sábado, 5 de mayo de 2018

RECORDACION FLORIDA. RIOS MISTERIOSOS

RECORDACION FLORIDA
   Recordación Florida, Francisco Antonio De Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia, Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala. Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Guatemala 1.933.
Por  Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
de las repulsas é inobediencias de los de la Concepción, y pareciéndome proceder con ellos lentamente,  los puse en amistad y en sosiego, -que no durando largo tiempo, volvieron a inquietarse--los de la Concepción con muy ligeros y despreciables motivos para reproducir jurídicamente los accidentes pasados; por cuyo motivo, oídas las partes, volví á intimarles la paz á unos y otros, exhortándolos á la obediencia y á las justicias á la justifícación de sus mandatos, que debían dirígírst al alivio de los súbditos de aquella población, y pareciendo quedar contentos á satisfacción y sosegadas aquellas inquietudes, los de la Concepción más advertidos y más ganosos de sacudir aquel yugo, determinaron su jornada á Goathemala, ganando un despacho del Obispo, Presidente Don Juan de Mañosca, para que yo la fundase y constituyese en, pueblo aparte, como quedó establecido desde el año de 1672. Yace sito en eminente sitio de aquella sierra, con temperamento frío, fértil terreno y de copiosos y pingües pastos para la cría de ganado menor de que se logran buenos apriscos. ¡La iglesia parroquial y sus adornos es como de pueblo tan reciente y tan escaso, Y por que á la feligresía de este curato solo nos resta que describír un corto pueblo, que es el de San Marcos, no divertiré mucho tiempo en espresar sus cualidades, pues solo haré noticia de su viage, que es de tres leguas limitadas, mas tan penosas é intratables que no pueden hacerse sin grande riesgo y muy notorio por una bajada y una, subida, cuya naturaleza de peñascos rudos en desiguales miembros separados; no solo hacen molesta su jornada con grandes saltos, pero con precipicios muy profundos. Su temperamento es apacible y templado, su cielo alegre y su terreno fecundo y productivo, La vecindad de su poblado solo se estiende á treinta tributarios y á ciento y veinte habitadores por el producto, de estas familias. Su parroquia estrecha y pobre iguala en sus adornos á la miseria y cortedad de aquellos feligreses, que á su posible y estravío le dan el culto y el adorno que proporciona á sus ganancias.
Mas no defraudando esta noticia que hemos dado de todo el Corregimiento de Totonicapa y Huehuetenango, por lo que toca á lo espiritual de sus repúblicas y mira á lo temporal; gobernadas por su corregidor en lo general, y en lo particular de sus repúblicas por sus Alcaldes y regidores, en que á nuestro estilo español tuvieron imitación, desde el principio de su reducción á la Yglesia y Corona de España, y aunque como llevamos dicho muchas veces se verá en grande y admirable diminución estas repúblicas, aun todavía mas que en otros reinos, se mantienen y conservan en las de este en estimable número; pues solo en este Corregimiento de Totonicapa se cuentan y numeran diez mil y cuatrocientos y ochenta y dos indios vecinos de los lugares mencionados, con cuarenta y un mil novecientos y cincuenta y ocho habítadores que se producen de las numeradas familias, moradoras de los climas y regiones que dejamos espresadas y á cuyo señalamiento, de posición, para más clara inteligencia proponemos la siguiente demarcación,
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CAPITULO XV
De las fuentes maravillosas y otras adnirables obras de la naturaleza que se contemplan en este partido y Corregimiento de Tdtonica pa.

MARGINALES. —El arroyo de el Higuero. — La fuente de los tres años. — El agua silvada. — El agua torcida. — Ojo de agua de San Juan. — Aguas calientes minerales de este partido. — Salinas admirables y ricas de Iztatlán. — Sumideros y despeños de ríos prodígíosos.
Aun no podremos escribir cosas tan prodigiosas y admirables de que otros muchos grandísimos autores no den noticias más estupendas y peregrinas, con que sin duda las que ahora vamos á proponer, parecerán aun menos prodigiosas y más creíbles á los que con maduro juicio las contemplaren; miradas unas al beneficio y poder de la sabia a naturaleza y otras especuladas con natural filosofía; pues para lo admirable de las fuentes que propondremos sinó de aquestas mismas que describimos, de otras muy especiales y milagrosas, nos dan crédito los muchos grandes autores que proponemos al margen. (Pet. Chíez apud Rises. — Franco. 2. 26-No. 7 — Chasis-Lib. 25 cont. cap. 24. — Deodat in Pates Hugrastico. Lib. I. cap. 18. — Quíd Metam, 7. — Deodat S`cul, lib. 11. — Chasis apud Rises. — Deodato. — Ovídio. — Steph, — Maerobeo, — Arist. — Solin. — Plinio. — Phílostrat, — Apolleni. — Virgillo). No más que para apoyo de la naturaleza y cualidades de las fuentes que en este anchísimo territorio de Totonicapa se nos proponen á la vista y á los motivos debidos á los elogios del Señor, admirable en sus obras. Pues, el arroyo de la Higuera incita en sus .propiedades á estas eternas alabanzas. En uno de' aquellos prados que se derraman á todas partes de la situación de Chiantla, en el que mira hacia la parte del Norte, de estendidísíma llanura, se admira y se contempla este prodigioso arroyo de la Higuera, que indica con el curso de sus corrientes como su nuncio y mensagero, la venida del invierno y el verano, con tan patente y clara demostración, como se experimenta en la limpieza de aquella planicie dilatada en que cualquiera la repara y admira, puesto que estando su linfa y nacimiento en lo pleno de aquella propia llanura ya advertida, se ve que veinte días antes de introducirse el verano á aqueste nuestro hemisferio, brilla y corre perenne por toda la estación que hace el año desde mediado el Octubre á la mitad del mes de Mayo; pero desde este punto, veinte días antes que entre el invierno dando principio á las lluvias, se agota y seca con tal estremo que ni aun señales deja de humedad, ni en el principio de su fuente ni en todo el progreso de su viage; si es admirable esta propiedad y naturaleza, á mí y á muchos nos lo parece, y más por que sus aguas no escasas ni mesquinas, son muy delgadas y ligeras y de escelente gusto y temperatura.
Mas cuando esta prodigiosa fuente que acabamos de describir yo no la hubiera examínalo, como las otras que vamos á referir, los instrumentos y papeles que tengo en mi poder del R. P. M. Fr. Diego de Rivas del órden de Redentores, y de otros graves personages de su Religión y de otros R. R.
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demás Religiones, y curas seculares de acreditado nombre aseguraran en su creencia á los más escrupulosos. Aun es de más estupenda admíracíón la fuente que llaman de los Tres años, que se halla y se ve en el parage de las Minas, en la hacienda de fundir metales que fabricó Juan de Meoño, Escalante, y que hoy posee Juan Melendez; cuya especialidad en este arroyo es prodigiosa y singular, por que fluye y corre tres años continuados, y deja de correr y se agota otros tres años sucesivos, que siempre se terminan'en el día o  víspera del Arcangel S. Miguel indubitablemente, de calidad que cuando suspende y retira el ímpetu de su curso, queda este día totalmente suspenso y seco, estando así árido y enjuto todo el tiempo de los tres años, y cuando vuelve á correr empieza á brollar y fluir el mismo señalado día del glorioso San Miguel, corriendo perennemente otros tres años contínuos; pero como quiera que esto parecerá digno de toda admiración, lo es mucho más el agua que se halla en la jornada que se hace desde el pueblo de Aguacatlán, á el de San Juan Yscoz, en cuya progresión é itinerario se halla el nacimiento del agua que en el idioma Mame llaman los de esta estirpe Xuban-há, que quiere decir agua silbada; esto á causa de que de un peñasco rudo abierto en grietas, de una abertura de aquellas muchas que en él se ven, dando á la boca de ella algunos silbos, sale y corre el agua del peñasco afuera, y en tanto que allí no silban no sale ni parece; maravilla es que en lo natural tiene muy patente y manifiesta su causa, por razón de las partes cóncavas que llenas y ocupadas de aquel ambiente que en ellas introduce el aliento del silbo, bullendo el agua la hace verter afuera al impulso del viento que recibe; así como si en una vasija llena de agua se metiese un cañón por donde se soplase, que luego veríamos moverse y entumecerse el agua, levantándose para arriba hasta verterse por los bordes de la vasija á la parte inferior de la tierra. Pero poco distante de este sitio está otro parage que los indios del partido de Chiantla en su barbarísímo idioma Mame le llaman Bakenhá, que quiere significar en nuestra castellana agua torcida, y es con propiedad en el discurso de aquellos indios, por que esta agua no se ve ni se goza, sino es introduciendo por una angosta y estrecha cavernilla que se manifiesta en la tierra, un manojillo de esparto, que bien entrañado en ella se va torciendo al sacarle, y con él viene y fluye el agua muy cristalina y limpia, sacando cuanta se quiere con repetir la diligencia del esparto en todos los tiempos del año. Que dirá de esto nuestro corto entendimiento en estas admirables maravillas, sino encojiendo los hombros con ellas mismas. Benedícite omnía opera Do-míní Domino.
Y como sea este gran territorio y partido de Totonicapa y Huehuetenango, muy alagado de frecuentes y repetidos ríos y arroyos, hay entre esta multitud muchos escelentes y admirables que se hacen repasar y atender y los menos curiosos, y uno de ellos es por estremo hermoso y de lucido caudal, que es el ojo de agua de San Juan en el pueblo de Chialchítán, que á poco viage de su curso toma el pronombre de Río Blanco. Brota y se manifiesta este escelente río á poco más de dos millas del lugar apuntado, en el pié de una pequeña colina, por tanto ojo ó boquerón como la magnitud de la puerta de un templo, brollando por él tanta copia de agua que desde su nacimiento,
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sin agregársele otra pequeña ni grande compania, es río de mucho y considerable caudal, que derramándose y corriendo por mucho espacio de llanura, aun no hacen fácilmente pié los pescadores en la abundancia y rapidez de su madre. Lleva desde luego provechosisísima y crecida pesca de tepemehines; viste el margen seja de la parte oriental de inmenso cañaberal y de la parte de occidente de deliciosa sauceda; de la parte que mira al Norte hace una cañada junta de serranía de donde en el invierno fluye otro caudaloso tío que llaman de la Quebrada, cuyas aguas parecen de color verde, y se incorpora en este de San Juan, á cosa de una milla, de donde nace en la propia llanura de aquel sitio. Es río de grande progresión y mucho lleno, por el río de Aguacatlán y los seis ojos de Canabah que se le agregan, pues estos últimos le colman y enriquecen en mucho modo antes de entrar en el río grande de Sacapulas, que ya á este tiempo son casi de una proporción y torrente el uno y otro, y así se ve entre ambos una admirable batalla y repugnancia al juntarse, haciendo un entraño y pavoroso ruido y remolino, por donde no se ha visto que jamas dé paso. De este río, u ojo de agua de San Juan se dicen admirables cosas, que se oyen y ven en el lugar de su nacimiento; diré de ellas solo aquello que mi divertimiento y curiosidad esperimentó, noticiado de los vecinos españoles de aquel lugar de Chialchitlán y de algunos de mis criados; y es especialidad digna de que se escriba, y es, q. gritando cerca de la fuente, no solo brolla y -empuja con más fuerza el agua, pero de la colínilla de donde nace arroja de aquellas piedras de que está compuesta algunas de ellas á mucho trecho de su engase, y parece que aquel montecillo se estremece; la causa puede ser natural respecto del aire oprimido y encerrado.
En el camino que se hace para el lugar de San Mateo Yxtatlán, se ve otra fuentecita, pequeña que es una cuevecilla cavada en una peña, al propio paso del camino, cubierta de yerba muy menuda, por donde como por canal resvala el agúa en goterones y forma un arroyuelo pequeño de escelentísima agua. En Aguas-calientes hay y se gozan muchas de azufre y de alumbre, que son muy medicinales, como son las aguas calientes del pueblo de Totonicapa, que están á la parte de medio día de la situación de este lugar, bajando de él á la profundidad de un vallecito, de donde el pueblo tiene el pronombre de Chemequená que se interpreta en nuestro castellano sobre ,el agua caliente, como dejamos apuntado. Las del pueblo de Agua-caliente y otras, y en especial las aguas calientes de San Cristóbal Puxilá o Totonicapa que por ambos pronombres es conocido; está del poblado á poca menos distancia de una milla y nace al pié de un cerro no levantado, mas á distancia de veinte pasos se halla esta diferencia; que el un torrente, fuente ú ojo de agua es calentísimo, de tal manera que un canastillo de huevos metiéndolo y sacándolo en el agua solo una vez, los deja perfectamente cocidos, y hace el efecto mismo en la fruta, carne o en otra cosa que en ella se introduzca; forma ésta un suficientísimo arroyo, que en mucha distancia de su camino hace grande beneficio á los indios tejedores, para labar y desengrasar las lanas que gastan en sus muchos tejidos, templándose después con la mezcla de las otras aguas

JACALTENANGO-RECORDACION FLORIDA

RECORDACION FLORIDA
   Recordación Florida, Francisco Antonio de Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia, Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala. Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Guatemala 1.933.
Por  Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
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é intrincado de aquella sierra, y que á su natural no ayuda su posible; dados al trato desdichado de los hilados y lejidós y alguna cría de mulas y de ganado menor, y así su Yglesia aunque cubierta de teja y con retablo muy decente, en lo demás de sus adornos y su ajuar es pobre cosa y muy antigua. Su territorio de este país es muy fecundo y productivo, y así se logran grandescosechas de maíz, fríjol y chile que hace la congrua á este poblado.   
CAPITULO XIV
Del partido y administración del curato de Jacaltenango, del cuidado y doctrina de la Religión Mercedaria.

MARGINALES.—Situación de Jacaltenango, y su temperamento. — Vecindad de este pueblo. — Su Parroquial, y convento. — PETATLAN. — Situación y temperamento de este pueblo. — Vecindad de este pueblo, su ocupación y trato. — Su parroquia. — GUISTA de los jiotes. — Situación de Guísta de los Jiotes, y porqué se te da ese pronombre. — Vecindad de este pueblo. — Temperamento y trato de este pueblo. —San Antonio. — Vecindad de este pueblo. — La Concepción. — Fundación 'de este pueblo por el autor. Ocasión de separarse esta parcialidad de el cuerpo principal de su república de Jacaltenango. — San Marcos. — Número estimable de vecinos y habítadores de este Corregimiento de Totonícapa.
Jacaltenango, lugar antiguo y principal, fué sinó corte de algún régulo asiento y habitación de principal cacique de aquella gentilidad de los indios que aun hoy con otros principales de aquel sitio, viven y permanecen bien conocidos y señalados á la veneración de su estirpe, son apagados y dejativos de natural; por cuya causa no hay noticia ni de sus guerras con nuestros españoles, en la defensa de su comarca ni entre los indios circunvecinos en el tiempo de su infidelidad. Yace su corta vecindad hácía la tramontana, en sitio de intrincada y montuosa espesura, sobre una grande cima de corpulentos montes, en una grande hoya que abrigándose del Norte hace su temperatura caliente en conveniente grado, bien que su suelo es húmedo y su región muy enfermísa. Quiere significar su pronombre casa de agua, de Jacalí que es casa y ha el agua, 6 de cerro de agua, de Jacalí y tenango. Compónese su pueblo de doscientos vecinos tributarios, y de ochocientos, habítadores que se producen de  sus familias. Su trato y su comercio es de cortísimo provecho; pues solo se limita á los hilados y tejidos de hilos y mantas, de algodón; y así su parroquial y su convento de encomienda es miserable casa, y de materia pajiza, con pocos y pobres ornamentos y fundación de pocas cofradías, si
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bien en este pueblo y en los demás que se administran por la Religión Mercedaria son cinco los manípulos en cada un año, sin algunas fiestas de guachibal. Son las cosechas de maíz ni limitadas ni inciertas por la fecundidad del país á donde no alcanzan las heladas y destemplanzas del temporal, con que siempre se asegura aquest4 vecindad en lo preciso y natural alimento. Antes de que se dividiera esta encomienda "necesitaba el curato de tres Ministros, un cura y dos coadjutores; hoy administra solo uno.
Mas como sea preciso el referir y señalar los demás pueblos que componen este curato de Jacaltenango, también lo es el retroceder el viage desde la situación del convento á la parte oeste, al camino real que se hace á México, para venir á Petatlán, que está apartado de la cabecera una milla más de tres leguas, camino fácil de emprender por entre laderas y lomillas de terreno firme. Es la etimología de Petatlán, de tierra de petates, de petat que es petate ó estera y de talí, la tierra. Es la planta de este lugar de desigual asiento, cercado de barrancas y mucha breña; su temperamento medio, ni bien caliente ni bien frío; pero su territorio muy fecundo en buenos pastos, lleva todo lo necesario en granos y frutas y mucha miel de abejas por la abundancia de flores en todo el año, de que se utlizan sus vecinos en mucho modo, y estos que le componen el cuerpo á su república son ciento y ochenta, y setecientos veinte habítadores, que así como en el trato de la miel, dados á los tragines de sus mulas y á los tejidos de Pujates (género de pequeñas mantas de algodón), como los otros lugares de la encomienda de Soloma ya apuntados, y los de esta de Jacallhá que vamos describiendo, y á los hilados de algodón y aprovechados con la fabricación de Soyapelates (esteras de grande duración) de donde en estos tratos consiguen muchísimo y señalado provecho; pudieran á su parroquia desaliñada y pobre con la techumbre pajiza, hacerla más ataviada y más decente de lo que esperímentó mi cuidado, más estos como, los más de su generación es poco el desvelo que ponen en lo perteneciente al culto.
Por lo demás de la visita de este curato es de no desamodado camino á cualquier parte que se diríjala jornada, pues habiendo de hacerla al pueblo de Guistla, que quiere significar tierra flaca, de guíst que es flaco y talí tierra, hay desde Petatlán á este lugar alguna cosa más de cinco leguas, sin más impedimento en todo su viage que una bajadílla de piedra después de Petatlán, y la bajada grande al pueblo, mas esta aunque es bien larga pero segura y siempre andable por un cajón muy ancho y descansado á las cabalgaduras. Pásase por el lugar de San Antonio, que quedará asignado en adelante, es toda tierra montuosa la de esta senda hasta llegar al pueblo, que yace situado en el asiento de una llanura bien que estrecha á cuanto se entiende la población, y está al terminar su grande cuesta. Su vecindad sino de numeroso pueblo, al menos no de limitado padrón, llega al número de doscientos ochenta tributarios, y de mil ciento y veinte habitadores, más todos estos contamina-
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dos de la asquerosa enfermedad  del Jiote, no creen inútiles y desaseados á la esperíencía de su remedio; por que aquellos que con frecuencia se lavan y bañan en el gran río de Chiapa, q. bate en los muros de este lugar, están seguros, limpios y escentos de semejante contagio; mas sin embargo en la buena policía y aseo de sus calles y casas, son esmerados y curoisos, aunque en el culto y el adorno de su parroquia y casa ó habitación del Mínístro, muy descuidados, todo pobre y de la materíi del esparto. Son dados á los hilados y tejidos, siembras suficientes de maíz, sin otra cosa más q. el trajín de sus mulas. Es el temperamento caliente y la región y su país muy sano; es paso inescusable para México. Queda asignado Sal. Antonio; lugar pequeño y miserable en la paralela de esta jornada, y yace entre este Guistla y Petatlán, á dos leguas de distancia del de Guistla, antes de emprender la bajada de la cuesta; en sitio ameno y delicioso, que llaman la Tzacualpa, quiere decir pueblo vieja. Es tierra caliente y abundante y utilísima montaña en todo género de maderas preciosas, con muchas frutas de la costa; su número de vecindad es tan estrecho y abreviado que aun su padrón no llega á veinte y cuatro y de estos enteros tributarios es su producto el de noventa y seis habitadores; su trato el propio que los demás ya referidos y anotados.
Resta á nuestro, cuidado y instituto para acabar de describir este partido de Jacaltenango, el referir de su visita los dos lugares que nos restan al número de seis que le componen al curato de su rebaño la feligresía, y siendo el uno el de la Concepción, pueblo que por moderno y muy reciente desde el tiempo que gobernamos aquel partido, aun no ofrece materia á aquesta historia; solo será preciso el referir su fundación o su constitución en pueblo aparte de el de Jacaltenango. Este de cabecera de partido tenía situados algunos indios en territorio de su comarca como en estancia de su pertenencia, y por lo separado de su viage á cuatro leguas de distancia, los gobernaba, y presidía un Alguacil mayor de aquel Cabildo de Jacaltenango, más la justicia de este lugar, mirando á estos de la estancia de Concepción como en el ocio y el descanso y más aumentados de pueblo, dieron en sobrecargarlos de contribuciones con el pretesto de obras, y aumentados de comunidad, valiéndose de las mulas de los de la Concepción para tragines del camino real, escusando las suyas del trabajo, y oprimiéndolos con sonsacas, y servicio personal, diciendo eran ya mas de cuarenta familias que no servían de alivio al común de su principal república, pero los de la Concepción habituados por largo tiempo á su particular gobierno, y viendo se les pedía una cantidad de dinero con el motivo de reedificar su iglesia; considerando estos prudentemente que con la suma que aquellos les pedían podrían ellos edificarla en su pueblo, se negaron declaradamente á esta contribución, de que irritados los jacaltecos trataron de prender los principales del lugar, mas discurriéndolo ó peligroso ó imposible, comparecieron ante mí con largas quejas á su modo
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jueves, 3 de mayo de 2018

PASAPORTES FALSOS SALVARON VIDAS DE JUDIOS

.PASAPORTES FALSOS 
SALVARON VIDAS DE JUDIOS Y DE OTRAS ETNIAS.
 Lo cuál no quiere decir que yo esté de acuerdo por ejemplo con el inhumano tráfico y trata de personas y mafias similares, delitos perversos y cosas anexas.
 Debemos nn todo tiempo hablar recta y verazmente, no dañar en ninguna manera la projimo, no albergar ninguna clase de rencor ni odio contra nuestros semejantes. Evidentemente no apruebo la mentira, el robo, la violencia y toda la basura del diablo, pero debemos ser comprensivos con cierta clase de situaciones, porque no todas son iguales por ejemplo.
Rabinos, comerciantes, estudiantes,  hombres,mujeres y niños de origen judio, con pasaportes falsos y con fotografias recortadas que anteriormente eran retratos de familia, huyeron de esta forma de la persecusión nazi, Y ENCONTRARON REFUGIO SEGURO EN OTROS PAÍSES.
Diplomáticos polacos, franceses,holandeses  y de otros paises , incluyendo alemanes emitieron pasaportes visas y pasaportes falsos con el único objetivo de salvar de una muerte bestial y horrorosa  a miles de judios.
Los judios, igualmente  la Resistencia holandesa, polaca y francesa falsificaban tarjetas de racionamiento  y documentación falsa para conseguir  alimentos, medicinas....
¿Podemos  juzgar y condenar a los diplomáticos quienes hicieron esto con único objetivo de salvar vidas humanas de las garras del nazismo?
¿En última instancia se puede justificar una mentira para salvar una vida humana que está siendo amenazada?

 3Pero El les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, 4cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes consagrados, que no les era lícito comer, ni a él ni a los que estaban con él, sino sólo a los sacerdotes? 5¿O no habéis leído en la ley, que en los días de reposo los sacerdotes en el templo profanan el día de reposo y están sin culpa?

lunes, 30 de abril de 2018

MARIA. CAP. XI


MARÍA
JORGE ISAACS FERRER
XI. 
 HICE esfuerzos para mostrarme jovial durante el res- 
to del dia. En la comida hablé con entusiasmo de 
las mujeres hermosas de Bogotá, y ponderé intencio- 
nalmente las gracias y el ingenio de p***. Mi padre se 
complacía oyéndome; Eloisa habría querido que la so- 
bremesa durase hasta la noche. María estuvo callada; 
pero me pareció que sus mejillas palidecían algunas 
veces y que su primitivo color no habia vuelto á ellas, 
así como el de las rosas que durante la noche han enga- 
lanado un festín. 
Hácia la última parte de la conversación , María 
habia fingido jugar con la cabellera de Juan, herma- 
no mío, de tres años de edad y á quien ella mimaba. 
Soportó hasta el fin; mas tan luego como se puso en 
pié, se dirigió ella con el niño al jardín. 
Todo el resto de la tarde y en la prima noche fué 
necesario ayudar á mí padre en sus trabajos de escri- 
torio. 
A las ocho, y luego que las mujeres habían ya reza- 
do sus oraciones de costumbre, nos llamaron al come- 
dor. Al sentarnos á la mesa, quedé sorprendido viendo 
una de las azucenas en la cabeza de María. Había en 
su rostro bellísimo tal aire de noble, inocente y dulce 
resignación, que como magnetizado por algo descono- 
cido hasta entonces para mí en ella, no me era posible 
dejar de mirarla. 
Niña cariñosa y risueña, mujer tan pura y seductora 
como aquellas con quienes yo había soñado, así la co- 
nocía; pero resignada ante mi desden, era nueva para 
mí. Divinizada por la resignación, me sentia indigno 
de fijar una mirada sobre su frente. 
Respondí mal á unas preguntas que se me hicieron 
sobre José y su familia. A mi padre no se le podia ocul- 
tar mi turbación; y dirigiéndose á María, la dijo sonriendo. 
— Hermosa azucena tienes en los cabellos: yo no he 
visto de esas en el jardin. 
María tratando de disimular su desconcierto, respon- 
dió con voz casi imperceptible : 
— Es que de estas azucenas solo hay en la montaña. 
Sorprendí en aquel momento una sonrisa bondadosa 
en los lábios de Emma. 
— ¿Y quién las ha enviado? preguntó mi padre. 
El desconcierto de María era notable. Yo la miraba; 
y ella debió de hallar algo nuevo y animador en mis 
ojos, pues respondió con acento mas firme : 
— Efrain botó unas al huerto; y nos pareció que siendo 
tan raras, era lástima que se perdiesen: esta es una de ellas.  María, la dije yo, si hubiese sabido que eran tan 
estimables esas flores, las habria guardado para vosotras; 
pero me han parecido menos bellas que las que se po- 
nen diariamente en el florero de mi mesa. 
Comprendió ella la causa de mi resentimiento, y me 
lo dijo tan claramente una mirada suya, que temí que 
se oyeran las palpitaciones de mi corazón. 
Aquella noche á la hora de retirarse la familia del sa- 
lón, María estaba casualmente sentada cerca de mí. 
Después de haber vacilado mucho, la dije al fin con voz 
que denunciaba mi emoción: «María, eran para tí: pero 
no encontré las tuyas.» 
Ella balbucía alguna disculpa cuando tropezando en 
el sofá mi mano con la suya, se la retuve por un mo- 
vimiento ajeno de mi voluntad. Dejó de hablar. Sus ojos 
me miraron asombrados y huyeron de los mios. Pasóse 
por la frente con angustia la mano que tenia libre, y 
apoyó en ella la cabeza, hundiendo el brazo desnudo 
en el almoadon inmediato. Haciendo al fin un esfuerzo 
para deshacer ese doble lazo de la materia y del alma 
que en tal momento nos unia, púsose en pié; y como 
concluyendo una reflexión empezada, me dijo tan quedo 
que apénas pude oirla: «entonces yo recogeré todos los 
dias las flores mas lindas;» y desapareció. 
Las almas como las de María ignoran el lenguaje 
mundano del amor ; pero se doblegan estremeciéndose 
á la primera caricia de aquel á quien aman, como la 
adormidera de los bosques bajo el ala de los vientos. 
Acababa de confesar mi amor á María ; ella me habia 
animado á confesárselo, humillándose como una esclava 
á recoger aquellas flores. Me repetí con deleite sus úl- 
mas palabras; su voz susurraba aun en mi oido : «en- 
tonces, yo recogeré todos los dias las flores mas lindas.» 




domingo, 29 de abril de 2018

LA APUESTA DEL CEMENTERIO

La Apuesta del Cementerio
(Condensado de «The Saturday Review of Literature»)
Por Leonard Q. Ross
 SELECCIONES DEL READER'S DIGEST MARZO 1942
-tendría yo de nueve a diez años cuando leí este cuento, que no he podido olvidar desde entonces, tan profundamente quedó grabado en mi memoria, por la impresión de espanto que me produjo. Lo he referido, después, muchas veces a multitud e personas, sin  que ninguna acertara a decirme quién es el autor del relato ni cuál el origen del mismo. 
IVÁN era un hombrecillo sumamente miedoso; tan miedoso que los vecinos del pueblo en que vivía lo llamaban «gallina», o, extremando la burla, «Iván el Terrible». Todas las noches pasaba un rato en la taberna vecina al cementerio, el cual no atravesaba nunca para ir a su casa, aunque le hubiera ahorrado unos cuantos minutos de camino hacerlo así, pues vivía precisamente al otro lado. Pero la mansión de los muertos le infundía un gran respeto. No se hubiera aventurado a cruzarla, ni aun en las noches en que la bañaba una luna tan clara como el día.
Una de invierno, en que aullaba el viento, los parroquianos de la taberna empezaron a molestar al hombrecillo como de costumbre. «Cuando la madre de Iván estaba encinta de él la asustó un canario», decían unos. «Iván el Terrible ...sí, el terriblemente miedoso», apuntaban otros.
Las débiles protestas del que era víctima de estas pullas sirvieron sólo para envalentonar a los burlones, que acogieron con ruidosas manifestaciones de entusiasmo la apuesta de un joven teniente de cosacos.
—Eres un gallina, Iván—dijo éste—. A pesar del frío que está haciendo, serás capaz de helarte dando un largo rodeo por tal de no cruzar el cementerio para ir a tu casa.
— ¿Y qué?—respondió Iván ya amostazado—. Cruzar el cementerio no tiene nada de particular, después de todo. ¿No es un sitio como otro cualquiera?
—Sí, ¿eh?—repuso el teniente—. Pues mira, te daré cinco rublos si cruzas esta noche el cementerio; óvelo bien, cinco rublos en oro.
Sería tal vez el vodka; puede que fuera la codicia de los cinco' rublos en oro, el caso fue que Iván, en medio del asombro general, dijo pasándose la lengua por los labios, húmedos aún de licor:
—¡Trato hecho, teniente: cruzaré el cementerio!
El teniente puso fin al murmullo de incredulidad que acogió estas palabras. —Toma, Iván—dijo desenvainando el sable y entregándoselo—. Cuando llegues al medio del cementerio, lo clavarás en tierra, frente a la tumba grande que hay allí. Esa será la prueba de que, en realidad, te has atrevido a hacer lo que dices. Si lo encontramos allá mañana por la mañana, te daré los cinco rublos.
Iván tomó el sable, entre las risotadas de la concurrencia. En seguida, todos hebieron a la salud de Iván el Terrible, y rieron de nuevo estrepitosamente.
Lúgubres, fantásticos eran los aullidos del viento cuando Iván salió de la taberna. El frío cortaba como un cuchillo.
La noche tenía algo de espectral. Iván, sin embargo, se abotonó el cuello del largo y amplio capote, y dirigió sus pasos hacia el cementerio. Percibía aún la chacota de los bebedores. Y por encima de ella, la voz del teniente que gritaba: «¡Cinco rublos... cinco rublos en oro para Iván, si sale con vida!»
En llegando al cementerio, empujó la pesada cancela y entró con pie resuelto. Después de todo... ¿acaso no era un sitio como otro cualquiera? Pero la noche estaba como boca de lobo ... el viento aullaba de un modo siniestro... «Son cinco rublos, ¡cinco rublos en oro!», decíase Iván para infundirse ánimo, al sentir que su mano helada se negaba casi a sostener el sable; que las ráfagas glaciales del viento lo hacían tiritar de pies a cabeza, no obstante su espeso y largo capote. Al , fin, tal vez por miedo, tal vez sólo por entrar en calor, apresuró el paso, avanzó luego a un renqueante trotecillo.
Ahí estaba la tumba grande frente a la cual debía clavar el sable. Arrodillóse, transido de frío. Hundió el acero, hasta la empuñadura, en la tierra cubierta de dura capa de hielo. Vaya era cosa hecha... había estado en el cementerio... había ganado la apuesta ... eran suyos los cinco rublos en oro! Trató de levantarse, pero no pudo. Lo tenían sujeto ... era inútil que forcejeara. Empezó entonces a apoderarse de él un miedo creciente, absurdo, horrible. Quiso gritar, y la voz, ahogándosele en la garganta, se convertía en lamento inarticulado; trató de huir, pero le era imposible moverse.
A la siguiente mañana lo encontraron tendido frente a la tumba ... ¡había muerto de frío, de miedo! Uno de los faldones del grueso capote, sujeto por el sable del teniente de cosacos, explicaba por qué no pudo moverse de allí el hombrecillo en cuyas facciones contraídas se retrataba aún el terror.

5-RECUERDOS DEL COLEGIO GUATEMALA, C.A. 1901

LICENCIADO  Y POETA DE HUEHUETENANGO

FEDERICO HERRERA

RECUERDOS DEL COLEGIO

GUATEMALA, C.A.

1901



  MIS AMORES

Al Señor Licenciado

Don Domingo Morales

___________________

MIS AMORES

MONÓLOGO.

Una sala—El actor aparece sentado frente á una mesa
con un álbum  y varios libros.



es es curioso en verdad

Tener que escribir un verso

En este album, es adverso

Y ageno de novedad.

¿Pues qué diré á Trinidad,

La dueña del album, qué?

No á mi pesar le diré

Que es su gracia irresistible,

 Cuando yo sé que es horrible

 Por que deveras lo sé.



¿Deberé decir que es bella Como Venus?

¿Que es hermosa Como un pétalo de rosa

Con resplandores de estrella?

¿0 deberé decir que ella

Modelo de virtud es?

¿0 que llena de interés

La beldad de la  chiquilla? ¡

Si ella es una zapatilla

 Que está vuelta del revés

No hay manía peor

Que obligará que se diga

Que es un ángel cada amiga,

Y en poético tenor.

Es un grandísimo error

Pedir esto, Trinidad;

Es una contrariedad

Diciendo todo lo adverso,

Pues si algo se dijo en verso

 Falta saber si es verdad.



El álbum  duerma y en tanto

Talvez encuentre aquí escrito

Algún retazo bonito

Que al álbum  le venga al canto

Algo como desencanto

Y que vea Trinidad

Que le digo la verdad,

Diciéndole hermosa miento,

 Pues copiémosle algún cuento

 Con alguna novedad.



Aquí anécdotas están

De unos grandes personajes;

Aquí se encuentran pasajes,

¿Y éstos? Recortes serán.

¿Y estas páginas que van

 Llenas de duda y temores,

Estas ya marchitas flores

 Que despiertan mi interés?

Pues esto, señores, es

La historia de mis amores.

¡Cuál acuden á mi mente

De otra edad recuerdos gratos,

En que goces insensatos

Mi vida hicieron sonriente!

Teniendo este libro en frente

Siento perfume de flores

Que combinan sus olores

Con melancólica calma,

Para ir á acordarle á mi alma

 Tristes recuerdos de amores.



¿Pues qué fuí cuando yo loco,

Como feliz mariposa,

Volé de hermosa en hermosa

Libando en cada una un poco?

Estas páginas que toco

Con mano trémula é incierta

Es mi historia que, está abierta

Y me dice autorizada:

No vuelve la edad pasada

Que en el alma quedó muerta.



Recuérdanme estos renglones

Cuando solo, acelerado,

Del bullicio retirado

Volé buscando impresiones.

Cuando buscaba ocasiones

Mi alma loca, enamorada,

De ver la prenda adorada

Que en mi pecho formó nido,

 Para pedirle al descuido

Por piedad una mirada.



Y en los bailes empinado

En la punta de los pies

La buscaba yo á través

Del salón remolinado.

En el templo arrodillado,

Sin santiguarme quizá

La buscaba aquí y allá

Hasta dar con la mirada,

En la dama arrodillada

Que más adelante está.



Una vez, recuerdo el hecho,

Que la madre allí me vió

Me arrodillo, me santiguo yo

Y luego, me golpée el pecho.

Después, muy á mi despecho

De ]a corte celestial,

A los santos por igual

Les dije á todos benditos,

Mas luego fueron proscritos

En un olvido eternal.



Entonces fuí vegetal,
Medio espíritu y elástico,

Medio crustáceo y muy plástico,

Impermeable y.... animal.

Mi papel no lo hice mal

En circunstancias felices:

En la esquina eché raíces

Permaneciendo incesante,

A no darme algún tunante

Con el cuerpo en las narices.



Allí en la esquina apostado

Nada ví, nada sentía,

Pasaba allí todo el día,

Me halló la noche parado.

Permanecía extasiado Mirando

 siempre al balcón

Y formaba mi ilusión

Si ella asomaba sonriente,

Y en una mirada ardiente

Me mandaba el corazón.



Y ni los rayos, ni el trueno

Me retiraban de allí-,

Si las lluvias sobre mí

Caían, pues santo y bueno.

La sombra me dió en su seno

 Siempre seguro escondrijo.

Más de un hombre me maldijo;

Para algunos fuí irrisión,

O les causé compasión

En la esquina siempre fijo.

Alguien me pisaba solo,

Pero otro además me empuja

Volviendo yo como aguja

Que siempre ha buscado el polo.

 Cuando no pasaba un bolo

 Que con suma rapidez

Me hacía girar talvez

Como rueda de molino;

Pero yo con mucho tino

Volví á mi punto otra vez.



Fuí celoso y de certero
Todos los hombres: rivales

Y pasaba horas cabales

Juzgando en un agujero.

Pasé por un embustero,

Por cualquier cosa lloré,

Por un embuste rabié

Y de todo lo ofrecido

Nada por fin ví cumplido

 Y hasta yo ignoro por qué.



La numeración se estima

Y en amores la estimé:

 La primera dama que amé

Pues fué, señores, mi prima,

Con la confianza dí cima

Al deseo acariciado

Y cuando esto hube olvidado

La otra mujer que yo amé,

Fué una segunda, pues fué

A Segunda Maldonado.

Por orden fué mi carrera

Siempre, siempre afortunado

Y á la tercera fué dado

Que amara á Juana Tercero.

Siguió mi instinto certero

 Y á la cuarta (como cuarta

Es un nombre que se aparta

De ser propio y muy feo

Pues quise á cuatro: á Inés,

A Elsa, Delfino y Marta.



¿Y á la quinta? Ese fué apuro

Una quinta! me decía

Querer á cinco sería

Más difícil de seguro.

Pero al fin el trance duro

Muy favorable fué á poco

Porque otra ilusión invoco:

De amar alguna con quinta

Tan rica como lo pinta

El pensamiento más loco.



Realizado que esto fue

Tocó su turno á la sexta.

Cosa difícil fué esta

Porque tampoco encontré.

Y fué así como pensé

Tomar los nombres ahora.

Pronto mi alma se colora

De resplandor y alegría

Pues ví rayar otro día

Con otra ilusión: Aurora.



Aurora que no contuvo

Los matutinos destellos;

Que no tuvo rayos bellos

Ni aves que cantaran tuvo.

Mi pecho de amor se abstuvo

Pero pronto se prendó

De Luz que nunca alumbró

Y aunque siempre Luz se nombra,

En vez de luz hace sombra

Y Luz nunca lus virtió.



Después mi pecho repara

En Clara, que claramente

Al hablarle tiernamente

La respuesta estaba clara.

Quiso la suerte que amara

Después á Paz  que fué guerra;

A Canuta que se aferra

Sin ser hueca en ser canuta,

Y á una Fausta que se enluta

Más que ninguna en la tierra.



A Socorro que no quiso

Socorrerme en caso alguno

Y siempre tuvo oportuno

“Un urgente compromiso.”

A Próspera que al paraíso

Por no prosperar faltó;

A una Casta que pecó;

A Fe que dudar le gusta,

Y á una justa que fué injusta

 Cuando á pasear me mandó.



A una Modesta orgullosa;

A una Aleja que se acerca;  

A una Prudencia muy terca

Y á Pura que fué otra cosa.

A una Engracia torpe y sosa

A quien nunca gracia vi;

Una Concha pretendí

No marina ciertamente,

Y fué la más imprudente

Una Prudencia, ¡ay de mí!



A una Máxima muy chica;

A una Perpetua inconstante; 

 A una Inocencia ignorante

 Pero que todo lo explica.

A una Milagros muy rica

Pero Milagrosa no era;

A Nieves que fué una hoguera

Y á Remedios que murió

Porque á su mal no encontró

Los remedios su enfermera.



A Tecla que no sonó

 Y al fin le tocó morir,

Porque la muerte al venir

Esa tecla le tocó.......................................................

Una Refugio amé yo

 En quien refugio no había

Para mi alma que quería

Recompensa á su lealtad,

 Después amé á Soledad

Que no estuvo sola un día.



A una Amable que tenía
Tan sólo el nombre de amable

Y que no hay con quien no entable

Una riña cada día.

A una Marina quería

Que no conocía el mar,

Y nunca pude pasar

Con una Tránsito al cielo,

Que esa ruta por mi duelo

No quiso ella transitar.



Si los nombres van reñidos

Con la acepción verdadera,

Tengo por regla certera

Que sus goces son mentidos.

Serán sus besos fingidos

¿Sus promesas qué serán?

Si siempre mintiendo van

En buena lógica infiero

Que cuando dicen: «te quiero»

 ¡Cuánto, cuánto mentirán!



De la mujer dudé yo

Cuyo nombre fué otra cosa,

Hasta que vino una Rosa

Que de dudas me sacó.

Le hablé de amor y me amó,

O al menos así decía

¡Pues cuánto no mentiría

Si apedillándose Rosa,

Ni tuvo corola hermosa

Y que ni espinas tenía!



Moralmente si fué un sér

Muy comparable á la rosa,

Pues tuvo una edad hermosa

Como cualquiera mujer.

Pero dió tanto en querer

Que á todos decía

Y al fin su corola ví

Perder sus gracias divinas,

Mas conservó las espinas

 Para quien? — Pues para mí.



Que espine otro á quien fascine

Esa rosa sin aroma

Y si algún desliz se toma

Estará bien que se espine,

A mí que Dios me ilumine,

Que ilumine mi razón

Ya que tengo el corazón

Propenso á olvidar el dolo,

Que cuando él no lo hace solo

Lo hace por otra ilusión.



En otra empresa amatoria

 Mi pecho luego se inflama

Y enamoré á una dama

Que se llamaba Victoria.

Fracasé y así la historia

Está clara, á mi entender:

Quise victoria obtener

Y aunque Victoria hallé al paso

Es lo cierto que este caso

La derrota me hizo ver.



Después de eso hube de amar A Romana

 que ni en broma Me dijo que era de Roma

Ni sirvió para pesar.

Luego cortejé á Pilar

Que no sostenía masa;

A Plácida que no pasa

Jamás un día contenta,

Y á Rosario que no cuenta

 Ni las cuentas de su casa.



Después mi amor se prendó

De una llamada Dolores

Y les confieso, señores,

Que este nombre no mintió.

Con su amor me ocasionó

Un mundo de sinsabores

Y entre sus dones mejores

Esta Dolores tenía,

El de que jamás sentía

Ella misma sus dolores.



El recuerdo encantador

De mi vida que ha pasado

Tienen mi pecho cansado

De tanto amar sin amor.

Pues ese amar es error,

Es codicia que en tropel

Miente aborreciendo cruel

¿Amará la mariposa

A esta y á aquella rosa

Que va dejando sin miel     



Fué dichoso mi pasado;

Cuanta mujer pretendí

Todas me dijeron que sí

Pero mal interpretado.

Ese amor, amor forzado

Fallido fué y con razón:

No buscó mi corazón

Nunca hermosura en el alma,

Buscó esa que luego calma,

La  del rostro que es ficción.



¡Quién sabe si cambio el cielo

Como la suerte del hombre

Y ame a Consuelo y me asombre

Que no me brinde consuelo.

O que al fin para mi duelo

Se cambie en mal la bonanza

Y aparezca en lontananza

Una Esperanza bonita

Y el cielo entonces permita

Que ame yo sin esperanza



O que al fin enamorado

Mi pecho se torne luego

Sintiendo en el alma el fuego

 De un amor apasionado.

Y que mi pecho alterado

Como jamás lo sentí,

Adore con frenesí

Alguna Piedad hermosa

Que no tenga bondadosa

Entonces piedad de mi.

O que la suerte me asombre

Y por dama predilecta

Me repare una Perfecta

Que ha reñido con su nombre.

Q que al fin sea yo-el hombre

Más humilde y desgraciado

Y queriendo el cielo airado,

Hacer que por siempre pene

Con una Cruz me condene



A morir crucificado. . . .

Pero no que mi alma pura

Virginal conserva el broche

A las novias esta noche

Yo les dí vida y figura.

Si alguien por mi mal murmura

Quizá le falte razón

Porque ignora que ilusión

Tiene agitado  mi  pecho,

Ni quien su altar tenga ya hecho

Dentro de mi corazón.





-Lamentablemente le faltan unas hojas al libro original de este gran  poeta huehueteco.-

Huehuetenango, Febrero de 2017.