el Capitán don
Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán (4). Su población, en
las postrimerías del siglo XVIII, era de algo más de 15,000 al-
mas; y en bosquejo geográfico y estadístico que se le remitió al
Gobierno en Abril de 1824, se consignó que los pobladores eran
de 18,000 a 20,000, de los cuales poco más de 7,000 eran "ladi-
nos" o criollos, y cerca de 12,000 los indígenas. Estos, los aborí-
3) . "Gazeta de Guatemala", ya citada.
4) . Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán: "Recordación Florida.
Discurso historial y demostración natural, material, militar y política del Reyno
de Guatemala", segunda edición, en tres volúmenes, de la "Biblioteca Goathema-
la" de la Sociedad de Geografía e Historia, dirigida por eí Lic. J. Antonio Vi-
llacorta C. (Guatemala, 1932-33).
genes, hablaban el quiche y sus dialectos, el cakchiquel y el tzu-
tuhi'l, y caracterizábanse por su inclinación a la embriaguez,
"presente fatal que recibieron de los civilizados europeos", es-
cribe Dávila.
El R. P. Fray Francisco Vásquez, en su "Crónica de la
Provincia del Santísimo Nombre de Jesús de Guatemala" (li-
bro I, capítulo III del primer volumen, segunda edición), nos dá
a saber que el primer templo "que se erigiese para culto del ver-
dadero Dios" se llamó "del Espíritu Santo" y que estaba con-
fiado a los hijos de Nuestro Padre San Francisco, con tanto
culto, aseo, decencia, cuidado, cristiandad y asistencia de los qui-
chés, ornamentos, retablos y paramentos sagrados, que no sólo
puede competir la iglesia del Espíritu Santo de Quezaltenango,
sino que excede a iglesias catedrales que he visto, conocido y
contemplado en Indias". Juarros dice, además, que "la iglesia
parroquial es capaz, rica y bien surtida; tiene una capilla de
Nuestra Señora del Rosario, muy curiosa y de buen gusto, y
fuera de la matriz hay seis iglesias filiales", situadas, estas úl-
timas, en los barrios, bajo la advocación de San Sebastián, San
Bartolomé, la Transfiguración, San Antonio, el Calvario y San
Nicolás (5). |
Hasta 1840 puede decirse, por lo que se refiere a la educa-
ción popular, que "En esta Parroquia.... no hay más que una
única escuela de primera enseñanza para los niños ladinos, y
ninguna para los niños indígenas , una única escuela para las ni-
ñas de aquella clase y ninguna para las niñas indígenas", dato
que apenas si puede creerse, y menos puede contemplarse sin a-
sombro y "profunda aflicción del espíritu" (6). Hasta el indi-
(5). R. P. Francisco Vásquez: "Crónica de la Provincia del Santísimo
Nombre de Jesús de Guatemala", de la ya citada "Biblioteca de Goathemala* ,
en dos volúmenes (Guatemala, 1 937-38) . — Folleto citado, de D. Fernando An-
tonio Dávila.
6). Dávila: folleto cit .
cado 1840, el único edificio público de la ciudad, lo era la
casa habitación del Corregidor, en el que funcionaba la Adminis-
tración de Rentas y celebrábanse las juntas de su Municipalidad
y estaba el despacho del Juzgado.
Hoy, Quezaltenango es una población hermosa, con mo-
dernos edificios, como el Palacio Municipal, el templo de San
Juan de Dios, el Teatro Municipal, el Teatro Zarco, el Palacio
Figueroa, la Penitenciaria, . el Instituto Nacional de Occidente,
y otros más, y ostenta plazas amplias, como el Parque Centro-
américa, dotado de poéticos quioscos y esbelta torre. Cuenta con
excelentes vías de comunicación, que la unen con la capital de
la República — poco más de 200 kms. — ; con los departamentos
de Huehuetenango y el Quiché, así como con otros lugares, em-
porios de riqueza o centros de atracción para el turismo, etc. Es,
sin disputa, la segunda ciudad de Guatemala.
La población asciende, a la fecha, a poco más o menos
30,000 almas.
El departamento de Quezaltenango, al que sirve de capital
la ciudad de tal nombre, es uno de los siete situados en la región
de Occidente, y el más pequeño de los de Los Altos, pues su área
es sólo de 2,317 kilómetros cuadrados; pero es el más adelantado
e importante de la región. Limítanlo el de Huehuetenango por e:
norte, los de Totonicapán y Sololá por el este, los de Suchitepá-
quez v Retalhuleu por el sur, y el de San Marcos por el oeste.
Un terremoto, ocurrido el 18 de Abril de 1902, arruinó
la ciudad de Quezaltenango. En nuestros días, la población, ya
reedificada, compónese de la parte antigua, al pié del cerro de
La Pedrera, con calles tortuosas y estrechas,
con sus aceras de dos pies de anchura . . .
Suben y bajan, se enfrentan y tuercen
como el acecho de frivolas burlas. . . .
y del Cantón La Democracia, hacia el norte, con calles y aveni-
— 12 —
das de veinte o más metros) de ancho, bien trazadas y pla-
nas (7).
Hemos dado cierta extensión a este capitulo, porque fué
el pueblo de Quezaltenango el lugar del nacimiento de quien en
vida fuera Fray José Ramón Rojas de Jesús María, verdadera
gloria de su patria y de la América española ; figura meritísima
de la Iglesia y, sobre todo, de la benemérita religión de San Fran-
cisco.
7). — Además de las obras ya expresamente mencionadas, hemos consul-
tado, para escribir estas páginas: J. Antonio ViDacorta C. : "Monografía del De-
partamento de Guatemala (Guatemala, 1926); — Félix Salgado: "Compendio
de Geografía de Centro América", 2* edición (Tegucigalpa, 1935); — "Que-
zaltenango. — Album conmemorativo de Ta inauguración del Ferrocarril Nacio-
nal de los Altos" etc., editado por Osmundo Arrióla (Quezaltenango, 1930); —
José Luis Reyes M. : "Datos geográficos y estadísticos de la República de Gua-
temala", en volumen XIII de "Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de
Guatemala"; — Diario González: "Geografía de la América Central" (San Salva-
dor. 1916).
CAPITULO II
Nacimiento y bautismo de Joseph Reimundo de Rojas. — El hallaz-
go de la partida bautismal. — Lo que dijimos en 1933. —
Eco simpático que obtuvo nuestro llamamiento. — Se han des- pejado varias incógnitas y se han enmedado no pocos yerros. El miércoles 6 de Septiembre de 1775, en la sosegada pobla- ción que acabamos de describir, una comitiva distinguida, llevando a un niño "español" (blanco), de siete días de nacido, llegó a las puertas de la Iglesia matriz del Espíritu Santo, confiada a sacer - dotes de la religión franciscana, y requirió la presencia del doc- trinero, o párroco, Fray Sebastián de Okelly, con el fin de que al nuevo infante le impusiera las aguas lústrales del bautismo. Era, en aquellos tiempos, representante de S. M. el Rey de España don Carlos III, el Capitán General, Mariscal don Mar- tín de Mayorga, llegado a Guatemala en Junio de 1773; y gober- naba la iglesia el Iltmo. doctor don Pedro Cortez y Larraz, an tiguo canónigo de la capital aragonesa, decimonoveno prelado de Guatemala y su tercer Arzobispo. Efectuada la ceremonia del bautismo, que apadrinó don Joseph Bernardo de Orellana, deudo del nuevo cristiano, proce- dió el cura propio a subscribir el siguiente doccmento: "En Seis días del Mes de Septiembre de Mil Setecientos Setenta y " Sinco años. Yó Fr. Sebastian de OkeH Cura Propio de esta Santa Yglesia "Parroquial del espíritu santo de Quesalthenango : hise los ecxorxismos " puse Oleo Bautise Soíemnemente, y puse Chrisma aun ynfante á quien pu- " se por Nombre Dn Jph Reimundo, hijo legítimo de Dn Lasaro Rojas y " «de Da fhelipa Morales, fue su Padrino, el señor Mro Dn Jp*h Bernardo " Orellana. Nació a treinta y Uno de Agosto y por que conste lo firme. — 14 — " Ut Supra. — Fr. Sebastian Okeily". — Hay una rúbrica. — Al margen. " Dn. Jph Reimundo, español" (8). La precedente partida de bautismo, revelada sólo desde el 26 de Marzo de 1934, gracias a la activa investigación efectua- da por el distinguido publicista don Arturo Taracena F., éranos enteramente desconocida cuando, en 1933, redactamos el "Bos- quejo Biográfico de Fray José Ramón Rojas de Jesús María", trabajo que publicóse en el tomo X de "Anales de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala"; y creemos que los lectores habrán de permitirnos, sin desagrado, una disquisición, antes de continuar. En aquel "Bosquejo Biográfico", que bien podría conside- rarse como la primera edición de este libro, dijimos: " No hay datos aquí sobre el origen de nuestro héroe. Has- ta hoy se ignora quiénes fueron sus progenitores, y aún es dable vacilar ante el punto de su nacimiento, pues no está confirmado que viera la primera luz en la ciudad nicaragüense de León. Hi- jo de "padres distinguidos por su nobleza, probidad y honradez", escribe el primer biógrafo del Padre Rojas; y el presbítero Cora 8). La carta que sigue, por sí misma explica cómo vino la partida de bautismo de Fray Ramón a nuestro poder: "Guatemala, 16 de diciembre de 1,935. — Sr. Dr. don Enrique D. "Tovar y R. Seattle, Wash., U. S. A. Muy estimado señor y amigo: " Con singular agrado he leído en EL IMPARCIAL que Ud. ha decidido publi- car en libro su interesante estudio biográfico sobre Fr. Ramón Rojas; no espc- " raba otra cosa, dada la admiración que Ud. ha probado tener por el Padre *" Guatemala, y por esta admiración es Ud. el llamado a conservar la copia au- tenticada de la partida de bautismo que tengo el gusto de enviarle, lo mis- " mo que una fotografía del retrato al óleo que conservó siempre la familia " Rojas, y que la última superviviente, la señorita Mercedes Rojas Cobos, ob- sequió a don Manuel Guerra, en cuya casa vivió y murió. Al felicitar a Ud- " por su plausible decisión, me es grato subscribirme, con toda consideración " y aprecio, su atento servidor y amigo. — (Firmado) Arturo Taracena F.'\ La copia de ía partida bautismal fué expedida por el Cura encargado de la parroquia de la S. I. Catedral de Quezaltenango, Pbro. don Ramón Guitián, y certificó la firma de este funcionario eclesiástico el Excmo. y- Rvdmo. Obispo de Quezaltenango, Monseñor Jorge García. — 15 — — que tal es el apellido de ese primer biógrafo — , en las notas de su vibrante oración fúnebre, pronunciada en lea en 1839 (a), aclara el alcance de sus frases: "La honradez, nobleza y virtud de la familia del Reverendo Padre Rojas las justifican, a más de los testimonios de varios vecinos de Centro América, las cartas de sus hermanos a dicho Padre, que todas respiran santidad, y puede asegurarse que las del S. Dr. D. José Ventura Rojas, her- mano mayor que cuidó de educarlo, no serían leídas sin edifica- ción''. Pero Cora silenció, si es que lo supo, el nombre del varón austero y dichoso que dió su nombre al insigne monje, y el de la santa mujer que le brindó los pechos para amamantarlo despué c de llevarlo durante la gravidez en sus propias entrañas. ¿Nació en una alquería, o en un palacio ? ¿ Fué su padre un sacerdote de la ciencia, del arte, o cumplió literalmente la maldición divina de ganarse el pan con el sudor de su rostro? ¿Fué su linaje humilde, o descendió de estirpe ennoblecida por los monarcas castellanos ? Hay una serie de puntos obscuros en la vida del Padre Rojas, que vale la pena que se estimule a los investigadores de su patria nativa a aclarar. ¿Cuándo nació? El párroco de Luren de lea nos lo dió a saber vagamente el año 1839, y prolijos biógrafos posteriores lo dijeron con más franqueza. Nació, según tales biógrafos presu- a). La oración fúnebre que, en la iglesia de San Jerónimo de lea, pronunció D. José Valerio Cora, párroco de Luren, el 5 de Septiembre de 1839*, puede verse en el folleto intitulado "Relación de las Solemnes exequias con que ía ciudad de lea honró la memoria del M. R. P. Fray José Ramón Rojas de Jesús María, Misionero Apostólico del Colegio de Propaganda Fide de Cris- to, en la ciudad de Guatemala, Fundador y Director de la Santa Casa de Ejer- cicios de la misma Ciudad de lea, en el año de 1839". El folleto se imprimió en Lima el propio año de 1839, pero fué reeditado por el Presbítero don Narciso Román Batanero, en 1898 (Lima, Imprenta de "El Bien Social"). A la vista hemos tenido un ejempíar de la edición de Batanero. (Con posterioridad a 1933, supimos que en 1846 se reprodujo el folleto en Guatemala, por la im- prenta de la Paz, "precedido de un prefacio en que consta que antes de ese año aquel folleto no había llegado aquí, rectifica algunos pasajes biográficos y hace reminiscencias del convento de recoletos de Guatemala, de que el Padre Rojas fué prez y honra". Véase en "El Imparcial" de Guatemala, de 28 de» Marzo de 1934, ía biografía de Fray José Ramón Rojas, inédita hasta aquel día, fruto de la pluma de don Ignacio Solís) . — 16 — men (b), el 31 de Agosto del año indicado por D. José Valerio Cora (c) : 1775. Si ello fué así, José Ramón Rojas vino a este mundo cuando aún el Reino de Guatemala gemía por la formi- dable convulsión geológica llamada de ".Santa Marta", que con- yirtió en ruinas la hermosa capital guatemalteca en la tarde del 29 de Julio de 1773, y cuando disputaban "los terronistas" en- cabezados por el Arzobispo D. Pedro Cortez y Larraz, empe- ñados en reconstruir la ciudad en el mismo sitio de las ruinas, y los "traslacionistas", que abogaban por cambiarla del hermo- so valle de Panchoy a otro lugar, al valle de la Ermita, distante nueve leguas al oriente (d). Pero la verdad es que no se ha evidenciado en qué punto de la para entonces Capitanía General de Guatemala salió José Ramón Rojas del materno claustro. La leyenda que ostenta su retrato conservado en el convento de los Descalzos de Lima, di- ce que fué natural de "León de Nicaragua" fe). Don José Va- lerio Cora, en su celebrada oración fúnebre de .3 de Septiembre de 1839, y los biógrafos posteriores (f), repiten que fué de la b) . — Fray Elias del Carmen Passarell: "Biografía del V. P. José Ra- món Rojas de Jesús María". Lima (Imp. "La Providencia"), 1911. Cric (pseu- dónimo del R. P. Dr. Enrique Perruquet) : "Notas Biográficas del Padre Rojas", en el 6 9 fascículo de la" colección "Del Terruño o lea a través de los Siglos", lea (Imp. "Fray Ramón"), 1930. También en "Almanaque Iqueño de la Voz de San Jerónimo para el año de 1933". lea (Imp. "Fray Ramón"), 1933. c) . Pág. 23 del folleto cit. en la nota (a). d) . — J. Antonio Villacortat "Monografía del Departamento de Guate- mala". Guatemala (Tipografía Nacional), 1926, Cap. XII. e) . — Véase el ya citado fascículo de la colección "Del Terruño o lea a través de los Siglos". En él se reproduce con bastante claridad el retrato, V puede apreciarse la leyenda. f) . Además de los autores citados en la nota (b), podemos agregar: Carlos Prince: "Apuntes sobre la vida del Venerable Padre Guatemala, Fr. Joss Ramón Rojas de Jesús María, Misionero Apostólico del Colegio de Propaganda Fide de Cristo en la ciudad de Guatemala, Fundador y Director de la Casa de Ejercicios de la Ciudad de lea, publicados a expensas de uno de sus pagegiristas", Lima (Imp. y Librería de Carlos Prince), 1892, folleto que viene atribuyéndose a D. José Toribio Polo, no sabemos con qué fundamento, y que ¿asi literalmente lo utihzó el P. Passarell cuando publicó el suyo. — Ismael Portal: "Lima Reli- giosa". Lima (Imp. Gil), 1924. Pág. 279 y sigtes. — 17 — indicada ciudad leonense. En el homenaje postumo de los pro- fesores y estudiantes de lea, tributado a Fray Ramón el día de sus solemnes exequias, alguno, oculto tras las iniciales M. R., Escribió un soneto, que dice: Desde que en Nicaragua la luz viste, Hasta la edad madura en que vivías. En todo cuanto bien, Ramón hacías, A tu querida patria honor hiciste (g). El R. P. Francisco Usaola, del convento franciscano de Tea, con oportunidad del quincuagésimo aniversario del falleci- miento del Padre Rojas, escribió en 1889, para la "Revista Fran- ciscana" de Barcelona, un artículo en el que lo hace aparecer como nacido en ''San León de Nicaragua" el 31 de Agosto de 1775 (h). Empero, el sacerdote franciscano Fray Daniel Sán- chez, en carta escrita en Guatemala el 7 de Febrero de 1919 y dirigida al R. P. Enrique Perruquet, a la sazón párroco de San Jerónimo de lea, estampó lo que sigue : "Es indiscutible que el R. P. Rojas nació en esta República de Guatemala; si bien entre los individuos que restan de su familia, alguno dice que nació en Quezaltenango de esta República. Además, escribiendo al Rey el Guardián del Colegio de Cristo Crucificado de esta ciudad de Guatemala, 7 de Enero de 1813, enumerando los misioneros que se hallaban en las montañas de Matagalpa, dice: "El P. P. Apos- tólico Presidente y Vicecomisario Fr. José Ramón Rojas, natu- ral de esta ciudad (Guatemala) y Arzobispado e hijo del Cole- gio, de edad de treinta y siete años". La opinión de que nació en Nicaragua es infundada, sin merecer crédito alguno" (i). Y la viernes, 6 de julio de 2018
SORPR
viernes, 27 de julio de 2018
EL APOSTOL DE ICA-El Padre Guatemala) Cap. III
EL APOSTOL DE ICA
Fr. JOSE RAMON ROJAS (El Padre Guatemala)
POR
ENRIQUE D. TOVAR y R.
LIMA
PERU
1933
Se han despejado, pues, hasta aquí, varias incógnitas, y se
han enmendado no cortos yerros.
— 22 —
CAPITULO III
Los Roxas de Guatemala y la tradición acerca de su origen. — El
Duque de Lerma y Marqués de Denia. — Don José Antonio
de Roxas se establece en la Capitanía General de Guatemala.
— Los padres de Fray Ramón. — Noticias sobre don Juán
Lázaro y su matrimonio. — Los hermanos del Padre Rojas de
Jesús María.
¿Quiénes fueron los de Roxas, o Rojas, de Guatemala, y
de dónde originaron?....
Siguiendo a "El Viejo Repórter", o sea el malogrado po-
lígrafo don Víctor M. Díaz, que publicó, en 1930, datos curiosos
sobre los Rojas, recogidos cuidadosamente de tradiciones de fa-
milia; y remontándonos hacia la sexta generación, en línea rec-
ta, de. Fray Ramón Rojas de Jesús María, nos encontramos con
su cuarto abuelo paterno, don Francisco de Roxas y Sandoval,
Marqués de Denia y Duque de Lerma, que "fué gran privado de
Felipe III". Se refiere que este noble de la península estuvo "a
su vez dominado por su paje D. Rodrigo Calderón", y que cuan-
do, "al final del reinado su hijo y rival el Duque de Uceda logró
deshancarlo en la privanza del Rey, procesó e hizo morir en el
suplicio al paje Calderón" (10).
Navegando siempre en aguas de la tradición genealógica,
y remontándonos más allá del' Duque dé Lerma y Marqués de
Denia, se llega hasta el primer varón llamado "de Roxas", y a-
cerca del cual cuéntase que era jefe de las armas del Rey de Es-
10). — "Genealogía de Fray Ramón Roxas. Un apóstol guatemalteco , \
escrito publicado en 1930 por don Víctor Miguel Díaz y reproducido en "El
Imparcial" de Guatemala, de 28 Marzo de 1934, bajo el título "El Padre Ro-
jas. Documentos para su Biografía".
— 23 —
paña, que ganó cierta. batalla y que como el firmamento presen-
tase aquel día celajes muy hermosos, en los cuales destacábase
el color rojo vivo, el Monarca dijóle a su fiel vasallo que en ade-
lante se llamaría "de Roxas", en recuerdo de aquel cielo rojizo
que había sido testigo de su victoria (11).
Nieto del Marqués de Denia y Duque de Lerma, fué don
Matías de Roxas, bisabuelo paterno de Fray Ramón, personaje
que, hacia los años de 1717 y 1718, administraba la renta de al-
cabalas en la ciudad de Santa Fé (Bogotá), y que vivía "assia
la Parroquia dé Nra. Sa. de las Nieves", en compañía de su con-
sorte Da. Francisca 4k Basquez" Soto Mayor y Padilla. A la sa-
zón, vivía también en Santa Fé, un hermano de don Matías, 11a-
madcLdon Luis de Roxas, que casó con. doña Bárbara de Alba-
rracín y Roa, de cuyo matrimonio hubo don Luis varios hijos,
entre ellos "algunos Religiosos Agustinos".
Uno de los hijos del administrador de la renta de alcaba-
las, don José Antonio, estudiante del Seminario, decidió, cierto
día de 1718, escapar de las aulas, con varios de sus condiscípu-
los, a fin de presenciar la representación de un entremés, y cuan-
do, concluyó la función, los muchachos — don José Antonio de
Roxas y Vásquez, sólo tenía 18 años de edad — viéronse acome-
tidos de temor grande, pues su fuga del Seminario, ciertamente,
merecía severo castigo.No volvieron, pues, al encierro escolar,
y resolvieron salir del país, para lo cual se encaminaron hacia el
puerto de Cartagena de Indias, en donde tomaron una goleta.
El joven José Antonio, biznieto del Duque de Lerma y
Marqués de Denia, "rodando mundo" durante dieciseis años, lle-
gó, por fin, a la antigua ciudad capital de la Capitanía General .
de Guatemala, "como de treinta y cuatro años de edad", y allí
casó con doña María Estefanía Calvo de Lara y Escovar (12).
11) . — Dato suministrado al autor por D. Arturo Taracena F.. quien
le proporcionó varios otros documentos referentes a los Rojas, en 1934.
12) . Todos los datos, se toman de ía carta, rigurosamente inédita has-
ta hoy, de don Juan Lázaro de Rojas, padre de Fray Ramón, destinada a sa
tío el doctor don Josef Franco, de Roxas, residente en la ciudad de Santa Fé
dr. Bogotá, Nuevo Reino de Granada. La copia de tan interesante documento,
en poder del autor, gracias a amabilidad del señor Taracena. La fechó don
Juan Lázaro en Nueva Guatemala, a 13 de Diciembre de 1786.
— 24 —
Don Víctor Miguel Díaz refiere lo de la fuga del joven
de Roxas y compañeros, por Cartagena, con pintorescos deta-
lles, y nos dice que la goleta naufragó en las costas de Guate-
mala, "salvándose Roxas únicamente por un milagro". Agrega
que "se conserva un cuadrito que representa la imagen de la Vir-
gen de Dolores, que el náufrago apretó sobre su corazón, enco-
mendando la salvación de su vida a la doliente Madre de Cristo
Redentor". Nos revela, asimismo, el ilustre diarista guatemal-
teco, que don José Antonio de Roxas, o Rojas, dedicóse en la
antigua Guatemala a la enseñanza y que, con tal propósito, fun-
dió una escuelita ; que el retrato del errabundo neogranadino "se
conservaba en la Ermita del Cerro del Carmen, y en el que fi-
guraba rodeado de párvulos que escribían con pluma de ave",
y que "el terremoto último", que arruinó la capital, destruyó
el cuadro, "del cual apenas han quedado fragmentos". -ADIOS
SORPRESA-ADIOS
Hoy viernes a eso de las 5.30 horas p.m.
estaba en el lugar donde trabajo.Camisa azul marino y chaleco rojo.
Estaba cerca de la ventana, mirando hacia afuera. En ese momento pasó
una señorita muy joven a la que he visto en la calle unas 5 o 6 veces
veces. En una ocasión ella se me quedó viendo cuando pasé cerca de ella. Nunca he intentado saludarla o hablarle. Tiene los ojos grandes y hermosos de color verde. Un rostro de muñeca. Cabello rubio y piel blanca. Hoy en la tarde, iba adelante de su amiga o hermana,
me miró y cuándo ya iba a desparecer de mi vista a escasos metro y
medio de separación entre la pared y la ventana de vidrio, levantó la
mano y dijo adíos. Apenás tuve tiempo de levantar mi mano. Creo que vió mi saludo .Quién si vió mi saludo fue la chica que iba atrás y quedóseme viendo mi rostro.
miércoles, 1 de agosto de 2018
¿COMO CAMBIAR TU FUTURO?
DIA VIERNES 9 OCT 2020 TUVE UN SUEÑO- UNA PERSONA MUY ALEGREMENTE ME DIJO QUE CRISTO VENDRÍA EL 17 DE SEPTIEMBRE- PERO NO ME DIJO EN QUE AÑO-
jueves, 23 de agosto de 2018
CAP- IV CRONICA CONQUISTA GRANADA
CRONICA DE LA CONQUISTA DE GRANADA
WASHINGTON IRVING
CAPÍTULO IV.
_Expedicion del marqués de Cádiz contra Alhama._
[Nota al margen: Año 1482.]
Grande fue la indignacion del Rey Fernando, cuando llegó á saber que
los moros habian entrado en Zahara de rebato; sintiéndolo tanto mas,
cuanto se habia propuesto ser el primero á romper esta guerra famosa,
señalando sus principios con alguna hazaña; y como se preciaba de
una política profunda, le pesó sobre manera que su contrario se le
hubiese anticipado. Expidió, pues, sus órdenes inmediatamente á todos
los adelantados y alcaides de la frontera, para que guardasen con la
mayor vigilancia sus respectivos puestos, y estuviesen prevenidos
para entrar á sangre y fuego por las tierras de los moros; al paso
que despachó á religiosos de diversas órdenes, para que animasen á
los caballeros de la Cristiandad á tomar parte en esta Cruzada contra
infieles.
Entre los muchos buenos caballeros que se reunieron alrededor del
trono de Fernando é Isabel, uno de los mas eminentes por su gerarquía
y renombre en las armas, era don Rodrigo Ponce de Leon, marqués
de Cádiz, de quien será justo dar una noticia particular, puesto
que fue el caudillo principal de esta famosa guerra, y se halló en
casi todas sus empresas y acciones. Nació, pues, don Rodrigo en
1443, del esclarecido linage de los Ponces, y ya desde su primera
juventud se habia distinguido en el campo del honor. Era de mediana
estatura, su cuerpo robusto y capaz de mucho esfuerzo y fatiga: su
barba y cabellos eran rojos y crespos, el rostro ingénuo y noble, y
algo picado de viruelas. Era valiente, piadoso y muy moderado en sus
costumbres: benigno y justiciero con sus inferiores, cortés y franco
con sus iguales. Era afecto y fiel á sus amigos, feroz y terrible,
pero magnánimo, con sus enemigos. Se le consideraba como el espejo
de la caballería de su tiempo, y los historiadores coetáneos le
comparaban con el inmortal Cid.
Tenia el marqués de Cádiz posesiones muy dilatadas en las partes
mas fértiles de la Andalucía; y puesto á la cabeza de sus deudos y
vasallos, podia salir al campo con un ejército. Apenas recibió las
órdenes del Rey, cuando ya ardia en deseos de hacer una entrada
repentina en el reino de Granada, para señalar los principios de la
guerra con una accion brillante, y consolar á los Soberanos por el
insulto recibido en la toma de Zahara. Como sus estados confinaban
con el territorio de los moros, que solian hacer en aquellos
frecuentes correrías, tenia siempre á su servicio muchos adalides y
espías, de los cuales algunos eran moros fugitivos. Despachó á éstos
en todas direcciones para que observasen los movimientos del enemigo,
y le tragesen noticias importantes á la seguridad de la frontera.
Estando en su pueblo de Marchena, se le presentó uno de sus espías,
dándole aviso de que la villa de Alhama, que era de los moros, se
hallaba con una guarnicion muy escasa, y tan mal guardada, que seria
fácil tomarla por asalto.
Era Alhama una plaza bastante grande, de mucha poblacion, y rica,
que distaba pocas leguas de Granada: tenia su asiento en una altura
entre peñascos, y rodeábala casi enteramente un rio, al paso que la
defendia una fortaleza, á que no se podia subir sino por un camino
muy fragoso y escarpado. Por ser tan fuerte el sitio, y en el centro
del reino, vivian sus moradores sin el recelo de ser acometidos,
dando asi lugar á la empresa que contra ellos se dispuso.
Para cerciorarse del estado de la fortaleza, envió el Marqués á
reconocerla un soldado veterano, de quien tenia la mayor confianza,
que se llamaba Ortega de Prado, hombre arrestado, de sútil ingenio,
muy activo, y capitan de escaladores. Llegó Ortega á Alhama una
noche oscura, y con silencio y precaucion fue recorriendo sus muros,
aplicando de cuando en cuando el oido al suelo ó á la muralla. Pudo
asi sentir ya el paso mesurado del centinela, ó ya la voz de la
patrulla, que daba á aquel la contraseña: conociendo que en la plaza
habia vigilancia, se dirigió al castillo, y llegó trepando hasta el
pié de las almenas: alli todo era silencio, y en toda la extension
del baluarte ningun centinela se veia. Hízose cargo de ciertos
parages por donde mas fácilmente podria subirse al muro con escalas,
observó la hora de relevar la guardia, y habiendo tomado las demas
señas que le hacian al caso, se retiró sin ser descubierto.
Ortega, vuelto á Marchena, aseguró al Marqués que era muy practicable
el sorprender á Alhama, escalando los muros del castillo. Trató el
Marqués este negocio secretamente con don Pedro Enriquez, adelantado
de Andalucía, con don Diego de Merlo, asistente de Sevilla, y
con Sancho de Ávila, alcaide de Carmona, los cuales prometieron
ayudarle con sus gentes; y el dia señalado se reunieron en Marchena
con buen número de soldados y vasallos. Solamente los gefes sabian
el objeto y destino de esta expedicion; pero para inflamar el
espíritu de los andaluces, bastaba indicarles que se trataba de
una incursion en las tierras de los moros, sus antiguos enemigos.
El secreto y la prontitud, eran indispensables al buen éxito de
la empresa. Partieron, pues, á toda prisa con tres mil caballos y
cuatro mil infantes, y pasando por Antequera, camino poco transitado,
atravesaron con algun trabajo los puertos y desfiladeros de la sierra
llamada del Arracife, dejando el bagage á las orillas del rio Yeguas.
La marcha era principalmente de noche; de dia permanecian ocultos,
y en su acampamento no se permitia el menor ruido, ni se encendia
fuego, porque no les descubriese el humo. La tarde del tercer dia
volvieron á ponerse en marcha, y habiendo caminado con toda la
diligencia, que permitia un terreno tan fragoso, llegaron á media
noche á un hondo valle, distante media legua de Alhama.
Aqui fue donde manifestó el Marqués á sus soldados el intento que
traia. Díjoles, que se trataba de dar nueva gloria á la santa ley que
profesaban, y de vengar con las armas el agravio recibido en Zahara,
acometiendo á Alhama, pueblo rico que ofrecia grandes despojos.
Animáronse los soldados con esta exhortacion, y pidieron que al punto
se les llevase al asalto. Llegaron junto á Alhama dos horas antes
de amanecer, y poniéndose en emboscada, despacharon trescientos
hombres escogidos é intrépidos, (de los cuales muchos eran alcaides
y capitanes) para escalar los muros, y apoderarse del castillo. Á la
cabeza de estos valientes iba Ortega de Prado, que llevaba consigo
treinta hombres con escalas. Favorecidos de la oscuridad de la noche,
y guardando el mayor silencio, fueron subiendo hácia el castillo:
llegaron al pié de la muralla, donde se detuvieron un instante para
asegurarse de que no se les habia sentido; pero viendo que todos
yacian en el mas profundo reposo, y que nadie rebullia, aplicaron las
escalas y subieron á las almenas.
El primero que entró en la fortaleza fue Ortega, y á éste siguió
Martin Galindo, jóven muy alentado y deseoso de ganar fama.
Acercáronse los dos cautelosamente á la puerta de la ciudadela,
y echándose sobre el centinela, le pusieron un puñal al pecho,
intimándole que les señalase el cuerpo de guardia. Obedeció el infiel
á quien despacharon en seguida, para impedir que alarmase á la
guarnicion. En el cuerpo de guardia empezó no el combate, sino mas
bien el degüello, pues mataron durmiendo á muchos de los soldados, y
á los demas (tal fue el terror que les infundió este sobresalto) los
arrollaron sin resistencia: pero á ninguno perdonaron; porque siendo
en tan corto número los escaladores, no podian hacer prisioneros. En
breve cundió la alarma por la guarnicion, despertaron los moros y
acudieron á las armas, cuando ya los trescientos escogidos se habian
apoderado de los baluartes; mas no por eso dejaron aquellos de pelear
con obstinacion, defendiendo el terreno á palmos, y regándolo con
su sangre. Entre tanto resonaban en todo el castillo el estruendo
de las armas, el grito de los combatientes, y los gemidos de los
moribundos. El ejército que habia quedado en emboscada, conociendo
por este alboroto que los suyos habian logrado sorprender la
fortaleza, salieron de su celada, y se llegaron á las murallas con
grande algazara, haciendo sonar timbales y trompetas para aumentar la
confusion y el espanto de los moros. Entonces fue cuando se trabó con
mas encarnizamiento la pelea; pues habiendo llegado los escaladores
hasta la plaza del castillo, porfiaban por abrir las puertas para
admitir á sus compañeros. Aqui sucumbieron dos valientes alcaides,
Nicolás de Rioja, y Sancho de Ávila, pero murieron honrosamente,
cayendo sobre un monton de muertos. Al fin consiguió Ortega abrir un
postigo que daba al campo, por donde entraron con toda su gente el
marqués de Cádiz, y el adelantado de Andalucía y don Diego de Merlo:
y asi quedó enteramente en poder de los cristianos la ciudadela.
Sucedió en esta ocasion, que estando el marqués de Cádiz discurriendo
con otros caballeros, por las estancias de aquella fortaleza, llegó
á un aposento muy bien alhajado y superior á los demas, donde á la
luz de una lámpara de plata vió una hermosísima mora, que era la
muger del alcaide, que se hallaba á la sazon ausente, habiendo ido
á unas bodas en Velez-málaga. Á la vista de un guerrero cristiano
quiso ella huir atemorizada; pero enredándosele los pies en la
ropa de la cama, cayó á los del Marqués, implorando su piedad y
proteccion. El cristiano caballero, en cuyo noble pecho rebosaban los
sentimientos de honor y cortesía para el sexo, alzó del suelo á la
bella mora, y procuró calmar sus temores: pero en el punto mismo se
aumentó á aquella el susto, viendo entrar corriendo en su aposento
á sus doncellas, perseguidas por los soldados españoles. Reprendió
á éstos el Marqués por una conducta tan indigna, recordándoles,
que alli habian venido para hacer la guerra á los hombres, y no á
mugeres indefensas; y volviéndose á las temerosas moras, les aseguró
su proteccion, y puso una guardia competente para velar sobre su
seguridad.
Ya los cristianos eran dueños del castillo, pero no de la villa,
cuyos habitantes se dispusieron á defender vigorosamente sus hogares;
pues habiendo amanecido, pudieron reconocer y apreciar el número y
fuerzas del enemigo. Aunque la poblacion se componia principalmente
de mercaderes y artesanos, eran diestros en el uso de las armas,
y los animaba un espíritu guerrero y la esperanza de ser en breve
socorridos desde Granada, que distaba solamente ocho leguas.
Coronando sus torres y almenas, las defendieron contra el ejército
cristiano, que habia quedado fuera, descargando sobre él una lluvia
de piedras y saetas cada vez que intentaba acercarse: barrearon las
bocascalles que daban al castillo, y habiendo colocado en ellas
suficiente número de diestros ballesteros y arcabuceros, mantenian un
fuego continuo contra la puerta del castillo; de suerte que mataban ó
herian á cuantos pretendian salir por ella. Dos valientes caballeros
que con alguna gente quisieron hacer una salida, pagaron á la puerta
misma este arrojo con sus vidas.
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